Tyranny (PC): el placer de ser un esbirro del Mal que ha vencido al Bien

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Todos hemos jugado a eso muchas veces. Al juego de rol en el que somos los elegidos. Los destinados a vencer al gran Mal, al Imperio, al invasor, al dictador, al tirano que quiere destruir el mundo o al director deportivo que quiere fichar a André Gomes por 30 millones de euros. Empezamos siendo una piltrafa que apenas puede enfrentarse a un gato y acabamos matando dragones de tres en tres. El Bien triunfa, nos quedamos con la chica (que es como un coche o una planta: hemos vencido y es uno de los premios) y todo el mundo nos dice lo guapos y buenos y lo grande que tenemos el miembro viril. Es otra masturbación más.

Desde este sacrosanto blog estamos a favor de la masturbación. Es gratis. Da gustito. No hace daño a nadie. Pero también estamos a favor de dar un paso más y no limitarse a abusar de uno mismo, creemos que conocer gente es algo bueno y follar es un paso más. Ya de hacer el amor ni hablamos. Quien lo consiga que repita todo lo que pueda: da igual la excusa o la razón.

La esencia de los juegos de rol

Los juegos de rol se basan en la masturbación, como hemos visto. Y está bien. De vez en cuando algún loco le da por creer que estos de los juegos de rol pueden ser follar o incluso hacer el amor. De lo más reciente que ha intentado no copiar el molde “soy el elegido contra el Mal, dadme tiempo para subir de nivel y le doy de hostias” está Fallout: New Vegas, que es quizás el mejor juego de rol hasta que salió The Witcher 3. De los tiempos de antes del Nuevo Testamento alguien se creyó que era posible salirse del molde masturbatorio y tuvimos el inmortal Planescape Torment, del que un día hablaremos con calma y con reservas de gafas de pasta (no nos engañemos, que en su día lo compramos y jugamos dos y el del tambor).

Obsidian Entertainment es quizás la compañía de videojuegos que más se aburría de los abusos en soledad. La expansión de Neverwinter Nights 2 que hicieron, Mask of the Betrayer, dejaba claro que sus gustos y maneras de hacer las cosas eran poco convencionales, que querían sorprender, que no se conformaban con lo de siempre. Es algo que ya podíamos habernos dado cuenta al ver la primera mitad de Caballeros de la Antigua República II, posiblemente la primera mitad de un juego de rol mejor que yo he visto en mi vida.

Como en su día anunciamos aquí, estaban metidos en algo grande. Y a eso le llamaron Tyranny, que salió para Windows, Mac y Linux en 2016.

A veces el Mal vence

La guerra del Bien contra el Mal había acabado, y esta vez venció el Mal. Las fuerzas del Mal, comandadas por el todopoderoso Kyros han vencido. Todo el mundo tiene que obedecerle y acostumbrarse al nuevo mundo que viene tras el fin de las batallas. ¿Quién es el protagonista? Un esbirro de dicho imperio  malvado. Un mandao, no uno de los generales ni la mano derecha del tirano. Llevaremos a un cargo medio de la administración de Kyros, un encargado de impartir justicia a bajo nivel, algo así como un juez. Una región del imperio se ha levantado contra el conquistador Kyros, y las diferentes ramas del ejército van para sofocarlo. Como en todos los ejércitos, hay facciones, personalidades, gentes distintas, y las peleas por ver quien se lleva la gloria hace que el mismísimo Kyros se enfade y mande al protagonista con una amenaza: o conquistan todo rápidamente o les tirará un hechizo que matará a todo el mundo (la versión mágica de una bomba atómica).

Ese es el inicio del juego, y la conquista de esos pobres rebeldes que no aceptan ser gobernadas a las bravas por Kyros es sólo el principio. Pronto veremos cosas poco habituales en los juegos de rol: aquí no empezamos siendo un granjero que apenas puede matar a las gallinas. Aquí ya somos alguien que reparte lo suyo en combate, alguien que ya ha hecho cosas en el mundo. ¿Cómo saber qué hemos hecho? En la creación del personaje decidiremos qué hemos hecho en cada batalla por la conquista del mundo al lado del Mal. ¿Hemos infiltrado espías? ¿hemos esclavizado gente o la hemos matado? ¿hemos combatido en solitario con comandantes enemigos o hemos rescatado soldados?

Toda decisión previa hará que luego nos encontremos un mundo distinto. No sólo serán cosas del estilo “tal frase de tal personaje es x o y”, no: puede que nuestra actuación no gustara mucho a grupos mercenarios o que alguna cosa gustara a estudiosos de las bibliotecas antiguas o que nuestras acciones favorezcan o fastidien a determinados poderes económicos. Y eso, en el futuro, hará que algunos nos ayuden, que no quieran hablar con nosotros y tengamos que hacer misiones de otro modo o que directamente nos perjudiquen todo lo posible.

Arrieros somos…

Cada grupo en el mundo tendrá una opinión de nosotros. Aunque el mundo haya caído bajo el Mal, siguen existiendo gremios de mercaderes, mercenarios, ciudades, grupitos pequeños rebeldes, criaturas mitológicas, facciones dentro del ejército, etc. Todas se harán una idea de nosotros por lo que digamos o hagamos. Y dentro de cada grupo, cada persona hará lo mismo. De tal modo que podemos caerle muy mal a una facción del ejército pero un miembro llevarse bien con nosotros. Cuanto más nos odie o nos ame una facción o persona mejor: nos dará acceso a nuevas habilidades o hechizos…aunque luego en el juego las misiones podrán ser más fáciles o mucho más difíciles.

El juego no nos deja sueltos desnudos: como decíamos ya somos alguien importante. En lo puramente jugable, en el combate, es muy fácil de aprender a jugar y sigue los patrones de Pillars of Eternity (es decir, el legado de los Baldur´s Gate). Aunque el sistema es nuevo, todo resulta más sencillo e intuitivo que nunca. Especialmente divertido es el apartado de la magia, con una personalización a la hora de hacerte tus propios hechizos que es vergonzosamente sencilla de aprender y variadísima en sus resultados. Quizás lo de que no somos unos pardillos desde el inicio como en otros juegos se ha ido algo de mano y el juego en su segunda mitad es bastante facilillo. No sé, creo que a lo largo del juego me han matado una sola vez y porque ya iba muy sobrado sin ver qué lanzaba ni qué formación tenía.

El juego por lo demás nos pone en situaciones extrañas, justo en las opuestas a las que solemos estar acostumbrados. Un pueblo se alza en armas frente al opresor y…somos nosotros los que vamos a acabar con eso. Vemos al grupo de personajes que se opone a la tiranía, diciéndonos que no podremos con ellos, que de su lado está la razón, la verdad y la justicia…y les partimos el alma. A veces queda alguno vivo y podemos ver cómo se derrumba ante el miedo. Es raro tras tantas veces al otro lado, es triste al ver el héroe derrotado sin remedio…es raro que hayamos sido nosotros, un esbirro del Mal el que lo haya hecho.

Viva el Mal, viva el Capital

Y es que conforme progresa el juego vemos el cuadro más amplio. El mundo antes del tirano Kyros era un caos de guerras entre regiones, de gente temerosa en las fronteras, de un poco disimulado racismo y persecución de mujeres con poderes mágicos. Kyros ha acabado con todo eso. En alguno de nuestros enfrentamientos con patéticos grupitos de rebeldes que creen que pueden hacer algo llegamos a ver como se pelean delante de nosotros. Es decir, estás a punto a pegarte contras las fuerzas del Mal tiránico que está unificando al mundo y delante suya te pones a discutir sobre si otros miembros de la resistencia son intolerantes o si no nos fiamos de nosotros. Alguna de esas escenas son tan patéticas y tristes como vergonzosamente realistas. Y es que el realismo no viene de los gráficos o los famosos fps, viene de cosas como éstas, de un realismo psicológico y político.

Es quizás el primer mundo de un videojuego de rol occidental que es creíble política y psicológicamente, quizás junto a The Witcher 3. Es un juego en el que vamos a leer mucho, en el que vamos a tener que juzgar muchos casos (y más nos vale aplicar la ley del tirano lo mejor que podamos mientras equilibramos eso con llevarnos bien con la mayor parte de gente posible), en el que vamos a tener que tomar muchas decisiones políticas, en el que vamos a tratar con muchos intereses de muchos grupos e individuos que tratan de sobrevivir como buenamente pueden bajo el gobierno del nuevo conquistador del mundo. Y en el que, aunque vayamos a combatir mucho, no vamos a morir demasiado, que nadie tema.

En el gran intento por salvarnos del abuso de uno mismo Obsidian ha prescindido de que los romances en el juego. Hay un prostíbulo, pero no hay enamoramiento con los personajes. Debe ser la primera vez desde el primer Baldur´s Gate que un juego de rol occidental que no sea Fallout prescinde de ellos.

Quizás la gran trampa del juego es su tercio final, en el que uno de los tópicos del rol de los que hablamos se reproduce otra vez, siendo algo decepcionante. No diremos cual claro. Es una pena, podrían haber sido aún más valientes para convertir este juego en un clásico, si además hubieran pulido la dificultad algo escasa del juego y hubieran perfeccionado también algún personaje secundario, que aunque no son malos ni mediocres tampoco podemos decir que sean inolvidables.

De todos modos, compradlo, jugadlo, disfrutad siendo esbirros del Mal, ved a los rebeldes ir cayendo y contemplad como las diferentes facciones del ejército del Mal se pegan por ver quién se lleva más méritos. Es como el mundo real, pero con hechizos mágicos, fantasmas y monstruos. Como la cosa era muy cruda, en el tercio final, como dijimos, nos han dado un poco de cancha para poder huir de este mundo y proceder a la masturbación de siempre.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

1 comentario

  1. Gabriel A. Escobar S. el

    “Desde este sacrosanto blog estamos a favor de la masturbación. Es gratis. Da gustito. No hace daño a nadie. Pero también estamos a favor de dar un paso más y no limitarse a abusar de uno mismo, creemos que conocer gente es algo bueno y follar es un paso más. Ya de hacer el amor ni hablamos. Quien lo consiga que repita todo lo que pueda: da igual la excusa o la razón.”

    En otras palabras, no temas desprenderte de tu virginidad el mundo real está ahí.

    Un saludo

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