Análisis de El Tercer Día. Capítulo 5. Martes – La Hija

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  • Bienvenidos al análisis del quinto capítulo de El Tercer Día, una serie muy compleja que pide al público un esfuerzo para poder comprenderla. Este episodio es uno de los mejores de la serie ya que se resuelven muchas de las preguntas pendientes y se deja todo preparado para el final.

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Lo primero que descubrimos es quién es la mujer que está embarazada en la isla a punto de dar a luz. Algunos ya habían adivinado que no podría ser otra que Jess esperando un hijo o hija de Sam después de la noche de pasión que pasaron juntos (ahora hace gracia recordar que ella dijo que quedaba embarazada solo con mirarla). La pobre llega a la posada de los Martin ayudada por unos lugareños que no dejan de discutir entre ellos. La división entre los habitantes de la isla que hemos ido viendo en capítulos anteriores se hace aquí más palpable, aunque no tenemos claro su origen.

Para colmo el niño que tiene Jess en su interior está mal colocado y eso conlleva un parto de mucho riesgo tanto para el bebé como para la madre. Menos mal que Helen da un paso al frente y ayuda a colocar al niño (hay que ver lo que saben estos veterinarios ingleses) dejando que la naturaleza siga su curso para esperar el nacimiento. Y el espectador se queda anticipando la reacción de ambas mujeres cuando descubran quién es cada una, algo que no tardará en pasar.

Helen aprovecha para enseñar a Mr. Martin una foto de Sam y preguntarle por él. Sabe que ha tenido que estar en la isla por una investigación al funcionario corrupto a quien tenían que pagar un chantaje y por un misterioso mail que ha recibido desde la cuenta de su marido, aunque redactado como si fuera un niño. Mr. Martin le dice que no lo ha visto (mentiroso) y le promete enseñar la foto a los demás (mentiroso otra vez).

Helen confía en Mr Martin, algo que no es buena idea

Mientras tanto, Ellie, la hija mayor de Helen, hace amistad con Kail, la hija mayor de Jess (la serie está llena de relaciones cruzadas). Ellie se siente atraída por la religión, lo cual Kail,  joven intensa y decidida, aprovecha para atraerla. Le cuenta cosas sobre las creencias de la isla, cosa que a Ellie despierta mucha atracción. ¿Cómo no le va a gustar la idea de estar en el centro del mundo después de toda la mierda que ha vivido? ¿Cómo no querer formar parte de una comunidad que la acepte?

Jess se fuga de la posada ya que quiere asegurarse de que el bebé nazca sin que pueda ser amenazado por nadie.  Mientras los buscan, Helen coincide con un extraño personaje, el Cowboy, quien no ha nacido en la isla, pero va de vez en cuando para ayudar por allí y así expiar sus pecados. Cree en la idea de Osea como alma del mundo y como lugar especial de curación; por eso, habla con Helen para intentar que supere el luto por Nathan (la reconoce de haberla visto en las noticias cuando el niño desapareció). Ella le confiesa que el niño era complicado y con una vena cruel, no el angelito que todos creen. Lo último que le dijo antes de morir fue que ojalá no hubiera nacido. Un peso demasiado grande para el alma de una madre.

Kail, la hija mayor de Jess, da muy mal rollo

La búsqueda de Jess lleva al Cowboy y a Helen al hotel, donde encuentran a un borracho Janny que le dice a la mujer que Sam sí ha estado en la isla. Helen confronta a los Martin y les exige una explicación. Mrs. Martin confiesa que Sam, efectivamente, estuvo allí y que no se lo habían dicho a Helen para no hacerle daño ya que Sam tuvo un lío con una mujer (ya sabemos que con Jess, así como las consecuencias). Pero dicen que Sam se marchó hace tres meses, en teoría para volver con Helen, así que la mujer se queda más o menos igual. Mientras, los Martin insisten de manera velada en que se marche de la isla, lo cual será lo mejor.

Helen decide irse con sus hijas (aunque Ellie no quiera debido a su nueva amiga). Cuando van en el coche, ven a la perdida Jess metiéndose en el agua y no tienen más remedio que parar para sacarla. Además, se pone de parto y acaban todas en una casa abandonada con Helen ayudando a nacer a quien termina siendo una niña. En ese momento Jess le dice que el padre se llama Sam y que, aunque ya no están juntos, le gustaría que él viera a la niña, así que le pide si puede ir a buscarle a la casa grande.  En ese momento. a Helen se le cae el mundo encima. Es admirable ver la gran actuación de Naomie Harris por cómo le cambia la cara poco a poco, logrando trasmitir la mezcla de emociones que sufre su personaje al encajar todo.

Tras este descubrimiento, Helen se marcha; deja a sus hijas cuidando a Jess y al bebé advirtiéndolas de que no le cuenten nada acerca de ellas. Pero Ellie se marcha con Kail, quien la lleva a unas catatumbas, en donde cuenta a su amiga la historia de la isla, su creencia de que la Isla de Osea es el alma del mundo y de que hay que cuidarla para que no corrompa al resto del planeta. “Vende” el lugar como un sitio mágico en donde Ellie será aceptada tal cual es, lo cual deja a la joven alucinada.

Lu, que se ha quedado con Jess, acaba diciendo que tuvo un hermano llamado Nathan al que mataron. Jess descubre quién es y para que su bebé sea la única heredera del legado de Sam en la isla, decide matar a la niña , aunque esta logra escapar.

Jess, descubre quién es Lu y toma una macabra decisión

En la última escena del capítulo vemos a Helen caminar hacia la casa grande, donde encuentra a lo lejos, en el embarcadero, a un demacrado Sam.

Valoración del episodio

Hay muchas cosas que comentar de este capítulo. Lo primero es la división que hay entre los habitantes de Osea. No se llega a decir la razón, pero está claro que tiene que ver con el liderazgo de la isla.

Recordemos que el líder actual es Sam, lo cual parecía haber unido a todos los lugareños, pero algo ha salido mal. Ya sabíamos que Nathan era un niño con un trasfondo siniestro y Helen también comenta que Sam tiene una oscuridad interior que le hace proclive a los trastornos. En los tres primeros episodios, esa personalidad tóxica estaba muy bien subrayada  en la manera de contar la historia, con ese ambiente agobiante y esa cámara subjetiva que tanto confundía.  Es posible que la personalidad del niño le venga de herencia y entonces el futuro de la isla esté en peligro, ya que tanto su Patriarca como su descendiente están corruptos, lo cual no es bueno para el mundo.

Helen está a punto de encontrar las respuestas que ha estado buscando

Por eso, como solución a tales problemas, Jess quiere dar a luz en la isla y ofrecer a su bebé como nuevo líder, . Y esa crisis de liderazgo entre Sam, Nathan y el bebé es lo que hace que la isla esté dividida. Pero si hay otras hijas de Sam en la isla, el futuro de la recién nacida va a estar en entredicho. Por eso quiere matar a Lu.

También se apunta que hay algunos habitantes que quieren abrir la isla al mundo (por eso el hotel y el resort a medio construir), mientras que otros prefieren que todo quede como estaba. El dinero que puede venir de afuera es una golosina importante, pero también hay que tener en cuenta el poder de las tradiciones.

Por otro lado, me gusta el tratamiento de Ellie y Lu. La mayor está atrapada en un mar de dudas por su acercamiento a las ideas religiosas, contrarias a las de su madre: por eso y por su necesidad de encajar cae tan fácil en las garras de Kail. En cuanto a la pequeña Lu, me parece que en todo momento se comporta como una niña de nueve años, algo que no acostumbramos ver en muchas series en que el comportamiento infantil suele ser bastante absurdo. Y la relación entre ambas está muy bien llevada: a veces se “chinchan”, pero  está claro que en el fondo se quieren, vamos, como ocurre con las hermanas y hermanos de toda la vida.

Ellie y Lu, dos hermanas que, en el fondo, se quieren

Otra cosa a destacar es el comportamiento de Helen, de quien extraña que, habiendo ya perdido a un niño en las circunstancias que conocemos, deje solas a sus hijas durante tanto tiempo en un lugar tan raro y con gente que, cuanto menos, no parece muy de fiar.  Es posible que su obsesión por saber qué pasó con Sam sea mayor que su instinto maternal, pero de todas maneras queda extraño.

Solo nos queda un capítulo y esperemos que los autores puedan cerrar el círculo de manera satisfactoria para así tener una miniserie compacta y de calidad: El Tercer Día.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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