Ready Player One: la novela de videojuegos, frikismo y ochenterismo que emocionó a Spielberg (again)

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Faltan aún dos años. Es decir, en diciembre de 2017. San Steven Spielberg estrenará la película “Ready Player One“, basada en la novela de Ernest Cline. Yo me la he leído. Estaba pensando que queda muchísimo para el estreno, que en dos años habremos hablado de casi todo y que a ver quién se acuerda. Pero ante todo somos un página de servicio, y qué mejor servicio podemos dar que resumir lugares comunes para que tú, amado lector, puedas hacerte el listo delante de amigos/novias/novios/familiares/compañeros de trabajo sin haberte tenido que leer el libro. Leer es cansadísimo, se te va la cabeza y a saber qué puede pasarte si sólo haces una cosa a la vez. Eso que te ahorramos, amado lector. Los regalos y agradecimientos podéis mandarlos a la dirección de correo del blog. No aceptamos ropa de interior usada (masculina).

El de El País considera que decir que algo provoca el estallido de tus corneas hará que quieras tener ese algo.

Por resumir, la cosa transcurre en un mundo hecho un cisco horrible. La única salida para olvidarse de aquello es un videojuego de realidad virtual (hay que conectarse a una máquina) que casi ha sustituido la vida tal como la entendemos. Los niños van a la escuela en esa realidad virtual, se juega en esa realidad virtual, se hacen negocios y se trabaja. Como era de esperar, las prestaciones de los usuarios gratuitos son bajas, pero quien paga puede tener mejores trajes, mejores instrumentos y mejores armas en el mundo virtual. El protagonista no es de los más favorecidos: sin dinero en el mundo real, en el mundo virtual tiene que llevar vestimentas gratis, que son malísimas.

En vez de tener una vida gris, morirse y ya está resulta que se entera de que el creador de todo ese mundo virtual ha muerto. Todo el dineral que genera lo heredará la persona que resuelva varias pruebas y encuentre las llaves que hay ocultas en el casi interminable mundo. Un mundo virtual mezcla de Minecraft, World of Warcraft y demás…pero ampliado por mil.

En teoría dentro de ese videojuego global hay mundos dedicados a casi cualquier cosa friki imaginable: Star Wars, Star Trek, Dragones y Mazmorras, películas ochenteras de todo tipo, etc. Mientras el protagonista y algunos amigos tratan de salvar su pobrísimo culo 1.0 tratando de hacerse con la herencia definitiva del mundo virtual unos malvados jugadores a sueldo malvado de una malvada multinacional malvada trata de, malvadamente, hacerse con las llaves y quedarse con la herencia para hacer del videojuego en red algo sólo de pago. Es de suponer que ni tiran de la cadena cuando hacen pis. Así de malos son.

El libro, para que negarlo, es otro ejemplo más del Héroe de las Mil Caras clásico de la ciencia-ficción: una fantasía masturbatoria de libro. Ya lo comentamos cuando hablamos de Las estrellas, mi destino, el fantástico libro de Alfred Bester:

Tras pasar por muchas horas de ciencia-ficción, uno puede ver ciertos patrones comunes. Hay uno de ellos que se da mucho: un elegido superdotado (y muchas veces marginado) destinado a acabar con el Imperio Malvado, sea este alienígena, humano o robótico. Cuando parece perdido y el héroe está a de fracasar, se saca de la manga una última secreta/las últimas fuerzas que le quedaban y salva al universo, al mundo o demás.

Es la fantasía adolescente por excelencia, que se perpetúa muchas veces en la madurez: puede que seas un ser gris más de la masa, uno más entre millones de personas normales y corrientes, puede que estés jodido existencialmente (¿porqué nadie me comprende? ¿porqué los demás son tan tontos y yo tan listo y no hay una fila de gente queriendo ofrecerme noches de sexo salvaje y gratis?). Puede ser. Pero la fantasía apelará a toda esa frustración, a ese querer distinguirse de la masa. A ese “soy la hostia, pero nadie se da cuenta”.

Es un libro que calca paso a paso este molde. Está destinado a toda una generación frustrada en sus expectativas laborales y vitales, y que a poco que Steven Spielberg respete en su espíritu arrasará. Recordad: la primera vez que lo leíste fue aquí. Será un pelotazo casi seguro. El libro lo hizo por entender el espíritu de los tiempos que vivimos.

…y lo mismo vuelvo a meter a Tom Hanks, BWA HA HA.

El libro, que nadie se asuste, es vergonzosamente sencillo de leer. Nadie debe esperar gran literatura ni grandísimos recursos: demasiadas cosas son de un previsible que asusta. Pero si lo que buscamos es eso, gozaremos como oseznos en el barro. Quiero decir: si queremos la historia mil veces vista en ciencia-ficción lo gozaremos.

Pero hay más. Los grandes clásicos de la ciencia-ficción vienen de la Guerra Fría. Las temáticas de las invasiones alienígenas, los zombis y demás no son una casualidad: son coherentes con la situación política y sociológica de la época. No sólo libros o películas: videojuegos con Fallout o anime como El Puño de la Estrella del Norte son deudores de esta tradición.

El libro se aparta de las obsesiones de la ciencia-ficción clásica y reivindica las películas ochenteras, los primeros juegos de rol (en los que se jugaba con hojas y dados), los videojuegos clásicos anteriores al actual siglo. Aparecen en el libro referencias a Lady Halcón, a Howard el Pato, a los Inmortales, a Juegos de Guerra, Star Wars, Blade Runner…pero también a Firefly. Aparecen videojuegos como Donkey Kong, Galaga, Black Tiger, Pac-Man…aunque el mundo virtual del que se habla en el juego es algo entre World of Warcraft y Minecraft. Hay todo un carrusel de robots gigantes de todo tipo, desde Gundam a Voltron. Hay referencias a uno de los mejores módulos del mítico Dungeons & Dragons: la mismísima Tumba de los Horrores, una de las más difíciles aventuras roleras de todos los tiempos y que tiene un papel decisivo en los inicios del libro. Y sí, sale uno de los enemigos finales más difíciles de todos los juegos de rol de todos los tiempos: Acererak. Y la pelea final es todo una explosión desmadrada de peleas entre robots gigantes a lo Mazinger Z.

Lo que en el siglo XXI es Dark Souls en los años 80 lo era La Tumba de los Horrores de Dungeons & Dragons.

En resumen, el libro es todo un homenaje amable al frikismo ochentero, tanto en películas, como en música, como en videojuegos, como en manga. Con un intento de enlazarlo con los videojuegos, películas y demás actuales. Intenta tirar de la nostalgia de la gente que pasa bien de los 30 años, y le da una novela típica y tópica con todos los vicios tan repetidos una y otra vez.

Quien quiera todo esto en el pack, lo tiene en el libro. Uno puede disfrutarlo siendo consciente de lo que hay, como buen ejercicio de onanismo friki viejuno que es. Aquí, al fin y al cabo, no estamos en contra de la masturbación (tampoco a favor). Mientras todo el mundo sea limpio y discreto que cada uno (o una) abuse de sí mismo todo lo que quiera.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

4 comentarios

  1. Miguel Martin Pazat de Lys el

    Este libro me encantó. Una oda al frikismo, a los años precedentes a mi infancia y que me trajeron muchos y buenos momentos. Espero mucho de la película.

  2. Increíble artículo gran maestro. De mayor quiero escribir como tú. (OPS, vamos a tener la misma edad y todo).

    >Es de suponer que ni tiran de la cadena cuando hacen pis. Así de malos son.<
    La mejor frase de todo el artículo.

  3. Interesante y divertido artículo 🙂 (me encanta lo de “soy muy listo pero nadie se da cuenta…” XDD)
    Yo también me he leído el libro y más que leerlo se devora, me gustó bastante aunque el tema romance no lo acabo de pillar mucho.
    Realmente es una gozada leer sobre las cosas que nos gustan y ver libros escritos “en nuestro idioma”
    Al final será verdad que los frikis dominaremos el mundo…
    Tengo curiosidad por ver la adaptación al cine (la esperanza es lo último que se pierde)

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