Análisis de The Expanse. Temporada 2. Capítulo 5

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Bienvenidos fans de la ciencia ficción y recién llegados por igual, bienvenidos a un nuevo capítulo de The Expanse la mejor serie de la televisión actual que probablemente ¡no estés viendo! Si es así, ¿¡A qué esperas!?

Fan o no, todo el mundo es acogido con regocijo en nuestra web así que si quieres ponerte al día ¿Por qué no le echas un vistazo a nuestras anteriores reseñas de la serie? Por supuesto tened cuidado con los Spoilers tanto en nuestros repasos anteriores como en lo que viene en adelante. Sin más dilación montémonos en nuestra fragata espacial, inyectémonos el “jugo” y aceleremos hacia el capítulo que analizamos en esta ocasión: Home (hogar) el quinto de esta segunda temporada. ¿Qué decir de este capítulo? En primer lugar, que se corresponde con el clímax del primer libro de la saga –El despertar del Leviatán– y que representa un importante punto de giro para la serie, la culminación de la gran mayoría de las tramas y arcos argumentales iniciados en la lejana primera temporada.

En segundo lugar, que este es el momento en el que los guionistas exclaman ¡ajá! Y se cobran la recompensa de haber cocido a la serie a fuego lento. Únicamente cuando tu audiencia simpatiza con los personajes y se interesa por sus tramas se puede conseguir un momento televisivo como el que nos ofrece este capítulo y es que estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los mejores episodios de The Expanse y posiblemente de la televisión actual que destaca a todos los niveles, desde el técnico hasta el actoral culminando en una catarsis emocional de aúpa. Pero no adelantemos acontecimientos y zambullámonos en el asunto.

La tierra se enfrenta al Apocalipsis. Eros se dirige en rumbo de colisión hacia la cuna de la humanidad. Su tamaño, tres veces mayor de el del meteorito que aniquiló a los dinosaurios, vaticina el fin de la vida en la tierra. Para mayor confusión, Fred Johnson ha liberado la Nauvoo sin previo aviso y los dirigentes del planeta azul no saben qué hacer… ¿Es Eros un arma marciana? Pero si eso fuese así, la republica habría logrado crear tecnología que viola las leyes de la física. Con todo (literalmente) en juego Errinwright acude a Mao, que responde con un silencio aplastante mientras que Avasarala mantiene una sentida despedida con su marido Arjun. Estaréis de acuerdo conmigo en que había que hacerles una ovación a Shohreh Aghdashloo y Brian George, es testimonio a su calidad actoral que dos personajes que apenas han interactuado a lo largo de la serie sean capaces de sacarte una lagrimilla durante esta intima escena, bravo.

Con el fin asomando en el horizonte Errinwright propone bombardear Eros con la reserva nuclear de las Naciones Unidas mientras Avasarala, eternamente conciliadora, aboga además por una evacuación en masa de la mayor cantidad posible de gente. Tras el lanzamiento Eros se saca una nueva carta de la manga y se hace invisible al radar de los proyectiles. Cuando todo parece perdido una última luz brilla al final del túnel, Fred Johnson contacta a la tierra ofreciendo su apoyo, una de sus naves -el Rocinante- mantendrá el contacto visual con Eros para que los misiles alcancen su objetivo. La duda apresa a todos los dignatarios, pero Avasarala pide contacto directo con el capitán de la nave y un con un elocuente discurso Holden pone las cartas sobre la mesa: “No hay tiempo para negociar. Solo podemos elegir confiar los unos en los otros. Ruego que así sea .”

Entre la espada y la pared, el hombre más poderoso de la tierra pone el destino del planeta en las manos de un infame terrorista y una tripulación fuera de la ley “Aquello que la Oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo llama mariposa” Susurra el presidente a modo de plegaria..

Mientras tanto en el Roci Naomi sigue sin resignarse ante la muerte anunciada de Miller y Holden se ve forzado a tomar otra dura decisión: con el asteroide moviéndose a gran velocidad, el capitán decide seguir a Eros hasta el final, acelerando su fragata de combate hasta una velocidad de 15 G’s y poniendo la vida de la tripulación en peligro.

Durante la persecución el grupo sigue en contacto con Miller, que desde dentro del asteroide sigue utilizando sus habilidades deductivas. Observando y escuchando las voces de las partículas de Protomolécula que flotan sinuosamente a su alrededor, rodeándolo, el detective se da cuenta de que, si el ente alienígena absorbe las personalidades de aquellos que consume, la más antigua, la piedra angular en torno a la cual se alza el sistema nervioso de Eros no puede ser otra que… Julie Mao. Si la mente de Julie ha “infectado” a la Protomolécula y controla la estación de alguna manera, solo Miller puede convencerla para parar.

Holden decide confiar en el olfato de su antiguo camarada y detiene su persecución suicida mientras el viejo sabueso se introduce en las profundidades de las entrañas de la bestia, como si se tratase de Jonás y la ballena.

El interior del Blue Falcon se ha convertido en una bella panoplia de estructuras parecidas a las neuronas de un gran cerebro que brillan con luz bioluminiscente. Tras una última despedida con Holden, al que Miller agradece haber “dejado entrar en la familia”, las partículas de Protomolécula toman forma del pájaro que ya hemos visto asociado al detective (y a Julie) varias veces y le conducen, como si de un guía espiritual se tratase, hasta la habitación de la chica.

Es complicado describir la última escena del episodio en toda su dimensión, a un despliegue poco común de efectos digitales se le unen unas actuaciones y una carga dramática de primer nivel. Por fin Josephus Miller y Julie Mao (o más bien ProtoJulie) se encuentran cara a cara por primera vez. A pesar de las dudas y la confusión de la transformada joven, las palabras de afecto y apoyo de Miller consiguen convencerla de dirigir la gigantesca roca a Venus. Quitándose la escafandra y dejándose infectar adrede, nuestro héroe le promete a la joven que “pase lo que pase no estará sola”, promesa que se salda con un apasionado beso.

Y así, Eros, el dios del amor impacta (o fecunda, según se mire) a Venus, la diosa de la belleza. La pregunta queda sostenida en el aire como si de polvo de estrellas se tratase… ¿Qué nacerá de esta unión?

Valoración

Home es sin lugar a duda, uno de los mejores capítulos que nos ha dado The Expanse. Si bien el ritmo de la serie no siempre ha sido regular, lo que siempre ha mantenido es su calidad narrativa que en este capítulo llega a su cénit con la desaparición de uno de los personajes clave de la serie. El final de Miller hace más que justicia a su arco de desarrollo como personaje, no puedo hacer otra cosa que unirme a Holden y al resto del Roci en ese brindis final, esta va por ti Miller, eres un grande.

Los efectos especiales de este capítulo son, en opinión de un servidor, magníficos. La recreación del interior de Eros es una genial mezcla entre efectos prácticos y digitales y ProtoJulie es la guinda del pastel, una increíble labor de captura de movimiento que conserva perfectamente la actuación y los rasgos de la actriz mientras nos presenta una escenografía impresionante y fantástica digna del género de ciencia-ficción.

Si esta reseña os ha gustado la mitad de la mitad de lo que a mí este episodio me daré por más que satisfecho. La próxima vez veremos las secuelas del “incidente de Eros” y como el resto de personajes se recolocan tras la desaparición de Miller.

Hasta entonces pasadlo bien y, como siempre, ¡Sed muy felices!

el autor

Estudiante del Grado en Estudios Ingleses de la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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