Los 20 libros imprescindibles de terror

0

El terror es un género que nos permite atisbar los temores, los intereses y las miserias de la época en la que está escrito, y que ha evolucionado enormemente durante los últimos doscientos años. A pesar de ello, el buen horror siempre es atemporal, y acudir a las obras maestras de este tipo de literatura es un buen remedio para sublimar nuestros miedos de la manera más sana posible.

Así que, en una época convulsa y oscura que ofrece pocas esperanzas, repetimos lo que ya hicimos con los otros dos géneros frikis por excelencia (la fantasía y la ciencia ficción) y os recomendamos los veinte libros fundamentales para entender la evolución del terror. Aquí recogemos novelas, relatos largos y recopilaciones de cuentos cortos que os provocarán más de un escalofrío durante la noche o el día en que acudáis a ellos.

Vathek (1786)

Esta novela gótica de William Beckford, ambientada en el mundo árabe, nos cuenta una historia de tentación y condena: el califa Vathek es seducido por un misterioso extranjero que le habla de las posibilidades que esconde la magia negra y, a lo largo de la trama, tendrá que enfrentarse a las consecuencias de sus pecados y sus abusos de poder. Los últimos pasajes de este libro son particularmente espeluznantes.

Frankenstein o el moderno Prometeo (1818)

Un reto literario permitió la creación de un monstruo que no solo dio el pistoletazo de salida para la ciencia ficción tal y como la entendemos, sino que cambiaría el terror para siempre. Esta novela no solo destaca por sus icónicos pasajes o por la complejidad de sus personajes, sino por la sacrílega idea central que ha inspirado incontables adaptaciones. ¿Puede la ciencia llegar demasiado lejos? ¿Hasta qué punto es ético moldear la naturaleza? Estas preguntas son más terroríficas que cualquier fantasma porque, a diferencia de estos, nos las encontramos en la vida real.

El vampiro (1819)

Concebida en la misma noche tormentosa en la que Mary Shelley comenzó a gestar a su célebre criatura, en esta novela corta nos ponemos en la piel de un protagonista que se las verá con Lord Ruthven, el predecesor más claro del conde Drácula. Esta historia sencilla pero cruelmente efectiva nos enseña por qué el chupasangre es una de las criaturas más prolíficas del género: tomando elementos de las diversas leyendas sobre estos monstruos, esta es la obra que codificó los elementos más característicos de este subgénero antes de que la novela de Bram Stoker los puliera.

La narración de Arthur Gordon Pym (1838)

Por supuesto, el maestro Edgar Allan Poe no podía faltar, y esta es la única novela que completó. En ella, se nos narra una accidentada travesía en barco que acabará resultando en unas situaciones de lo más grotescas. Aquí, el turbio escritor creó algunas de las escenas más desagradables de su trayectoria y una de las conclusiones más desconcertantes. Esta recomendación, por cierto, la extendemos hacia todas las obras de Poe y hacia algunas de sus adaptaciones.

Leyendas de Bécquer (1864)

Como podrá comprobar el lector, una parte importante de los clásicos del terror viene del mundo anglosajón. Sin embargo, esta recopilación de relatos patrios del gran Gustavo Adolfo Bécquer no tiene nada que envidiar a las obras de sus homólogos británicos o norteamericanos: sus fantasmagóricas historias, ambientadas en escenarios que nos resultan perturbadoramente familiares, suelen dejar un escalofrío después de su contundente punto final.

Carmilla (1872)

Terror

Esta novela, aunque sin tanta relevancia como Drácula, supera con creces a El vampiro y nos ofrece una reinterpretación femenina de estos monstruos. Sheridan Le Fanu construye una historia en un continuo crescendo y da vida a una sensual antagonista que ha repercutido bastante en el modo en que concebimos la figura de la vampiresa, que en este caso contrasta con la inocencia de la protagonista.

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886)

Esta novela de Robert Louis Stevenson, radicalmente alejada de su Isla del tesoro, nos enfrenta al monstruo más temible: el que vive dentro de nosotros mismos. El libro ha suscitado numerosas interpretaciones psiquiátricas y sociales al tratar las contradicciones inherentes a todos nosotros y, sobre todo, a un siglo tan puritano como aquel en que se publicó. Además, consigue conmover a todos sus lectores, casi siglo y medio después, con la emotiva confesión del doctor Jekyll.

El Horla y otros cuentos (1887)

Existen diversas recopilaciones de relatos de Guy de Maupassant, unas narraciones tan espeluznantes como divertidas con muy mala leche y que no siempre son de horror, pero aquellas que llevan el nombre de este relato suelen incluir sus cuentos más escabrosos. La historia en cuestión es perturbadora como ninguna otra, e introduce a uno de los monstruos más originales de la literatura de terror.

El gran dios Pan (1894)

Esta novela corta de Arthur Machen, uno de los autores que más influyeron en un joven Lovecraft, nos encontramos con un esotérico experimento que tendrá ecos terribles décadas aún después de que se produzca. A través de distintos puntos de vista que acabarán confluyendo, el lector irá comprobando poco a poco cómo una presencia de otro mundo va corrompiendo el nuestro.

El Rey de Amarillo (1895)

La figura que da nombre a esta recopilación de relatos de Robert William Chambers no solo inspiró a los villanos principales de la primera temporada de True Detective sino que supone un claro precedente de los mitos de Cthulhu. Aunque esta es una antología algo irregular, sus mejores cuentos merecen la atención que la mencionada serie le ha aportado durante los últimos años.

Drácula (1897)

La obra maestra de Bram Stoker, la historia de vampiros más influyente, ha aterrorizado a distintas generaciones y, a diferencia de lo que ha sucedido con sus predecesores, no ha sido olvidada. El sensual monstruo de aspecto humano que da su título al libro irrumpe como una apisonadora en la puritana sociedad victoriana, rigiéndose por sus propias normas y tomando lo que le apetece, y no es raro que nos siga fascinando a día de hoy. El elenco de protagonistas, con el carismático Van Helsing como el héroe más destacado, no le va a la zaga.

Cuentos completos de fantasmas de M. R. James (1904-1925)

Las historias espectrales de este autor británico, concebidas originalmente para ser narradas en voz alta dentro de reuniones sociales, son de una elegancia y sutileza que suponen un soplo de aire fresco frente al horror más explícito que se estila ahora. Monstruos que parecen salir de grabados antiguos, casas de muñecas malditas, rituales satánicos… estos clásicos cuentos incluyen prácticamente todos los lugares comunes del género, pero su ejecución es tan sencilla como magistral.

Kwaidan (1904)

Kwaidan, junto a las demás recopilaciones de relatos del inmigrante Lafcadio Hearn, supuso el primer contacto con las leyendas japonesas para gran parte del público occidental. Estas narraciones, basadas en el folklore de Japón, contienen monstruos y situaciones escabrosas completamente ajenas a nosotros. Si bien no resultan aterradores para un lector actual, estos relatos son una ventana comprensible a esta cultura y a sus miedos más ancestrales.

El gólem (1915)

Gustav Meyrink, escritor versado en temas esotéricos y con una gran cantidad de relatos por descubrir, tiene su obra más conocida en El gólem, donde da su personalísima visión de este mito judío y de la vida en Praga. Aunque no hay tantos elementos de terror como se podría pensar, la sordidez de este relato bien compensa esta carencia.

La metamorfosis (1915)

Esta novela corta de Franz Kafka es un exponente atípico del género que no suele encontrarse en las listas porque parece haberlo trascendido y formar parte de la alta literatura… pero pocas cosas hay más horribles que amanecer convertido en un monstruoso insecto. Con numerosos homenajes e interpretaciones a lo largo de las décadas, esta muestra de horror existencial tiene uno de los comienzos más desconcertantes de la literatura y una de las conclusiones más espantosas. Ideal para pasar un mal rato.

Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917)

Pero, si hablamos de un terror atípico, tenemos que mencionar a Horacio Quiroga. De prosa elegante y sin añadidos innecesarios, los cuentos cortos de este autor tratan terrores cotidianos con una morbosidad capaz de perturbar al más insensible. En esta recopilación de relatos, no todos estrictamente de horror, nos encontramos con terrores que van desde las malformaciones congénitas en los hijos hasta la posibilidad de estar contagiado de rabia.

En la noche de los tiempos (1936)

Lovecraft tiene una gran cantidad de relatos largos que podríamos haber escogido pero, en mi opinión, En la noche de los tiempos condensa sus mayores obsesiones: mundos alienígenas, viajes astrales, confusión entre la realidad y la ilusión… en una investigación desesperada donde el hijo de un hombre que sostiene haber intercambiado su cuerpo con otro ser, deberá descubrir si lo que dice su progenitor es verdad o no. El final de este relato es la mejor conclusión que nos ofreció este autor.

Soy leyenda (1954)

La novela de Richard Matheson ha tenido numerosas adaptaciones al cine, pero su influencia en el Séptimo Arte va más allá: queda muy claro para quien conozca el subgénero zombi que esta historia sobre el último superviviente frente a una horda de monstruos se asemeja mucho a gran parte de las producciones posteriores protagonizadas por los muertos vivientes. Sin embargo, lo más perturbador de Soy leyenda no son sus villanos, sino un mensaje sorprendente pero contundentemente lógico que golpea muy duro.

It (1986)

Esta novela, de una longitud descomunal frente al resto de recomendaciones, nos cuenta una historia que ha sido adaptada al cine recientemente, y que tuvo un gran éxito durante su publicación original en los ochenta. Stephen King nos narra la historia de un grupo de perdedores que debe enfrentarse al villano perfecto para un libro de terror: un engendro que se alimenta del miedo. Pero este monstruo es menos terrorífico que el retrato descarnado que el autor hace de las miserias contemporáneas.

Hellraiser (1986)

Terminamos con Hellraiser, originalmente The Hellbound Heart, novela corta en la que Clive Barker nos cuenta la historia de un hombre que, como el Vathek con el que empezábamos, paga muy caro sus escarceos con lo oculto. Pero, en este caso, lo que le interesa a este hedonista no es el poder o el conocimiento sino el placer que le proporcionan unos demonios conocidos como los cenobitas, cuyos métodos extremos han aterrorizado a los lectores desde entonces. Este es el libro perfecto para las audiencias contemporáneas, nihilista y cruento.

Conclusión

Hay un tipo de horror para todos, y todos tenemos esa obra que ha conseguido apelar a nuestros terrores más profundos. Aquí hemos querido reunir las más icónicas y las de mayor calidad, pero pocas cosas hay tan subjetivas como el miedo. ¿Cuál es la obra que os suscita insomnio? ¿Qué olvido imperdonable hemos cometido? En cualquier caso, siempre habrá clásicos que descubrir o nuevas entregas que nos harán reflexionar sobre cuánto ha evolucionado aquello que nos provoca congoja.

el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

Deja tu comentario

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad