Reseña de Thimbleweed Park: ¡el retorno de las aventuras gráficas!

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¿Quién no recuerda la época dorada de las memorables aventuras gráficas de LucasArts? Pues yo, porque no había nacido, pero me han hablado de ello y, caray, qué envidia. Resulta que LucasArts (originalmente LucasFilm Games) es la madre de juegos tan memorables como Maniac Mansion, Zak McKracken and the Alien Mindbenders o la saga de Monkey Island, aventuras gráficas que supuran esencia ochentera (u ochentera casi noventera) y que provocan en el jugador unas ganas locas de volver atrás en el tiempo porque, buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado nos parece mejor, ¿no? Pues no sé si mejor, pero al menos sí que diferente.

La cuestión es que sea por el motivo que sea una a menudo se encuentra preguntándose por qué no puede haber juegos como los de antes, porque los juegos triple A están muy bien y son una virguería pero a veces una se cansa de verle hasta los poros de la piel al protagonista y preferiría controlar a un héroe pixelado con diálogos elocuentes y un guión delirante. ¿Y entonces qué hacía? Pues normalmente se buscaba la vida y volvía a los clásicos (no porque fueran mejores, simplemente porque son otra cosa a la que no está acostumbrada) o tiraba de producciones indie muy interesantes pero que seguían sin ser eso que le apetecía; porque, seamos sinceros, por mucho que tu madre haya hecho un pastel de chocolate cojonudo, si tienes antojo de un buen bocata de chorizo el pastel te acabará dando igual.

Esto era así hasta el 30 de Marzo de 2017. ¿Qué pasó? Os lo cuento. Se ve que unos señores llamados Ron Gilbert y Gary Winnick sacaban un juego nuevo que tenía buena pinta y del que habían hablado muy bien en la radio según mi madre. Para aquellos que no lo sepáis (como yo misma hace una semana) Ron Gilbert y Gary Winnick son ni más ni menos que los genios detrás de Maniac Mansion (y, en el caso de Gilbert, también las dos primeras entregas de Monkey Island), y hace un par de años se aliaron para traernos una joya de otro tiempo llamada Thimbleweed Park, un videojuego diseñado para ser el sucesor espiritual de estas aventuras gráficas sobre las que tanto os he hablado en los dos primeros párrafos. Bien, pues Gilbert y Winnick, al ver que la industria no les daba lo que querían, decidieron hacerlo ellos mismo recaudando dinero vía Kickstarter (un dinero que, por lo visto, los fans estuvieron encantados de darles mientras esperaban pacientemente a que los dos creadores hicieran su magia).

¿Qué pesados estos señores, no? Parecen dos viejos sentados en la terraza de un bar comentando que antes se vivía mejor. Hacen exactamente lo mismo que hacían hace veinte años. Pues no, hacen eso y más. Es cierto que no he parado de elogiar el hecho de que Thimbleweed Park sea un juego más old school pero no se limita a reproducir los elementos que funcionaban en una época pasada sino que los actualiza. Jugué a esta aventura gráfica con mi madre (recomiendo encarecidamente la experiencia aunque vuestras madres no sean tan modernas como la mía, lo disfrutarán igual) sentadas en el sofá, pasándonos el mando a ratos y a ambas nos encantó. Y, en cierto modo, el juego es eso, dos épocas que no chocan, sino que conviven. Es el final de los ochenta (época en la que se desarrolla la trama) visto desde 2017, es autoconsciente; no es un viejo en monopatín, es un señor mayor sentado en su jardín recordando como era ir en monopatín.

La interfaz de Thimbleweed Park (izquierda) recuerda a algo…

Pero, ¿qué es Thimbleweed Park? Es un pueblo donde aparece un cadáver anónimo y al que acudirán dos agentes, a los que en realidad les da igual el caso, a investigar. Hasta aquí mi sinopsis y en realidad no os he r
evelado nada del juego porque si bien esta es su premisa inicial, acaba siendo mucho más. No quiero concretar ese “mucho más” porque simplificar el juego de esta forma es imposible.

Pasemos al funcionamiento, ¿cuáles son las mecánicas de juego? Acabaremos controlando a cinco personajes: la cínica agente Ray, el jovial agente Reyes, Ransome el payaso (uno que dice tantas palabrotas que la mayor parte de su diálogo son pitidos), la joven desarrolladora de videojuegos Delores y Franklin el fantasma que es… bueno, un fantasma. Cada uno de ellos tiene unas habilidades y una personalidad propias y, aunque los dos agentes principales son los menos peculiares no son personajes planos y hasta responderán con matices distintos ante la misma situación. Conoceremos las historias de los tres personajes no principales a través de flashbacks bien integrados en la trama y, gracias a esto, entenderemos mejor sus motivaciones y objetivos (muy claros porque cada uno tiene algún tipo de lista que nos recordará a qué han venido). En cuanto a modos de juego podremos elegir entre dos: casual mode y hard mode. El casual mode nos ofrece un estilo de juego más relajado y quita de en medio algunos de los puzzles más complicados, mientras que en el hard mode (el que yo he jugado y os recomiendo) el juego nos echa todo lo que tiene encima, haciéndolo algo más complicado pero también más divertido.

La agente Scully y el agente Mulder… erm, digo, Ray y Reyes

No quiero terminar la reseña sin mencionar a Mark Ferrari o Octavi Navarro, culpables del aspecto tan delicioso que ha acabado teniendo el juego. Mark Ferrari es conocido por los fondos de otras aventuras gráficas y Octavi Navarro es un joven catalán que triunfó en internet con su pixel art reclutado por el equipo de Thimbleweed Park. Gracias a ambos podemos disfrutar de un apartado gráfico tremendo y de unos personajes entrañables a nivel visual.

Majos, ¿verdad?

En definitiva: invierte esos 20 euros que te ibas a beber este sábado en forma de cubata en este juego, sienta a tu madre en el sofá y prepárate para perder unas cuantas tardes de tu vida rompiéndote la cabeza para solucionar todos los puzzles de Thimbleweed Park.

el autor

Estudiante de guión en ESCAC. Juego a cómics, leo películas y miro videojuegos.

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1 comentario

  1. Tyler Durden el

    Antes de nada 2 cosas: aún no lo he probado (deseando estoy) por lo que la parte en la que hablas del juego me la he saltado…asi que obviamente no comentaré nada sobre él.
    Y la segunda, soy “old school” sí…y muy orgulloso de serlo 🙂
    Imagínate las sensaciones que producía jugar este bendito género en su nacimiento, cuando no sólo te fascinaban y atraían sus historias, sentido del humor, narrativa, jugabilidad novedosa…si no que encima eran lo más de lo más en sus apartados gráfico y sonoro!!
    Es algo que te marca mucho…hasta entonces yo siempre me había sentido más identificado con los juegos de mecánicas sencillas, jugabilidad frenética…lo que se conoce como arcades vamos.
    Pero desde que descubrí las aventuras gráficas…ufff, fue como cuando Neo ve Matrix por vez primera y se da cuenta que realmente es el elegido. Abrir los ojos a un mundo nuevo, ver que sencillamente es fascinante y descubrir que las historias…las buenas historias son lo que realmente te llena (como un buen libro).
    En mi caso, no fue mi madre si no mi hermano mayor quien me hizo de anfitrión en el género, nada más y nada menos que con la “joya de la corona”…el Monkey Island. Los recuerdos son imborrables, deseando volver del cole cada día para ponernos delante del ordenador y pasar un rato de emociones y diversión irrepetibles, descubrir cada escenario, como avanza la trama a medida que resuelves enigmas, acertijos, puzzles, exploras cada rincón en busca de objetos…disfrutar con cada situación que te ofrece el juego como nunca antes habías hecho: interacción de los personajes, diálogos geniales, gestos, movimientos, humor, arte en cada escenario, banda sonora impecable…todo terriblemente fresco y novedoso gracias al bendito Scumm!! (motor desarrollado por LucasFilms).
    No dudo de que hoy se puedan descubrir estos juegos y disfrutar enormemente con ellos…pero acostumbrados a la play y xbox, como que no es lo mismo, no puede serlo.
    En fín…suficiente dosis de nostalgia por hoy jeje, solo por último recomendar algunos pocos imprescindibles de entonces para aquellos que los desconozcan y les pique la curiosidad: Indiana Jones and the Last Crusade, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, Loom, Day of the Tentacle (Maniac Mansion 2), Sam & Max Hit the Road, The Dig, Full Throttle,…

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