Reseña de America 1: un intento fallido

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Cuando allá en noviembre Marvel anunció la primera serie en solitario de America Chavez no pude alegrarme más, después de que Kate Bishop (de quién ya os hablé en este artículo) consiguiera su propio cómic era lo natural que Chavez, uno de los personajes más queridos de los Jóvenes Vengadores, diera el paso.

Para los que no sepáis quién es America aquí van unos cuantos datos: es una superheroína que goza de una fuerza sobrehumana y viaja entre dimensiones (bastante guay, ¿no?). Además, ha formado parte de los Jóvenes Vengadores y los Ultimates. Sin embargo, lo que llama más la atención de ella es su actitud, es una chica obstinada y luchadora dispuesta a dar un par de puñetazos a cualquiera que se los merezca. Otros aspectos de ella que hay que mencionar es que se trata de una joven latina, criada por dos madres y lesbiana, cosa que contribuyó al hype de todo el mundo al anunciarse su serie porque, sí, la representación importa. Así que, como podéis ver, America tenía todos los ingredientes para convertirse en uno de mis cómics favoritos.

Os he dicho que estaba dispuesta a soltar un par de puñetazos a quien se los mereciera, ¿no?

La sinopsis de America es el siguiente: cansada de salvar el mundo cada semana, incapaz de volver a casa (su hogar ya no existe así que el tema de regresar al nido lo tiene complicado) y con todos sus amigos metidos en sus propios embrollos, America decide ir a la universidad. ¿Quién está a cargo de esta nueva serie? Ni más ni menos que Gabby Rivera, la aclamada escritora de novelas para jóvenes adultos y que, adivinad, es latina y forma parte de la comunidad LGBT, ¿os recuerda a alguien? En cuanto al dibujo, escogieron a Joe Quinones, que había trabajado previamente para Marvel en Howard the Duck.

El argumento ya prometía un cómic dirigido a un público más adolescente pero ¿qué tiene eso de malo? El equipo escogido por Marvel para crear America parecía ir acorde con lo que este personaje representa y toda una declaración de intenciones: Marvel se está diversificando y yo, encantada. Así que, decidida a obtener mi dosis de la señorita America Chavez, me sumergí por completo en su primer número, impaciente por reencontrarme con ella años después de haber leído los tomos de Jóvenes Vengadores.

Empecé con ganas y me fui desilusionando por momentos. Los diálogos de America, que en Jóvenes Vengadores tanto me habían gustado, parecían ahora forzados y sin ningún tipo de gracia. Sus líneas estaban llenas de chistes que me hacían sentir algo que no conseguí identificar pero que ubiqué entre la vergüenza ajena y rabia. ¿Rabia por qué? Por ver como un personaje tan rico como America había sido desaprovechado de tal forma ya que da mucho más de sí. Vale, los diálogos no son perfectos pero hay muchas más cosas en un cómic, ¿verdad? El dibujo de Quinones estaba bien, aprobó mi examen. Un punto para America. ¿Qué hay del guión más allá de los diálogos? Hay tantas decisiones de guión incomprensibles en cuanto a la trama (que no voy a mencionar para no hacer ningún spoiler) que tuve que reunir valor para llegar a la última página. El cómic empieza realmente bien con un par de páginas a modo de montage donde aparecen varios personajes respondiendo a la pregunta: ¿quién es America Chavez? Entre los entrevistados reconocemos a varios superhéroes en algo parecido a un cameo, una propuesta que me pareció bastante original y acertada (a todos nos gusta que nuestros personajes favoritos se cuelen en cómics ajenos a los suyos). Este potente arranque contrasta terriblemente con el resto del cómic. Otro de los problemas evidentes es que en un sólo número se intentan incluir tantas escenas distintas que la trama acaba pareciendo un collage de cosas que se apuntan pero no acaban de explotar (un viaje en el tiempo, un reencuentro con un viejo amigo, una ruptura, una despedida, un gran número de superhéroes que aparecen por ninguna razón en concreto y desaparecen, y más cosas). America, además, acaba pareciendo una caricatura de sí misma soltando frases sin sentido que, quizás en algún punto, a la guionista le parecieron de lo más cool.

No esta versión del personaje, Bishop…

¿Cuál es el problema entonces? No lo sé y no quiero señalar a nadie pero el problema, según mi opinión, es sobretodo de guión. Y quiero remarcar que el problema es el guión, no Gabby Rivera. ¿Por qué creo eso? En julio de 2016, antes de que Marvel anunciara la serie de America, Joe Casey y Nick Dragotta, creadores del personaje de America Chavez, viendo que en Marvel no conseguían una serie individual para la heroína, se llevaron al personaje a Image Comics cambiándole el nombre a America Vasquez en un ejercicio alucinante de marketing (cualquier parecido con America Chavez es pura coincidencia). Fue entonces cuando Image Comics anunció el cómic All-America Comix para 2017 con Vasquez al frente, cómic del que, por cierto, no hemos vuelto a oír hablar. Todo esto os lo cuento para llegar a mi teoría de que Marvel ha tenido tanta prisa por hacerse con el mérito de publicar una serie individual de America Chavez, un personaje muy diverso (diversidad, uno de los objetivos principales de Marvel, ¿recordáis?) que ha hecho las cosas mal y deprisa. Desconozco si Rivera hubiera conseguido algo mejor de contar con más tiempo pero tengo la sensación de que se precipitó todo con el ansia de conseguir ser los más diversos, antes que hacer las cosas bien, convirtiendo así a America en un personaje del que sólo puedo comentar que es latina y lesbiana (en esta serie). Marvel parece haber olvidado que para que la diversidad de la que quieren hacer gala sea real sus personajes no pueden ser meras etiquetas, deben ser personajes completos, no pueden quedarse en el hecho de que sean racializados o LGBT, ya que la finalidad de diversificarse es hacer una representación más real de lo que uno puede encontrarse en el día a día y una lesbiana no es sólo una lesbiana, es una persona con sus características que, además, es lesbiana, y sí, eso puede jugar un papel importante en su vida pero no es lo único y reducirla a eso es casi ofensivo.

No basta con tener a mujeres, personas de la comunidad LGBT o racializadas al frente de productos culturales, esos productos deben ser buenos y estar a la altura, no vamos a conformarnos con un producto de segunda, queremos diversidad y la queremos de calidad.

el autor

Estudiante de guión en ESCAC. Juego a cómics, leo películas y miro videojuegos.

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