Canción de hielo y fuego, la maestría del punto de vista.

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Este 17 de julio se estrena en España la séptima temporada del fenómeno televisivo de la década. Juego de Tronos es la serie de televisión más descargada a nivel mundial, la que maneja los presupuestos más desorbitantes y una auténtica mina de oro para la productora HBO desde la primera temporada apareciera en 2011.

Mucho se ha hablado sobre el impacto que la serie de fantasía ha supuesto en todo el mundo, pero menos de que el principal factor para su éxito, el material que adapta, no sólo es excelente, si no que supera a la serie con creces.

Como muchos sabréis, Juego de Tronos adapta una saga incompleta llamada Canción de Hielo y fuego, cuyo autor es el omnipresente George R. R. Martin, con un talento tan grande para escribir como lento en su producción. Y es que han pasado unos cinco años desde la publicación del quinto libro de la saga, Danza de dragones, y a fecha de hoy la publicación de la sexta novela está más allá del horizonte.

Aunque estos intervalos de tiempo que acaban por agotar las ilusiones del lector serían material suficiente para un artículo propio, voy a centrarme en la principal virtud que ha hecho a Canción de Hielo y Fuego una de las grandes obras maestras de la literatura fantástica, con o y sin serie de la HBO acompañándola.

Muchos hablan  de su enfoque realista y oscuro de la fantasía épica, algo que aparece en otras novelas del género que podéis consultar en este artículo sobre las 25 mejores novelas de fantasía, pero la principal virtud de Canción de Hielo y Fuego se encuentra en su narrativa, en su forma de contar la historia. De hecho, pocas novelas tienen una vocación tan televisiva como Juego de Tronos y sus secuelas. Cada capítulo es protagonizado por un personaje desde el que conocemos sus pensamientos y sensaciones y lo que vive desde su punto de vista. Estos POV se repiten a lo largo de la novela conformando la historia individual de cada protagonista. Así, Eddard aparece como protagonista de su capítulo unas 12 veces a lo largo de Juego de Tronos más las ocasiones en las que sirve de secundario desde el punto de vista de otro personaje en su correspondiente capítulo. Esta especie de narrador testigo en tercera persona es la mejor idea que tuvo Martin con diferencia.

No es un mero capricho: el narrador testigo, el punto de vista, es la principal baza con la que cuenta el escritor para reforzar su idea de que en el mundo de Canción de Hielo y Fuego no hay héroes ni villanos. Solo seres humanos que intentan sobrevivir por todos los medios. Sí, hay personajes como Ramsay o Joffrey que rebasan todo límite de crueldad, o héroes como Barristan y Brienne, pero son sujetos aislados que realzan más los actos que protagonizan. En un mundo donde el desvalido siempre tiene las de perder, donde la bondad y el altruismo escasea, todo acto valiente y desinteresado adquiere un valor inaudito en una saga de fantasía. Como la vida misma.

Por otro lado, la arbitrariedad de los POV (nunca sabemos quién va a ser protagonista de un libro para otro) acaba por inducirnos a duda sobre las motivaciones de uno u otro personaje. Nos abre la mente. Uno de los ejemplos más explícitos en este sentido en Jaime Lannister, un cabronazo al que odiamos con toda nuestra alma durante Juego de Tronos y, sin embargo, aprendemos a amar en Tormenta de Espadas, donde comienza su periplo como protagonista. O Theon, un pobre diablo del que acabamos por entender sus motivaciones. La habilidad de Martin para dibujar a todos y cada uno de los personajes es fascinante.

Al estar cada capítulo centrado en un personaje distinto, Martin adopta las maneras más clásicas del folletín. Digamos que cada capítulo es una especie de relato corto en el que, sobre todo en las primeras novelas, el final siempre va destinado a darte un vuelco al corazón.

El narrador testigo también adquiere la ventaja de la idealización y, por el contrario, de la despreciación. Personajes secundarios como Oberyn Martell o Qhorin Mediamano hubieran perdido mucha enjundia si hubieran protagonizado su capítulo y, por tanto, hubieran compartido sus pensamientos con nosotros. En el ejemplo contrario, la admiración y el horror que sentimos por el destino de Eddard Stark en Juego de Tronos se opone a la opinión que Tyrion tiene de él en Choque de Reyes. No era un hombre válido para ejercer de Mano del Rey. Demasiado transparente. Y acabamos por darle la razón.

En definitiva, este es el principal valor de Juego de Tronos. Sí, Martin es un maestro a la hora de describir los caracteres, de relacionar unos personajes con otros, de dar esa sensación de mundo vivo, de colocar al poder como el eje de la historia sobre el que pivotan toda la constelación de personajes de Canción de Hielo y Fuego. Pero lo que convierte a la saga literaria en una obra maestra contemporánea de la literatura es el uso inteligente del narrador testigo, el punto de vista y la elipsis.

Desde Lascosasquenoshacenfelices esperamos disfrutar de la séptima temporada de Juego de Tronos, que promete ser la más espectacular hasta la fecha, y que pronto divisemos el final de la saga literaria.

¡Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

5 comentarios

  1. Sofia Ricarte el

    Que gran artículo, Fernando. Yo también noté que Ned Stark era carne de cañón en seguida, y eso, a pesar de que te obliga a empatizar casi desde el principio con él. Un grande

    • Fernando Vílchez el

      Realmente, Martin consigue que entendamos las motivaciones de todos los protagonistas de sus capitulos. Hasta de Theon, y mira que en Choque de Reyes daba ganas de darle un buen tiron de orejas.

  2. Hola Fernando. Yo tambien empeze con la saga leyendome los libros. Y debo decir con toda honestidad que los tres primeros los debore, me encantaron, sobretodo tormenta de espadas, el cual es posiblemente uno de los mejores libros que he tenido el placer de leer pero ya festin de cuervos se me atraganto bastante, en mi modesta opinion un toston en toda regla, me costo lo suyo acabarlo, luego ya Danza de dragones me gusto un poco mas. Pero viendo lo que tarda el bueno de martin en publicar vientos de invierno me he tenido que conformar con pseudo-enciclopedia muy recomendable para cualquier fan: El mundo de hielo y fuego, un tremendo tocho que nos ayudara a entender mucho mas y mejor todo el mundo creado por Martin. Mencion especial para El caballero de los siete reinos, muy entretenido y ameno libro. A dia de hoy prefiero la serie pero como muchos otros antes que yo, mi primera toma de contacto fueron las novelas. Saludos.

    • Fernando Vílchez el

      Esto es una opinion personal, pero yo disfrute mucho con Festin de Cuervos, tal vez sea por el cambio de ambientes y de personajes, pero lo considero el libro mas infravalorado de la saga. Por lo demas, la serie es altamente recomendable, sobresaliente como adaptacion. Pero no podemos equipararla a las novelas, mucho mas complejas y ricas tanto en personajes como en las escenas clave de la saga. Un ejemplo es la Boda Roja. Los que crean que en la serie es dura, esperad a leer el capitulo. Sentid la inseguridad, las malas sensaciones y el falso alivio de Catelyn, una madre que sospecha que quieren hacerle daño a su hijo pero no puede anticipar como. Un saludo!

    • Pedro Perez S. el

      Coincido con Fernando. Festín de Cuervos es un gran libro pero el personal pensaba encontrarse con otra cosa y más después de Tormenta de Espadas. Sin embargo, a pesar de la falta de capítulos impactantes, creó que es en este donde Martín profundiza más y mejor en el mundo que ha creado. Una pena que este mas preocupado por asistir a partidos de béisbol que por mostrar respeto a sus lectores terminando su obra de una p… vez

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