Análisis de The Expanse. Temporada 2. Capítulo 6

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Bienvenidos amigos y amigas a una nueva reseña de The Expanse, una de las mejores series de ciencia ficción del momento. Esta vez vamos a echarle en vistazo al sexto capítulo de la segunda temporada, acertadamente titulado Paradigm Shift (cambio de paradigma). Tras el cierre de la trama de Eros y la despedida de Miller, los hilos argumentales que nos acompañaban desde el principio de la serie tocan a su fin dando paso a una nueva etapa, algo que se hace evidente en este esencial episodio que en cierta medida parece más un nuevo inicio que una simple continuación.

Solomon Epstein descubre sin querer el ‘Epstein Drive’

El capítulo de esta semana comienza de una forma poco usual, podemos ver como 137 años antes de los eventos de la serie un joven ingeniero Marciano llamado Solomon Epstein descubre, casi por casualidad, el motor que lleva su nombre y que dará a la humanidad el viaje estelar. A través de fragmentos que se distribuyen por todo el capítulo podemos ver como el joven marciano sueña con cómo su invento proporcionará a Marte la independencia del yugo terrestre, sin embargo, su vida acaba trágicamente bajo la imparable potencia de su propia creación. “Eso es lo maravilloso y lo terrible de la tecnología. Lo cambia todo”. Igual de maravillosa y peligrosa es la protomolécula, una nueva tecnología alienígena con una capacidad aún mayor de influir en el destino humano… y que nadie puede controlar.

Pero dejemos a tras a Epstein, Proto-Julie, Miller y a toda la épica de la gigantesca estación estrellándose contra Venus, Paradigm Shift nos vuelve a poner los pies en la tierra y redirige nuestra atención hacia las consecuencias políticas provocadas por el incidente de Eros, en especial las cabezas nucleares terrestres lanzadas al espacio con la esperanza de detener al asteroide viviente que amenazaba con destruir la cuna de la humanidad. Aunque la mayoría se desarmaron automáticamente, Fred Johnson ha conseguido conservar ni más ni menos que treinta de ellas con propósitos de disuasión ante posibles ataques terrestres (o marcianos). Conociendo la relatividad moral del hombre, el siempre idealista Holden coge un berrinche de aúpa mientras que Naomi, fiel a su herencia Belter, se muestra mucho más de acuerdo con la maniobra del exmilitar: “La tierra y Marte tienen miedo, y cuando eso pasa, el cinturón siempre sale perdiendo” una sentencia difícil de contradecir.

Mientras tanto en la tierra, Avasarala disfruta de una cena a la luz de las velas con un colega (o mejor dicho examante) que la convence de que el incidente de Eros es posiblemente el primer contacto de la humanidad con una raza alienígena. Chrisjen decide por lo tanto enviarle en una inminente exploración a Venus donde será sus ojos y oídos, lejos de la influencia de Sadavir Errinwright y Jules-Pierre Mao. Y hablando de Errinwright y Avasarala, Shoreh Aghdashloo nos demuestra porqué su nominación al Oscar no es casualidad en una maravillosa escena con doble discurso en la que hace que el secretario de las naciones unidas poco menos se cague en lo pantalones mientras amenaza con dejar a Mao (y por extensión a él, su co-conspirador) en la peor de las miserias, utilizando todo el poder del estado como respaldo. Si alguien dudaba de la maniobrabilidad política de esta tigresa a las alturas, que deje de hacerlo.

La tripulación del Rocinante discutiendo sobre el destino de la protomolécula

De vuelta al Rocinante, Holden hace “publico” su romance con Naomi ante Amos y Alex que no solo estaban al tanto, sino que ¡incluso habían apostado sobre la fecha del inicio del idilio! (Amos gana, habiendo sugerido ‘después de Eros’) Tras este momento de alivio cómico, tenemos algo que ya prevemos traerá consecuencias… la tripulación decide (tras la estúpida sugerencia de Alex de dársela a Marte) destruir la muestra de la protomolécula que salvaron del Anubis, sin embargo, en un giro algo inesperado para el personaje Naomi decide engañar a Holden y al resto y no la destruye, considerándola demasiado valiosa pero poniendo en peligro a toda la humanidad en caso de una nueva infección. Cuando los demás se enteren la cosa no va a ser de chiste…

Finalmente, volvamos con la escuadra marciana de Bobby que está patrullando el asteroide Ganimedes, dedicado a la agricultura. La situación en el lugar es tensa porque tanto la tierra como marte tienen delegaciones en el lugar y, como ya sabemos, Bobby y sus amigos están deseando entrar en batalla. De repente ¡se desata un infierno! Tras ver a una patrulla terrestre correr hacia ellos perseguidos por algo, el acorazado marciano en el que habían llegado entra en combate y uno de los enormes espejos espaciales de la colonia queda hecho trizas,  causando estragos en la superficie. Tras una secuencia algo confusa, podemos ver a una Bobby herida y moribunda observando un extraño dron volador que sobrevuela la zona de batalla junto a un extraño ente de ojos azulados y brillantes que estalla de manera enigmática.

Si parecía que el fantasma de la guerra se alejaba poco a poco… este incidente puede ser la mecha que arrastre a la humanidad al conflicto una vez más.

Valoración

-Paradigm Shift es un buen episodio que nos retrotrae hacia la esfera política de la serie. El hecho de mantenerse tan bien tras la adrenalínica conclusión del capítulo anterior es testamento de que tras las naves espaciales, los disparos y los virus alienígenas, The Expase cuenta con una saludable fundación basada en sus tramas políticas que pueden sustentar la serie de manera ejemplar. No solo eso, sino que la dinámica entre personajes sigue siendo uno de los puntos fuertes de la serie con subtramas como la de Amos y Alex y sus diferencias morales y éticas o el dudoso giro de Naomi, revelando que en el fondo para ella los intereses del cinturón están por encima de los de la humanidad, todo aderezado con actuaciones excepcionales como la de Sohreh Aghdashloo que en ocasiones quitan el hipo.

-Como punto negativo decir que la intersección de la historia de Epstein, si bien interesante, es algo dispersa y el ritmo del capítulo es algo más lento de lo habitual (aunque esto es normal viniendo de un episodio como el anterior).

-En definitiva, Paradigm Shift mantiene el nivel y nos vuelve a recordar el porqué The Expanse no es una serie más de ci-fi, sino que se perfila como una de las grandes del género al completo.

Un saludo a todos y sed felices.

el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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