Cine y videojuegos ¿son posibles las adaptaciones decentes?

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Uno de los estrenos más esperados de 2018, al menos de principios de año, tal vez sea el de Tomb Raider, la nueva adaptación del famoso videojuego. Con los rasgos de la premiada actriz Alicia Vikander -ganadora de la estatuilla dorada por La chica danesa (2016)- supone la segunda versión en la gran pantalla de las aventuras de la arqueóloga más famosa de todos los tiempos. A raíz de dicho estreno, en Las cosas que nos hacen felices, consideramos que la relación entre cine y videojuegos da mucho de sí. Por eso, realizamos un análisis de la evolución entre ambos medios y lo que se han aportado uno a otro. De hecho, en relación a esto, hicimos la lista de las 15 peores adaptaciones al cine de videojuegos.

El próximo mes de marzo se estrena en las pantallas de todo el mundo Tomb Raider, el segundo intento por relanzar una franquícia que en las consolas funciona de maravilla, pero que en el cine apenas tuvo dos películas con una discreta calidad. ¿Lo único destacable? Angelina Jolie que parecía perfecta para el papel, y con el que precisamente se empezó a labrar una incipiente carrera que tampoco dio para mucho más a posterior, al menos a nivel interpretativo. Esta nueva película de la arqueóloga Lara Croft está basada en uno de los mejores juegos de la saga, precisamente que también fue el relanzamiento de la franquícia, ya que contaba los inicios de Lara Croft como cazatesoros.

Los antecedentes no animan a alegrarse demasiado. Aunque los tráilers prometen una entretenida película de acción en un lugar exótico con una protagonista, en principio, carismática, las anteriores adaptaciones daban eso mismo y fueron una decepción. A pesar de tener a una correcta Angelina Jolie como estrella visible y con un físico envidiable, el lamentable guión y unos efectos especiales bastante desfasados han pasado factura demasiado pronto a las dos películas que se rodaron.

Pero no es el primer caso. Sagas tan multimillonarias en el sector de las consolas, como son Prince of Persia o Assassin’s Creed, intentaron también pasar al cine. Aunque el resultado técnicamente fue más que satisfactorio -de hecho en ambos casos cumplieron con nota- y el reparto fuera una garantía, luego en la traslación a imagen real y viendo las películas completas, no pueden sino calificarse de decepciones. Ni intérpretes de la talla de Michael Fassbender y Jake Gyllenhaal son capaces ellos solos de levantar toda una película.

¿Ejemplos más míticos de la eterna búsqueda de la fórmula perfecta entre cine y videojuegos? Mortal Kombat y Street Fighter, dos de los videojuegos estrella en las máquinas de los bares y en los hogares lo intentaron en los 90. Actualmente se recuerdan con más cariño que otra cosa por la nostalgia, no por su calidad como películas. Ni un Jean Claude Van-Damme con un personaje prácticamente hecho a su medida en el mejor momento de su carrera pudieron salvar Street Fighter del desastre, y del segundo intento más reciente, mejor ni hablar. Independientemente de la taquilla que hicieron en el momento de su estreno, la calidad de ambos films es lamentable. A pesar de ello y para desgracia de los espectadores, Mortal Kombat tuvo más secuelas que no hicieron si no hundir lo poco digno que se podía rescatar de la primera parte.

Parece que cine y videojuegos están condenados a no entenderse. Pero siempre existen excepciones, y pese a los muchos defectos que puedan tener -que los tienen- Resident Evil (2002) y Silent Hill (2006) son dos perfectos ejemplos de cómo realizar una película basada en un videojuego con ganas. Sobre todo en el segundo caso, ya que Silent Hill es una decente traslación a la gran pantalla de la atmósfera, la ambientación y la historia que contaban los primeros videojuegos de la saga. Resident Evill ha derivado en un producto propio que se ha terminado por separar de lo que son los videojuegos, creando su particular universo, pero en sus inicios, fue una buena película de terror, bastante entretenida.

El problema principal es que no se termina de diferenciar que ambos medios de expresión, a pesar de compartir elementos, son diferentes. Se han intentado crear películas originales, basadas en el universo del que parten, pero faltando al espíritu. Parecen películas hechas para demasiados tipos de público, que al final terminan por no contentar a nadie. Doom (2005) es una película de la que ni el propio Dwayne Johnson querrá acordarse, y que tiene uno de los elementos más icónicos de la saga de videojuegos; la cámara en primera persona, pero del resto, poco queda. Lo mismo pasa con Need for Speed (2014), que intentando dotarlo de trasfondo propio, y aunque no es una mala película, no respeta nada del videojuego original, salvo el nombre.

Parece que hasta la fecha, ha sido imposible tratar con respeto un medio que tiene una gran cantidad de obras maestras. ¿Es posible que los videojuegos más famosos y míticos de nuestras vidas, sean inadaptables? Muchos juegos contienen elementos del cine que los han hecho más enriquecedores. Seguro que recuerdas esa famosa escena que se publicitó mucho en el primer avance de aquel reboot de Spider-Man, conocido como The Amazin Spider-Man (2012), donde Andrew Garfield daba vida al trepamuros. La película contenía una escena donde el personaje recorría el tejado de un edificio en primera persona, y que muchos no tardaron demasiado en ver referencias al videojuego Mirror’s Edge (2009). Era la película perfecta para aprovechar un recurso que en pantalla quedaba impresionante porque resultaba, hasta cierto punto, novedoso.

Los videojuegos tienen una gran cantidad de recursos creativos que el cine tendría que aprovechar. Tal vez la mejor plasmación en la gran pantalla de los elementos de estos productos sea la película Al filo del mañana (2014) película bélica futurista en la que Tom Cruise debía revivir el mismo día una y otra vez para conseguir avanzar en la batalla donde siempre moría. Toda una referencia a los videojuegos bélicos -un auténtico subgénero en sí mismo- y que era una fusión perfecta entre cine y videojuegos. Y precisamente, se trataba de una historia completamente original pensada para una película, a pesar de la gran multitud de elementos que rescataban de otros juegos ya existentes. Otro caso reseñable, es esa película de animación de Disney, Rompe Ralph (2014), de la que se está preparando segunda parte. Basada en un videojuego ficticio. en parte, cuenta la historia de los personajes de ese videojuego, y toda la idiosincrasia de este tipo de universos.

¿Será posible conseguir una adaptación decente? Ya hemos comentado que sí, sí es posible si se hace con respeto al producto original, manteniendo la esencia de la obra en la que se basa. No es lo mismo sacar un videojuego basado en una película con la clara intención de aprovechar el tirón comercial de la película -ejemplos hay muchos- que adaptar un videojuego a película captando la idea pero sin necesidad de copiar. Hay grandes videojuegos de los que se rumorea constantemente con una más que posible adaptación, como son Uncharted o The last of us.

Probablemente quién quiera jugar a su videojuego favorito, no acudirá al cine a ver una película basada en este, si no que se quedará en la comodidad de su salón o despacho, y en la intimidad, disfrutando de horas de entretenimiento. En cambio, quién decida ir al cine a ver una película, no espera otra cosa que entretenerse y que le traten con respeto, no ver una copia burda y barata sin ingenio de uno de sus productos favoritos, sólo porque compartan nombre.

el autor

Aprendiendo a eso de vivir, que nunca es tarde. Y por el camino, escribo un poco de vez en cuando, veo cine otro poco de vez en cuando y me entretengo, también de vez en cuando. Y a pesar de todo eso, quiero seguir aprendiendo. A vivir, claro.

3 comentarios

  1. Mario Fernández el

    Buen artículo, Adonai.
    Como ya dije en Las adaptaciones que nos harían felices II, yo sueño con una Bioshock dirigida por Guillermo del Toro.
    Saludos.

  2. Tyler Durden el

    Muy buenas, buen artículo sobre una interesante y polémica cuestión a la par.
    Yo sinceramente creo que la clave está en hacer buenas películas, punto. Es decir, si el producto es bueno, cumple con lo que promete, no es una fumada y respeta aquello en lo que se basa hasta el punto de poder afirmar que no es una perversión del videojuego en cuestión…entonces para mí ya es decente.
    Ahora bien, hay una línea muy fina que se cruza muy fácilmente cuando el producto va dirigido a fans, ya sea de un videojuego o de cualquier otra cosa…y es que los propios seguidores son los que ponen a menudo el listón por las nubes y no pasan la más mínima. Además, hay que saber diferenciar entre adaptación y versión, así como lo que debemos esperar de cada una.
    En definitiva, yo me conformaría siempre con una versión acertada del videojuego en cuestión, que respeta su origen sin perder de vista hacer una buena cinta que va destinada a un medio con el que guarda similitudes y diferencias. Precisamente son esas diferencias las que muchos no tienen en cuenta, no puedes esperar tener las mismas sensaciones con productos de medios distintos, aunque acepten evidentes paralelismos.
    Pasa algo similar con las adaptaciones/versiones de obras literarias…pero al final, me reitero, si el producto cumple con unos mínimos de calidad como obra cinematográfica, yo me siento satisfecho. Es más, muchas veces se agradecería una versión que nos aporta cosas no vistas en el videojuego original y enriquece la experiencia haciendo que el esfuerzo realizado en la “conversión” haya merecido la pena.
    Coincido con Mario, me encantaría ver en la gran pantalla la historia de Bioshock, hecha por Del Toro o quien sea…pero sobretodo “bien hecha”.
    Un saludo!

  3. Unas de las últimas adaptaciones que no se queda atrás es la de Warcraft, que como película entretiene lo suficiente como para afirmar que es una adaptación adecuada. Los desastres de las adaptaciones de videojuegos es que generalmente no hay nada qué adaptar, los juegos de pelea son una simple linea de historia donde el éxito está en la interacción entre jugador y juego, la historia casi que es una excusa para darle forma a la diversión. Cuando tratas de llevar eso a un guión, te das cuenta que no hay sustancia y hay tan poco de dónde coger ideas que todo lo que saques termina bastante alejado de la idea que tienes del juego. Lo mismo pasa con las adaptaciones de libro, es un lenguaje tan denso que en el celuloide siempre será un destacado resumen de la historia.

    Curiosamente, las adaptaciones inversas suelen ser bastante excelentes. Ejemplo es la de Big Trouble in Little China, que bien podría haber inspirado el universo de Mortal Kombat. El videojuego de Mad Max, que te da la sensación de que hay un universo más grande para conocer, explorar y disfrutar. Golden eye y su símil videojuego. Otros ejemplos habrá por montones.

    Nota aparte, las peleas del murciélago en Batman v Superman son calcadas de los juegos Arkham (que a su vez son buenas adaptaciones de las historietas).

    En conclusión, creo que no hay talento en Hollywood para esto, probablemente porque consideren a los videojuegos un arte muy menor al que ni se preocupen en entender demasiado.

    PD. Esperemos que la adaptación del Brujo valga la pena.

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