Análisis de The Expanse. Temporada 2. Capítulos 1 y 2

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Hola de nuevo amigos y amigas y bienvenidos a la nueva temporada de The Expanse, la serie más ambiciosa del género de ciencia ficción actualmente en televisión. Para aquellos a los que no os suene, está basada en la saga literaria homónima del escritor norteamericano James S.A. Corey (seudónimo de Daniel Abraham y Ty Franck) de cuyo primer libro ‘El despertar del Leviatán’ ya podemos disfrutar en España de mano de Ediciones B.

The Expanse nacía en 2015 de la voluntad de la cadena Syfy de crear una serie de ciencia ficción dura y de alta calidad y nos situaba 200 años en el futuro, en un sistema solar colonizado donde varias facciones (La Tierra, Marte y el Cinturón) se encontraban a un paso de la guerra mientras una inquietante amenaza extrasolar asomaba en el horizonte. En medio de este fregado la tripulación de la fragata de combate Rocinante, liderada por el capitán James Holden, investigaba junto al atormentado detective Josephus Miller la desaparición de Julie Mao, la hija de un acaudalado magnate mercantil. Si queréis saber más o refrescar la memoria, pinchad aquí para leer el repaso completo que le dimos a la primera temporada.

Si habéis echado tanto como yo de menos a la tripulación del ‘Roci’ seguro que estaréis deseando empezar así que zambullámonos en el capítulo doble de estreno Safe (caja fuerte) y Doors & Corners (puertas & esquinas).

La tripulación del Rocinante al completo, James Holden, Naomi Nagata, Amos Burton y Alex Kamal

Si creíais que el principio de esta temporada iba a ser pausado, os adelanto que estabais equivocados porque la trama despega como un cohete. El capítulo comienza con un escuadrón de marines marcianos enfundados en (¡increíbles!) armaduras donde se nos presenta un nuevo personaje que intuimos será importante, la sargento de artillería Bobbie Drapper (Frankie Adams). Mientras tanto Holden y Miller siguen recuperándose de su baño radioactivo en Eros. Miller sigue mosqueado con Amos por haberle metido un par de tiros a su amigo Sametimba, así que tienen más que palabras en la cocina de la nave, por suerte Naomi es capaz de apaciguar al gigante y la cosa no va a más. Hablando de Naomi, por fin tras un vis-a-vis con Holden ambos acaban dándose el filete en la escotilla, pero que bonito es el amor espacial.

Entre magreos y tortas, Amos consigue abrir la caja fuerte que sacaron del Anubis la temporada pasada. Sorpresa, sorpresa, lo que hay dentro es una muestra de la Promolécula, ese bichito alienígena tan simpático que ha convertido a Julie Mao y a la estación Eros en una monstruosidad palpitante. ¿Quedárselo o tirarlo por la escotilla? Ni lo uno ni lo otro, al final deciden esconderla en la nave. Alex cocina un Lasaña ‘casi real’ para calmar los ánimos y al final hasta Miller se une entre chistes malos e historias de ladrones de queso y pedos lácteos, después de tanto dramón hay que reconocer que es un momento de lo más entrañable.

En La Tierra Avasarala sobrevive milagrosamente a un atentado mientras hace lo imposible para que las Naciones Unidas y la República Marciana no vayan a la guerra, después de que estos últimos vuelen la estación Phoebe por los aires. Veremos durante cuánto tiempo es capaz de apaciguar a la bestia porque Errinwright y Jules-Pierre Mao siguen conchabados y dispuestos a hacer lo que haga falta para que nadie descubra su implicación con Protogen.

Tensión sexual… resuelta

La tripulación del Roci llega a la estación Tycho y Fred Johnson les echa una buena bronca, pero se queda de piedra cuando el grupo le cuenta lo que está pasando Eros. Holden le dice que sabe que los perpetradores de la masacre están en una estación espacial a la que han mandado los datos de su ‘experimento’, si quieren ayudar a la gente Eros tendrán que tomarla… por la fuerza. Mientras nuestros protagonistas se toman un descanso, Fred decide reclutar una cuadrilla de 50 Belters para el ataque pero se ve obligado a ejecutar ‘in situ’ a un agitador (el que había intentado finiquitar a Avasarala) echándole por la escotilla. Johnson sabe que esto es una nueva estación Anderson, los Belters son las victimas de nuevo pero esta vez no lo piensa dejar pasar.

Cuando llega el momento del asalto, Miller no se lo piensa dos veces y salta a la acción. Es curioso comprobar como Holden le ha cogido cariño al viejo sabueso, prometiéndole un sitio en el Roci si vuelve con vida. Miller por su lado piensa que ese no es su lugar… Johnson y su pequeño ejército se acercan a la silenciosa estación rotatoria en el carguero Guy Mollinari con el Rocinante escondido a popa. La idea es mandar a las tropas en un par de ‘capsulas’ individuales que se adhieran a las paredes de la estructura, volar la pared por los aires, entrar y dar con el dichoso Dresden. Rodeado del resto de Belters un amargado Miller se encuentra con Diogo, el joven personajillo que ya vimos la temporada pasada y que había perdido a su tío Mateo a manos de soldados marcianos. Ante la vivaracha jerga del chaval, Miller responde vomitando (literalmente).

Cuando estalla la batalla, Alex consigue, a base de maniobras impresionantes, vencer a otra de las naves de sigilo (como el Anubis) pero no sin perder una de las ‘capsulas’ con la mitad de las tropas. Nnuestro pobre piloto queda visiblemente afectado – antes de continuar un inciso – si los efectos especiales de la primera temporada eran de lo mejorcito de la televisión, esta temporada sigue en la misma o incluso mejor línea ¡menudo combate espacial!

Vuelven las batallas espaciales, el ‘Roci’ no deja títere con cabeza

Cuando Miller y el resto de la cuadrilla improvisada entra por fin en la estación, ¡Diogo recibe un disparo en la cabeza!, no, espera, resulta que los centinelas están utilizando munición antidisturbios… que raro. Los Belters se cargan a la mayoría de científicos de la base, pero Miller consigue que dejen uno con vida. En unos minutos encuentra a Dresden enfrascado en su trabajo y rápidamente se les unen Fred y Holden. Si Dresden tiene miedo, desde luego lo esconde muy bien, lo único que le importa es seguir con su investigación…el tío pone los pelos de punta.

En cuanto le dan cancha, empieza a explicarles el poder que la humanidad podría dominar si desentrañase los misterios de la Protomolécula –reescribir el ADN humano, exposición al vacío sin trajes, e incluso la inmortalidad– y eso no es todo: Dresden revela que quien quiera que fuese, alguien envió el agente biológico a la tierra y estamos aquí porque tuvimos suerte de que la gravedad de Saturno atrapase Phoebe. Aprovechar el arma del enemigo es nuestra primera y última línea de defensa. Johnson y Holden quedan abrumados y el primero le propone un trato, podrá seguir trabajando si… ¡Bang! Miller le vuela la cabeza a Dresden en un instante, visto y no visto. No le culpo, alguien necesitaba cerrarle la boca.

Valoración

  • Así me gusta, Miller. Thomas Jane sigue siendo lo mejor de la serie, Amos va a rebufo.
  • Mejores sets, trajes, cinematografía y efectos especiales. Un ritmo vertiginoso, diálogos chispeantes y nuevos personajes: no se podía empezar mejor.
  • Como todos esperábamos, Nolden (NaomixHolden) era inevitable y ya es un hecho, al menos nos lo hemos quitado rápido de encima que es un plus.
  • Escotillas por todas partes, si, The Expanse ha vuelto.
  • Bobbie Draper y su escuadra de marines son la leche, como lector de la saga literaria no esperaba que consiguiesen clavar así el personaje tanto física como psicológicamente, me quito el sombrero.
  • Como punto negativo hay que mencionar que algunos personajes (te estoy mirando a ti, Holden) y algunas tramas (Alex, Alex…) siguen bailando un poco. La parte de la tierra sigue muy en segundo plano. Aun así Avasarala sigue siendo de lo mejor de la serie, así que espero que coja ritmo rápido.

En definitiva, hasta aquí este repaso al capítulo de estreno de esta segunda temporada. Espero que estéis tan contentos como yo de que haya vuelto The Expanse (sniff… como lo he echado de menos) y si os apetece, contadme que os ha parecido. Nos vemos pronto en con el tercer capítulo y en seguida nos ponemos al día.

Hasta entonces pasadlo bien y, como siempre, ¡Sed muy felices!

 

el autor

Estudiante del Grado en Estudios Ingleses de la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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