El cómic de la semana: The Authority Volumen 2

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana, al volumen 2 de The Authority, publicado por ECC el pasado mes de septiembre.

Es curiosa la historia del sello WildStorm, que cumple 25 años. Creación de Jim Lee, pasó a formar parte de DC en 1999, y nos dio tantas alegrías como disgustos. Con unos comienzos horribles durante los años noventa, en los que el artista engendró unos personajes que ya no recuerda nadie, el sello se vio renovado con la llegada de nuevos talentos que lograron expandir el universo creado por el polémico dibujante, transformando unos elementos de ese mundo ficticio y creando otros que lo hicieron mucho más interesante. Nombres tan importantes como los de Alan Moore se incorporaron a la casa pero, sin duda, los que tuvieron más impacto fueron Warren Ellis y Bryan Hitch, que crearon el cómic de superhéroes ideal para el nuevo siglo: The Authority.

El primer volumen de esta serie, sin duda el más conocido de todos, rompió todos los moldes por un dibujo realista y dinámico, pero también por su guión: este nos mostraba a unos personajes violentos e impredecibles, pero no como esos antihéroes de los noventa que tanto gustaban a dibujantes como Liefeld o McFarlane, sino unos héroes divertidos, inteligentes e ingeniosos, unos Bruce Willis conscientes de dónde estaban y que actuaban en consecuencia. Esto, claro, no habría sido posible sin los diálogos de Ellis, que también recuperó y modernizó muchos conceptos fantásticos que habían sido rechazados, como la espectacular guarida de todo grupo superheroico que se precie. En este caso, una nave sentiente del tamaño de una ciudad, y que se usa para destruir una. Y estos son los buenos.

Esta era la respuesta natural a un mundo menos inocente, en el que el término “bajas colaterales” formaba ya parte del vocabulario común y George Bush iba a obtener la presidencia. Sin embargo, quizás por falta de tiempo o por cansancio tras la década de los noventa, en este primer volumen faltó un elemento fundamental en una obra de estas características: el realismo. Habíamos visto a los miembros de Authority paseando como estrellas y salvando el mundo, pero no habíamos visto cómo reaccionaría la opinión pública ante ellos, qué pensarían los poderes fácticos de estos superhéroes tan proactivos. Mark Millar y Frank Quitely se encargan de contarlo.

La primera escena de esta etapa, guionizada y dibujada de forma magistral, nos muestra al grupo yendo tras el dictador de un país anónimo del Sudeste Asiático. Cuando este intenta excusarse diciendo que es una figura sujeta a muchas presiones, el grupo decide soltarle junto al pueblo al que lleva oprimiendo tanto tiempo, como ejemplo para su sucesor. Toda una declaración de intenciones, sobre todo teniendo en cuenta lo que ocurre a continuación: el mismísimo presidente de Estados Unidos se encara con Jack Hawksmoor, el nuevo líder del grupo, diciendo que estos héroes no deben meterse en conflictos internacionales. Y, tras una tensa conversación, le advierte que se ande con cuidado. Por supuesto, no le hacen mucho caso, y continúan con su vida de famosos, drogándose, sin preocuparse por sus problemas… hasta que estos les explotan en la cara.

Cabe añadir que, aunque el ácido guión de Millar añade una capa de realismo, no renuncia a esos elementos irreales y hasta ridículos del género: por ejemplo, la primera aventura de esta nueva etapa nos muestra cómo un científico loco que en principio parece un estereotipo intenta robar el espíritu del Siglo XXI, encarnado en una pequeña bebé, y cómo manda a por ella a un grupo de mercenarios superpoderosos sospechosamente similares a algunos héroes de Marvel. Con esto pretende moldear a su grotesca imagen el destino de los próximos cien años, y nuestros protagonistas tendrán que detenerlo. Como vemos, una trama superheroica pura y dura que, sin embargo, Millar sabe retorcer a su manera: desde las formas de derrotar a los enemigos, excesivamente violentas en unos casos y muy pacíficas en otros, hasta la propia naturaleza de estos personajes, se logra expandir la obra de Ellis y Hitch y diferenciarla todavía más del resto de tebeos.

Esta aventura solo será el comienzo de sus problemas: el grupo también tendrá que enfrentarse a la Tierra misma, que ha decidido activar sus mecanismos de defensa por las continuas invasiones extraterrestres y que está diezmando a la raza humana a base de desastres naturales. Para esto deberán contactar con el Doctor, uno de sus miembros y el último de una larga estirpe de magos, pero a este hippie drogadicto y depresivo le acaba de dar una sobredosis, por lo que tendrán que recurrir a uno de sus predecesores… que resulta ser un auténtico psicópata que les dará muchos quebraderos de cabeza. Sin revelar nada más, esta historia es un ejemplo de cómo los héroes con pies de barro que tan famosa hicieron a Marvel han evolucionado, mostrando algunos problemas reales de la actualidad como la drogadicción. Y, a pesar de esto y de mostrar algunos momentos muy oscuros concernientes a este viejo Doctor, la aventura no se detiene en ningún momento.

Pero, sin duda, el tercer arco argumental es el más significativo de todos: en esta historia, los siete gobiernos más poderosos del mundo (y los intereses corporativos detrás de ellos) deciden deshacerse del grupo empleando a un poderoso supersoldado mucho más perverso que el Capitán América, y sustituirlos por un nuevo equipo que se amolde mucho mejor a sus intereses. Así, Millar coge el manido estereotipo de las versiones malvadas de los superhéroes y le da una vuelta de tuerca, convirtiéndolos en una marca registrada. Durante algunos números, acompañaremos a estos depravados superhumanos, que se comportan como las más irresponsables de las estrellas y convierten la imagen de sus predecesores en una mala broma.

Lo más interesante de esta historia, además del perverso humor negro del escocés, es la crítica que hace Millar a aquellos cómics en los que los héroes se limitan a defender el statu quo o, por lo menos, que ni siquiera se plantean tomar otro camino. Sin embargo, esta sátira no se limita a la ficción, sino que alcanza a aquellos organismos que, siguiendo unos intereses, mantienen una situación injusta. Esto le añade una capa de profundidad al cómic que el primer volumen no explotó demasiado, pero en ningún momento dejamos de sentir que esto es un tebeo de superhéroes.

La obra tiene sus problemas, como la nula evolución de la mayoría de los protagonistas o el maniqueísmo de algunas tramas que podrían haber dado para más, pero supera con creces a su predecesora. Cada viñeta está impregnada con extrañas ideas dignas de un Morrison en sus buenos tiempos y, aunque no es todo lo que pudiera ser, se trata de mucho más que una historieta de usar y tirar, y de la última gran historia que se ha contado con estos personajes.

 

Con el inicio del siglo XXI, los aguerridos miembros de Authority dirigen su atención a una clase de villanos que habían pasado inadvertidos: los traficantes de influencias que manipulan a los testaferros políticos del mundo para promover sus intereses egoístas. Tal y como lo ven los antiguos miembros de Stormwatch, esas cábalas sombrías se han salido con la suya durante demasiado tiempo, y es necesario hacer cambios muy serios si se quiere mejorar la vida de la humanidad en general. Sin embargo, los poderes fácticos no han llegado a estar donde están siendo amables…

Han hecho planes para todas las contingencias, incluidos equipos de superhumanos increíblemente poderosos con naves espaciales conscientes, interdimensionales y del tamaño de una ciudad. Así que cuando Authority empieza a fastidiar sus redes de control ganadas con esfuerzo, la respuesta es tan rápida como devastadora. Pero, por mal que estén las cosas, esos ataques siguen siendo comprensibles a escala humana. No puede decirse lo mismo de aquello que provocan.

Mark Millar toma el relevo de la rompedora serie creada por Warren Ellis y Bryan Hitch, acompañado por algunos de los mejores dibujantes de cómic – incluidos Frank Quitely, Dustin Nguyen, Art Adams y Chris Weston– en este segundo volumen de Authority, que recopila los números del 13 al 29 de esta aclamada serie.

el autor

Estudiante de Periodismo. Escritor y redactor aficionado. Con fobia a los verbos.

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