¿El Thor superhéroe o el Thor mitológico? ¿Por cuál te decantas tú?

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Introducción

Si eres lector de este blog ya estás acostumbrado a ver artículos míos de series o películas relacionados con personajes del comic-book USA. Suelo titularlos “De las viñetas al cine” y hago un repaso de sus inicios, material destacable e inicios en el cine. En el caso de Thor, del que ahora se está hablando mucho debido a su película Thor: Ragnarok (17), he decidido cambio el título y el enfoque porque considero que no sería del todo justo en la valoración de su trayectoria editorial, debido a mis preferencias personales. Aún así espero que sea de tu agrado.

El Thor de Marvel: Superhéroe y dios

Cuando Jack Kirby y Stan Lee crearon a Thor en Journey into Mystery #83 (62), lo hicieron para encajarlo en un universo de superhéroes por lo que no se preocuparon mucho de sus raíces mitológicas. Lo justo para ubicar al personaje. A todos los efectos Thor era un superhéroe más, que combatía a supervillanos y amenazas comunistas propias de la época, los años 60. Tenía un talón de Aquiles y una identidad secreta, el médico Donal Blake, enamorado de su enfermera, Jane Foster. Esta sentía lo mismo por él, pero ninguno era capaz de expresar sus sentimientos. Melodrama al estilo Stan Lee.

Sería con el primer número de Los Vengadores, The Avengers #1 (1963), que contaría con una fuerte presencia de Loki, Thor, Odín y todo el entorno asgardiano que rodea a estos personajes, que Kirby y Lee se tomarían más en serio a Thor y crearían un complemento a su colección llamado Relatos de Asgard. Dichos relatos se acercaban a las raíces mitológicas del personaje. Si bien Kirby estaba en su mejor momento creativo y dibujaba magníficamente estos complementos, los diálogos e historias de Lee eran otra cosa. Diálogos excesivamente cargantes que no hacían justicia al dibujo. Dibujo que ni el entintado de Vince Colletta pudo estropear y mira que lo intenta.

Esto hizo que se viera a Thor como un personaje que se podía tratar desde dos enfoques, el superheróico y el mitológico. El Thor que se enfrenta a villanos en La Tierra, o a poderosos seres extraterrestres en el espacio, y el Thor que corre aventuras más cercanas al género de espada y brujería en la legendaria Asgard.

¿Enfoque superheroico o enfoque mitológico?

No os mentiré. A mi el enfoque que me gusta de Thor es el mitológico. Pienso que cuando actúa con Los Vengadores en La Tierra no desentona como superhéroe pero cuando me acerco a su colección me gusta leer historias próximas a la mitología en que se inspira. De ahí que el material de Thor que suelo leer es el que va por esa vía.

Tras Stan Lee y Jack Kirby, serían Roy Thomas y John Buscema, a finales de los 70, quienes tratarían de fusionar el contexto mitológico de Thor con el Thor superheróico. Así se fue diluyendo, poco a poco, todo el componente de ciencia ficción kirbyano en un enfoque más en la línea de un Buscema que siempre ha sentido predilección por la espada y brujería. De hecho él y Thomas son los responsables del éxito de Conan el Bárbaro en las viñetas.

Con Buscema y Thomas Odín era tuerto y estaba acompañado de sus cuervos, se creaba a un nuevo Thor, Red Norvell, que era, en apariencia, más Thor que Thor y Balder moría por una flecha con muérdago, anunciando así el Ragnarok. Por poner tres ejemplos de como este  equipo creativo hizo su particular acercamiento a los mitos nórdicos. Serían los primeros en crear otro Thor, que respondía a su forma de entender al personaje. Cosa que será adoptada por guionistas posteriores, convirtiéndose en un tópico de la colección.

A principios de los ochenta, el mismo Thomas, junto con Mark Gruenwald, Ralph Macchio Keith Pollard, en una ambiciosa saga con Los Celestiales de por medio, trató de conciliar al Thor superheróico con el Thor mitológico. Intentó armonizar  las tramas pendientes de Los Eternos de Kirby con un contexto mitológico influenciado por El anillo del nibelungo de Richard Wagner. Lo que parecía medio atado explotó por los aires con la llegada de Walter Simonson.

Thor en blanco y negro

Los setenta serían una época de experimentación en Marvel para tratar de llegar a un mayor número de lectores, con productos cada vez más maduros y sofisticados. Tal fue la intención del Magazine para adultos, Marvel Preview. Cabecera que en los ochenta se convertiría en Bizarre Adventures. Tanto en una como en otra se publicaron dos historias de Thor. Una en el Marvel Preview #10 (77), guionizada por Len Wein y dibujada por Jim Starlin, y otra en Bizarre Adventures #32 (82), por John Bolton y Alan Zelenet. El tono general de estas historias, como os podéis imaginar, era más crudo, algo más profundo y más apegado a la mitología, tanto en la trama como en la ambientación.

Walter Simonson: Una era de Grandeza

Con Walter Simonson se inicia una era de grandeza en Thor. Si a simple vista Simonson es fiel al espíritu de Kirby en el sentido de que combina la ciencia ficción con la mitología, a mi me da la impresión que, al final, su estilo de dibujo, más similar al europeo que al americano, tiende a resaltar el ámbito mitológico de Thor. Lo que me produjo una enorme satisfacción.

Teniendo los Relatos de Asgard como fuente de inspiración, Simonson los supera y crea una continuidad en Thor más cercana a la mitología. Además destroza, disimuladamente, la continuidad que Thomas, Gruenwald, Macchio y Pollard había creado en la aparatosa Saga de Los Celestiales antes mencionada.

Creó personajes entrañables como Bill Rayos Beta -reflejo de su forma de entender a Thor-, la seductora Lorelei o los elfos oscuros Kurse y Malekith el maldito. Personajes que han trascendido las viñetas, apareciendo en series de animación, de acción real y películas.

A la vez orquesta épicas batallas con ecos del Ragnarok, como el enfrentamiento de Thor con la Serpiente del Mundo, Jormungand,  o el intento de Surtur de prender los Nueve Mundos, en una intensa batalla que implicó a todo el Universo Marvel y supuso el sacrificio de Odín para detenerlo, como ya hicieran, en el pasado, sus hermanos Vili y . Eso colocó a Balder en el trono de Asgard, otro guiño a la mitología.

Balder es uno de los asgardianos predilectos de Simonson, hasta el punto de que casi podemos decir que era coprotagonista de la etapa. Además, gozó de una serie limitada, Balder el Bravo, guionizada por Simonson y dibujada por Sal Buscema, que, en ese momento, dibujaba la colección de Thor. Con lo que está perfectamente incrustada en la misma.

Aparte de Balder, otro asgardianos como la Encantadora, Heimdall, SifKarnilla o el Ejecutor tiene sus momentos de esplendor. Así como Hela. Hela, la diosa asgardiana de la muerte será otra de las deidades asgardianas a las que Simonson dedicará su atención. Hasta el punto de que Thor sufrirá en sus carnes esa especie de mezcla de desprecio y amor que Hela parece profesar hacia él.

Sin olvidarnos de Loki, el eterno adversario de Thor, que seguirá tratando de librarse de su hermano para convertirse en rey de Asgard. Llegará hasta a convertirlo en Rana, en un curioso homenaje de Simonson a las series de animales. Lo que en manos de otro guionista hubiera sido una chorrada digna de desprecio, nuestro guionista consigue cuadrar dicho tributo en sus tramas sin que chirríe.

Loki sigue siendo el dios mezquino y manipulador de antaño, pero ya no es el causante de absolutamente todo lo malo de Asgard ni siempre irá contra sus compatriotas. Es más, durante el asedio de Surtur hará causa común con Odín y Thor para defender el Reino Dorado. Simonson añade al personaje cierta valentía, sin abandonar la retorcida, y a veces cómica, manera de hacer las cosas que tiene el hermanastro del dios del trueno.

El mismo Thor irá adquiriendo un carácter más serio y maduro, resultado de los infortunios que irá sufriendo, los cuales le obligarán a llevar un tiempo barba y armadura.

El que tantos personajes de esta etapa estén presentes en los diferentes productos audiovisuales de Thor  ya os permite haceros una idea de lo que marcó la etapa de Simonson a los lectores de los ochenta. Walter Simonson constituyó una era de grandeza en Thor que aún no ha sido superada.

Alan Zelenetz y Charles Vess

También a los ochenta, aunque injustamente eclipsado por el trabajo de Simonson, pertenecen obras de personajes ligados a Thor como la saga La balada de los Tres Guerreros, de Alan Zelenetz y Charles Vess, publicada en la colección Marvel Fanfare, o la magnífica novela gráfica El Estandarte del cuervo del mismo equipo creativo. Ambas con un tono en el que la fábula y el mito asgardiano se dan la mano.

Después de Simonson

La etapa de Simonson marcó un antes y un después en la colección del dios del trueno. Ninguno de los autores posteriores han logrado llegar a su nivel. Dejando aparte las versiones que retornaban al Thor superhéroe, que no me interesan demasiado, dejando aparte alguna que otra aventura aceptable de Tom DeFalco, sólo ha habido algunos acercamientos interesantes a lo que yo llamo el enfoque de Simonson.

Está la saga de cuatro números, Thor #491-494 (95-96), que guionizó Warren Ellis con el que entonces se convirtió en el dibujante oficial de la serie en los 90, Mike Deodato Jr. Dado lo que le gusta a Ellis combinar la ciencia-ficción con los mitos, era inevitable que acabara escribiendo alguna historia de Thor. No pasará a ser un clásico pero era un soplo de aire fresco a todo el refrito que se estaba haciendo entonces en la colección.

También conviene recordar la extensa etapa de Thor como Rey de Asgard, Thor Vol 2 #44-79  (02-04), en la que varios dibujantes acompañaron al guionista Dan Jurgens en la aventura de un Thor dirigiendo a su pueblo y más implicado que nunca en los asuntos terrestres. De lo que se sirviría Jurgens para hablar de cuestiones como las implicaciones de las religiones y los mitos en las sociedades contemporáneas.

Pero este enfoque, fuera de lo convencional, no estaba destinado a durar y más cuando Thor estaba empezando a alejarse de lo que había sido su actitud con respecto a los mortales. Sus buenas intenciones con respectos a estos estaban degenerando en actos tiránicos. De lo cual debería haberse percibido dado que poseía la sabiduría de Odín y había vivido muchos años entre mortales. Mike Avon OemingDaniel Berman y Andrea DiVito pondrían fin a todo esto en uno de los mejores Ragnaroks de la cabacera, desarrollado en Thor Vol. 2 # 80-85 (04). Así Thor quedó listo para un nuevo volumen a cargo de Joe Michael Straczynski y Olivier Coipel. Etapa de inicios prometedores y próxima al estilo Simonson, pese a la cuestionable caracterización y forma de proceder de algunos personajes,  quedo truncada por la apresurada marcha de su guionista, debido a la introducción de eventos en el Universo Marvel que implicaban a la colección de Thor, lo que le hubiera obligado a retocar sus historias.

Las ideas de Oeming y DiVito, sobre el carácter cíclico del Ragnarok, serán aprovechados por Matt Fraction en tres especiales sobre diferentes versiones del apocalipsis de los dioses vikingos. En  Thor: Ages Of Thunder (08), Thor Reign of Blood (08) y Thor: Man Of War (08), Fraction, junto con los dibujantes  Patrick Zircher, Khari Evans y Clay Mann, conseguían una de las mejores aproximaciones del Thor marveliano al Thor mitológico.

Loki

De los acontecimientos relacionados con las etapas de Straczynski y Fraction surgirá un nuevo y joven Loki, al que parece que se le estaba dando una segunda oportunidad para redimirse. La entidad de este personaje en la colección de Thor, unido al reconocimiento que estaba teniendo la interpretación del mismo, en la gran pantalla, por Tom Hiddleston, propició que se le diera cabecera. En la misma yo destacaría su segundo volumen, Loki: Agent of Asgard #1-#17 (14-15) de Al Ewing y Lee Garbett, en el que un renacido Loki tratará de reescribir su historia con la sombra de su yo futuro conspirando para que todo sea como siempre. Un ejemplo de acercamiento al espíritu de Simonson, al que Ewing admira, con guiños incluidos.

Casi se me olvida. No quería cerrar este apartado dedicado a Loki sin incluir Loki. Dios de las mentiras, Loki Vol 2 # 1-4 (10-11). Una soberbia serie limitada de Roberto Aguirre-Sacasa y Sebastian Fiumara, que vendría a ser el equivalente a los tres especiales mencionados de Fraction pero con Loki. A saber, una sofisticada y madura explicación de las razones por las que Loki odia a sus camaradas asgardianos, desde un punto de vista más próximo a la mitología que al cómic de superhéroes.

Conclusión

¿El Thor superhéroe o el Thor mitológico? Ya has leído mi elección, ¿por cuál te decantas tú?

¿Qué te ha parecido el post? ¿Recomendarías alguna otra casa cercana a mis gustos en Thor? ¡Si te ha gustado, comparte! ¡Muchas Gracias!

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Nos leemos en otros posts.

el autor

Licenciado en Filosofía, Máster en Gestión Cultural, antiguo profe, Friki del Cómic en particular y de la Cultura Pop en General, Community Manager y Bloguero de una Institución Cultural Universitaria. Miembro Fundador de la Asociación Cultural DINAMIC CULTURE de la que también soy Bloguero y Community Manager. Siempre aprendiendo y tratando de encontrar mi lugar en la vida, intentando disfrutar con lo que hago para que merezca la pena.

2 comentarios

  1. Pedro Perez S. el

    Fantástico post, como siempre. A mi me está gustando mucho Relatos de Asgard. Incluso creo que el estilo pomposo de Stan Lee no desentona. Lo mejor es ver el dibujo en constante evolución de Kirby.
    Del resto, pues sin duda la etapa de Simonson es espectacular. Me apuntó la de Buscema por ser él. Y a reivindicar la de Jurgens. La de Deodato me pareció un horror de dibujo, como lo que hacía él en aquella época. También habría que hablar de la etapa de Jason Aaron, que se que no te entusiasma, sobretodo hay que destacar la miniserie El indigno Thor, publicada hace nada en España. Un abrazo.

    • Adrián De La Fuente Lucena el

      Muchas Gracias Pedro.

      Si te gusta Relatos de Asgard estupendo. 🙂 A mi se me hizo muy cuesta arriba por Stan Lee. ): Jack Kirby genial.

      La etapa Thomas-Buscema es aceptable. Tiene el merito de haberse acercado al Thor mitológico en la serie principal y no en complementos.

      Jurgens me aburrió los primeros años. Su etapa de Thor rey si me pareció interesante por lo que tenía de novedoso.

      Si, Deodato no estaba muy fino. Pero Ellis hacía que mereciera la pena la historia.

      En lo que respecta a Jason Aaron reconozco que no me llega, aunque es interesante. Mis prejuicios con Thor me pueden. ): Lo mismo le doy otra oportunidad y le dedico otro post. 🙂 Buena excusa para leer El Indigno Thor. A ver que tal. Gracias por la recomendación.

      Un abrazo.

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