The Long Dark o cómo enseñar al resto de compañías lo que es un buen videojuego de supervivencia

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Información del juego

  • Versión probada: PC
  • Género: Aventura y supervivencia
  • Duración: Campaña de 3 horas (solo sus dos primeros capítulos). Modo supervivencia incontables
  • Comprar el juego

Una anomalía magnética ha causado estragos en todo el mundo. En ese fatídico momento todos los aparatos tecnológicos han dejado de funcionar, haciendo retroceder a los humanos a la edad de piedra. Sin embargo, el cambio de los polos no solo ha destrozado cualquier aparato electrónico del planeta, sino que ha desestabilizado los polos y gran parte del globo se encuentra sumido en una nueva glaciación. Esto, amigos y amigas, es el apocalíptico The Long Dark.

The Long Dark ha llegado a mí de casualidad por medio de un youtuber al que sigo regularmente y que comenzó a subir vídeos sobre su modo campaña. No suelo jugar a muchos juegos de supervivencia desde hace unos años debido a la ingente cantidad de títulos de dudosa calidad que abundan en Steam y demás plataformas.Pero este tenía algo especial, algo que hacía que me llamara mucho la atención.

Hay dos maneras de abordar este título. Por un lado tenemos una campaña episódica de la cual solo disponemos (por poco tiempo) de sus dos primeros episodios, y el modo supervivencia, donde se aprecian mucho mejor las virtudes del videojuego.

La campaña es simplemente una experiencia lineal. No por ello es algo malo, simplemente es un contenido adicional a la gran experiencia que supone el modo supervivencia. Somos Will Mackenzie, único superviviente de un vuelo siniestrado y que emprende una odisea para encontrar a su mujer desaparecida en el accidente. En cierta manera podríamos tomar esto como un tutorial para el modo supervivencia. Es un modo de juego más simple y guiado, pero destacable para pasar el rato. Se sigue de una manera interesante y creíble gracias a unas actuaciones de voz muy destacables que nos meterán de lleno en la historia.

Pero el aperitivo deja paso al plato principal: el modo supervivencia. Es simple, esta es tú historia y tú la escribes como quieras. Tener la libertad de explorar, viajar entre sus regiones y abordar lo que significa estar solo en el mundo es espectacular.

Estas regiones mencionadas están todas conectadas. Cada una de ellas presenta un desafío más o menos elevado dependiendo de su localización, por lo que para usuarios poco avanzados es más que recomendable abordar las primeras horas de juego en una de las regiones costeras puesto que es ahí donde encontraremos mayores refugios y menos animales salvajes.

El juego en sus primeros minutos no te da un respiro. Esta es una cuenta atrás donde tienes la de perder ante uno de los enemigos más duros e implacables: la madre naturaleza. Aparecerás en un lugar aleatorio con unas condiciones climáticas aleatorias. Puede que tu primer encuentro con The Long Dark sea en una hermosa llanura helada de día y con temperaturas soportables, o que lo hagas de noche a 20 grados bajo cero.

En ningún momento el videojuego da un respiro. Es deliciosamente duro. Me gustaría asemejarlo al Dark Souls de los juegos de supervivencia donde cualquier error o cualquier paso en falso nos convertirá en cubitos de hielo o en el aperitivo de un hambriento oso.

Os aseguro que en mis primeras partidas no pasaba de la primera noche. Hay que vigilar constantemente los medidores de salud, temperatura, hambre y sed. Deja de lado alguno de ellos y te aseguro que tu próxima cabezada será la última.

Sin embargo, el juego es benévolo en su crueldad. Hay muchas opciones para sobrevivir si sabes mantener la calma y arreglártelas tú solo. No eres el único que ha aparecido en esas frías montañas buscando un lugar donde cobijarse. Hay cadáveres desperdigados aquí y allá de supervivientes con menos suerte que tú y casas o refugios donde encontrar algo que rapiñar. No es fácil sobrevivir pero es gratificante cuando el juego te ofrece un abrigo de plumas para poder calentarte. Vivir un día más supondrá llevarnos al extremo, calcular las horas de sol y medir las distancias de nuestros trayectos para poder volver de una pieza a casa.

Como en cualquier juego de supervivencia, contamos con un inventario y con la mecánica imprescindible del crafteo. En cuanto al primero de estos, es intuitivo aunque algo agobiante, sobre todo en las primeras horas de juego. Allí podemos administrar la ropa, comida y armas y demás de nuestro personaje. A su vez, nos ofrece la posibilidad de craftear sin dejar de lado el apocalipsis que estamos viviendo. Esta mecánica nos ofrece desde crear vendajes, comida y demás elementos para nuestra salud, hasta la elaboración de armas y ropas avanzadas, pero siempre necesitando mesas donde crearlas.

Sin embargo, y como otros muchos juegos de supervivencia, peca del “y ahora qué”. Ese momento en el que sobrevivir otro día es más fácil y disponemos de comida y agua como para poder acoger a más gente (no hay online, pero sería muy de agradecer), el jugador tiende a sentir rutinario todo lo que hace en el juego. Se podría analizar desde el prisma de un superviviente, el juego te hace sentir que la monotonía de tu personaje es el fin de este videojuego, pero en todo caso llega a ser aburrido.

No es un punto necesariamente negativo, la fuerza de The Long Dark se encuentra en el azar y la difícultad. En cierto modo obliga al jugador a, pasado un tiempo, crear un nuevo personaje y empezar una nueva partida en una región distinta para ver cómo le irá esta vez. Es un círculo continuo que dota al título de decenas de horas de vida, pero no quita el posible aburrimiento del jugador.

En cuanto a lo visual, el videojuego ha ido evolucionando desde un estilo cell shading a uno más cartoon durante el año que ha pasado en versión alpha. Es, de todas formas, precioso. Crea estampas increíbles y su estilo visual, alejado completamente del fotorrealismo, crea una experiencia impresionante de ver.

Todos los detalles están cuidados. Sentiremos las pisadas de nuestro personaje en la nieve, el vaho de la boca cuando corremos nos limitará la vista, y el fuego será apacible de observar tras estar todo el día en el exterior luchando por sobrevivir unas horas más.

Os aseguro que solo un puñado de juegos de supervivencia pueden hacerte sentir solo y desprotegido, y The Long Dark estaría en un puesto privilegiado. Hinterland Studio decidió dejar de lado las manidas modas zombis en el resto de juegos de supervivencia para optar por el frío apocalipsis glaciar de una manera que pocos sabrían desarrollar.

No es perfecto y sus fallos se notan principalmente en el agobiante sistema de inventario, su campaña que sirve a modo de tutorial, pero que es divertida de jugar,y sobre todo (y de manera independiente) su frustrante monotonia cuando el jugador lleva varias horas de juego. Sin embargo, éste es uno de los pocos juegos a los que seguiré volviendo pasado un tiempo, porque el invierno ha llegado y estoy listo para ello.

el autor

Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos, el cine y los cómics.
Fan incondicional de El Señor de los Anillos, Batman, Lobezno y Spider-Man.

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