Reseña de Astérix. El papiro del César

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El cómic franco-belga está marcado por la muerte de dos guionistas irremplazables. Por un lado, Jean-Michel Charlier, guionista y co-creador de Blueberry; por el otro, René Goscinny, guionista y co-creador de Astérix. Las aventuras en el oeste del teniente Blueberry se sobrepusieron a la muerte de su creador y guionista gracias al espléndido dibujo de Giraud, aunque nunca llegaron al nivel que tuvieron con Charlier. Por el contrario, el magnífico dibujo de Uderzo necesitaba un guión más sólido para desarrollarse y las historias que siguieron a la muerte de Goscinny pueden ser clasificadas en tres categorías: mediocres, malas y horrorosas.

Por suerte alguien vio que no se podía continuar así y decidió que era hora de sangre nueva. Esta llegó con el guionista Jean-Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad en Astérix y los pictos (2013), aventura que dejó un muy buen sabor de boca al aficionado. Ahora el mismo equipo repite en esta nueva aventura, la número 36, El papiro del César.

César ha terminado de escribir sus Comentarios a la Guerra de las Galias y aconsejado por su asesor, Bonus Promoplús, decide eliminar el pasaje referente a los irreductibles galos para que así la historia crea que, efectivamente, toda la Galia fue ocupada. Con este punto de partida Ferri y Conrad elaboran una aventura que sigue la estela de Goscinny y Uderzo, una aventura en la que encontramos los típicos elementos de una historia de Astérix. Los juegos de palabras, los dobles sentidos, los anacronismos y los gags recuerdan otras aventuras de los personajes, lo que ayuda a establecer una complicidad con el lector. Es una forma de decirnos: “Esto lo habíais visto antes. Es lo que esperabais. Es Astérix. Somos de los vuestros.” Por supuesto tenemos romanos, poción mágica, jabalíes, batallas y banquete final.

El dibujo de Conrad es impresionante. No es Uderzo y tampoco hace falta. Didier Conrad es por si mismo un gran dibujante y no necesita odiosas comparaciones. Su dibujo continúa el de Uderzo, como debe ser, aunque apreciemos sutiles diferencias. Algunos personajes, como Cesar o el druida Panorámix, aparecen más estilizados. También tenemos la caricatura del famoso de turno, elemento que tanto le gustaba a Goscinny. Uno de los personajes, Doblepolémix, guarda un cierto parecido con Julian Assange (aunque confieso que me recordaba a alguien pero no conseguía identificarlo, así que he acudido a Internet). En resumen, en el apartado gráfico es un álbum de los mejores de la serie. Una maravilla para la vista.

Esplendida batalla contra los romanos, como debe ser.

Esplendida batalla contra los romanos, como debe ser.

Pero es en el guión donde Ferri se luce. El guionista ha convertido lo que a simple vista es una historia sencilla en uno de los mejores álbumes de Astérix gracias a que, de forma sutil y sin entorpecer la lectura de quién simplemente busca pasar un buen rato, desarrolla una gran obra de metaficción. Ya desde el planteamiento inicial la escritura de una obra auténtica como es Comentarios a la Guerra de las Galias se mezcla con la obra de ficción que es Astérix, no sólo con el pasaje que nos recuerda que toda la Galia está ocupada excepto la aldea de los galos sino que también se mezcla, a varios niveles, con otros álbumes del personaje. Las referencias son continuas para quién ha seguido los álbumes anteriores: la portada recuerda poderosamente la de La residencia de los dioses; el villano Bonus Promoplús se asemeja a Máximus Detritus, villano de La cizaña; el bosque de los Carnutes y sus druidas nos transportan a El combate de los jefes; y cualquier lector que haya seguido a Astérix sabe como acabará la historia (que no voy a desvelar aquí pero juro que sabía qué pasaría al final). Por primera vez Astérix se alimenta de la realidad y de las propias historias de Astérix. Al mismo tiempo, Ferri reflexiona sobre el papel de los medios de comunicación y la importancia de las historias y su influencia en la gente. Y ese ejercicio metareferencial llega hasta las viñetas finales, donde tenemos el imprescindible banquete pero también unas viñetas en las que parece que la obra toma consciencia de si misma. Al final la ficción se convierte en realidad y viceversa. ¿Complicado? Leed el álbum y lo entenderéis. Como bien señala Panorámix “La gente tiene tendencia a creer lo que está escrito. Es un fenómeno extraño.”

Aposta o sin querer, Jean-Yves Ferri ha conseguido lo que Grant Morrison ha intentado durante años sin éxito: entretenernos y hacernos reflexionar, contarnos una historia de aventuras y al mismo tiempo hablarnos sobre la importancia de las historias y el propio lenguaje de la ficción. Pero si Grant Morrison nos produce un constante dolor de cabeza y parece que se ha fumado más sustancias psicotrópicas de las que aconseja la OMS, Ferri lo hace de forma divertida y elegante, de tal manera que cuando acabamos de leer El papiro del César tenemos otra sensación. La sensación de que no estamos ante una obra menor con infulas de grandeza (que es lo que pasa cuando uno consigue acabar de leer cualquier cosa de Grant Morrison) sino ante una obra maestra planteada con sencillez y humildad.

Y acabo con una mención especial a los traductores, Isabel Soto y Xavier Senín, que realizan una gran labor adaptando los gags al castellano. Hacía tiempo que no me reía tanto como cuando Panorámix baila El twist de mi colegio. Señal de que ya tengo una edad.

El papiro del César

El papiro del César



10.0 Valoración final
  • Guión 10
  • Dibujo 10
  • Interés general 10
  • User Ratings (3 Votes) 7.4

el autor

Toda la vida leyendo cómics. Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

2 comentarios

  1. He aprendido dos cosas muy claramente:
    – Morrison no es tu guionista preferido.
    – Este comic te ha encantado.

    Lo cierto es que antes de irme de la librería esta semana pasada me lo ofrecieron pero no había ya más dinero en mi cartera. Me fuí con las ganas, y ahora con tu reseña, pues aun tengo más xD A ver si la semana que viene cuando vaya a por mi ración mensual me hago con él jejeje

    Un saludo.

    • Pedro Pérez S. el

      Muchas gracias por el comentario. Efectivamente, a mi el cómic me ha encantado. Creo que los cómics de Astérix pueden dividirse en grupos. Por un lado los que narran el encuentro de los galos con otras culturas, como Astérix y los Pictos, Astérix en Helvecia, en Corcega, etc. Luego están los que simplemente entretienen, como La hoz de oro o El combate de los jefes. Y luego los que realizan una crítica a la sociedad, como La cizaña, El adivino, La residencia de los dioses y la que fue la obra maestra de Goscinny: Obélix y Compañía. Y este está dentro de este último grupo. Admito que quizás me he dejado llevar por el entusiasmo pero oye, que venimos de leer El cielo se nos cae encima y otras “joyas”. Tenemos derecho a entusiasmarnos.

      Y respecto a Morrison: cuando está controlado por las fuerzas del mainstream se luce: X-Men, Batman, Superman; cuándo tiene carta blanca se mete más de la cuenta y le salen Los invisibles, El asco, etc. Por más veces que me los leo, no hay manera. No entiendo nada. Será que soy más de Astérix.

      Un saludo.

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