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Análisis de Hanna, en Prime Video. Temporada 3: el final

Con una vibrante temporada final se ha despedido Hanna. Creada por David Farr, la serie, basada en la película de 2011 de idéntico título, puede ya ser vista completa en Prime Video.

Hola otra vez, en caso de que hayan leído aquel artículo que, un año y medio atrás, este servidor les dejara sobre las dos primeras temporadas de la serie Hanna (si no lo han leído o quieren echarle un ojo otra vez, lo pueden hacer aquí). Nos toca ahora analizar la tercera que, con seis episodios, es además cierre: un desenlace que ha estado a la altura.

Sin más, vayamos al lío y cumplo en advertirles que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.

El Algoritmo del Mal

Esta temporada final nos trae a Hanna (Esme Creed-Miles) de vuelta a La Pradera después de las misiones en Europa. Sandy (Áine Rose Daly) es quien más desconfía de ella y está convencida de que intentó matarla en Barcelona. Hanna, no obstante, logra engañar a los demás con su supuesta lealtad al programa Utrax mientras Marissa (Mireille Enos), para esta altura su protectora, trabaja desde las sombras para desarticularlo.

¿Qué hay detrás de Utrax? Pues un macabro ejercicio de limpieza anticipatoria: un algoritmo se dedica a espiar a todas las personas del mundo (sí, todas) en busca de declaraciones, publicaciones o cualquier otra cosa que las identifique como potencialmente peligrosas. El discurso de la organización es que el 11 de septiembre podría haber sido evitado si se eliminaba a los responsables desde sus primeros acercamientos al terrorismo. Lo que hacen, por ende, es matar personas fingiendo accidentes, suicidios o causas naturales en supuesta prevención de lo que pudiesen hacer en el futuro: escalofriante.

Hanna, cuyo nombre dentro de la organización es Mia Wolff, ha sido reasignada a tal programa y debe participar de la cacería por ciudades como París o Viena. Su primer objetivo es un joven activista francés de ascendencia argelina llamado Abbas Naziri (Adam Bessa).

Sin embargo, está jugando en contra y corroyendo el programa desde adentro en sociedad con Marissa y también con John Carmichael (Dermot Mulroney), villano de la temporada anterior al que ahora vemos más errático en sus lealtades: a veces parece tener las manos atadas o actuar bajo extorsión, pero nunca llegamos a saber qué piensa o si realmente tiene una postura.

El plan de Marissa y Hanna consiste en salvar los objetivos haciendo creer que han muerto. Eso es lo que hacen con Abbas, con quien, además, Hanna está gestando una relación y hasta se pone celosa al descubrirle en el móvil reiterados llamados a una tal Nadiya. Pronto descubre que sus celos fueron en balde: se trata de una pequeña hija a la que Abbas está criando tras ser abandonada por su madre.

Logra sacarlos de su apartamento a ambos antes de que los asesinos lleguen, aunque el episodio cuesta la vida a la madre de Abbas. Punto interesante que le da credibilidad a la serie el no dar concesiones y cargarse algún inocente de tanto en tanto, como cuando Sandy mata de un disparo a una mujer embarazada. Hanna logra sacar de Viena a Abbas y su hija; por consejo de un desconocido al que cruzan en un tren, padre e hija se ocultan en una granja de las afueras mientras siguen dándoles caza.

Cazar al Lobo

Nos enteramos que Gordon Evans (Ray Liotta), además de cerebro del programa Utrax, ha sido también el mentor de Marissa al punto de haberla criado como a una hija a la que, sin embargo, quemaba con un cigarrillo cada vez que mostraba rebeldía. Se entiende entonces el porqué de la actitud protectora de Marissa hacia Hanna, así como de jugarle en contra a la organización: la suya es una guerra personal.

De hecho, Hanna es descubierta en su doble rol y, por lo tanto, apresada. El único interés de Gordon durante el interrogatorio es saber dónde está Marissa, pero ella no suelta palabra y termina recibiendo también la quemadura.

Carmichael ofrece información a Marissa a cambio de ciento cincuenta mil dólares y documentación falsa para salir del país: aporta datos que permiten llegar hasta los programadores que armaron Utrax, así como violar los códigos para acceder al edificio en que tienen cautiva a Hanna. El acuerdo se concreta, pero no llega a escapar a ningún lado: su plan es descubierto y termina muerto por Sandy, que, al borde de las lágrimas, le recuerda que mató a una mujer embarazada por lealtad a él.

Otra que, desde adentro, juega en contra de Utrax es Terri (Cherrelle Skeete), la joven que, vía internet, oficiara como “familia” para las chicas del programa y desarrollara empatía hacia ellas. Es quien, por ejemplo, desconecta algunas cámaras e, inclusive, al ver que Abbas y su hija han sido descubiertos por los drones de búsqueda, se comunica con él para darle aviso de que salgan de la granja cuanto antes. Logran hacerlo, pero menos suerte corre la dueña de la propietaria que, tras resistir a los tiros y cargarse un par, termina también ella dejando la vida. Lo dicho: sin concesiones…

Pero el hecho de que los drones hayan ubicado a Abbas y su hija le sirve a Gordon para doblegar a Hanna: se le asegura, al menos, que si ayuda a dar con Marissa, la niña vivirá: Abbas, obviamente no… Terminan concertando un encuentro y así quedan capturadas las dos, aunque Hanna siempre tiene alguna carta guardada y, juntas, se potencian para escapar de sus captores y huir hacia los bosques, los mismos en los que, justamente, se refugian Abbas y Nadiya.

Un intenso operativo con perros es lanzado para dar con ellos y Sandy forma parte del mismo. La suya también es una guerra personal y la orden en código dice “cazar al lobo” (asociación entre Wolff y “wolf”, es decir lobo). En el interior del bosque y por seguridad, Abbas se ha separado de su hija pero, por desgracia para ella, Sandy la encuentra antes…

El Final de Utrax

Los perros están al acecho y Hanna logra que se alejen merced a sus habilidades especiales, aquellas que desarrollara viviendo en los gélidos bosques junto a Erick. Pero el problema ya no son los perros, sino Sandy, quien los encuentra y amenaza con matar a la niña si no se entrega.

Terminan forcejeando y Abbas recibe un disparo en la pierna; en ese momento en se presenta Jules (Gianna Kiehl), quien viene actuando como el punto medio entre Hanna y Sandy buscando mantenerse como amiga de ambas: no ha roto con la organización, pero se permite dudar de ella e intenta convencer a Sandy de que les han lavado el cerebro para matar gente inocente.

Pero Sandy se niega a aceptar que su vida ha sido un engaño en vano. Antes de que llegue a disparar, lo hace la propia Jules que, a su pesar, la deja sin vida y despeñándose hacia el río.

Mientras tanto, Gordon está enceguecido y ha dado órdenes de que los maten a todos, inclusive a la niña. Brianna (Chloe Pirrie), hasta el momento leal, lo cuestiona por primera vez al no poder aceptar que tenga que morir una niña, pero él enfatiza con vehemencia que no pueden quedar testigos. No tenemos forma de saber si Brianna hubiera cumplido o no la orden porque Marissa irrumpe y la mata a tiros, para luego hacer lo propio con Gordon. Pero ella también ha recibido los suyos, con lo que él queda muerto y agonizante la encuentra Hanna, que la abraza antes de morir y le da su redención al decirle “eres buena”…

La muerte de Marissa no ha sido en vano: los datos que ha conseguido han desenmascarado a la organización, que ahora está en los titulares de todos los periódicos. El camino pareciera libre, además, para que Hanna y Abbas construyan su relación viviendo juntos y cultivando naranjos, tal como en algún momento él lo había planteado. Sin embargo, Hanna sabe que ni él ni Nadiya estarán a salvo mientras ella esté cerca: su destino, por más que a ambos les pese es marcharse lejos y, en efecto, parte hacia Boston con nombre falso y nuevo look.

Balance de la Serie

Hanna ha terminado siendo una propuesta muy pareja en calidad: ideal para los amantes de los filmes de acción franceses del estilo de Luc Besson y, de hecho, toda la estética de la serie se ve más europea que americana. Pero al ser serie y no película, ha permitido, además, desarrollar la psicología de los personajes que, en general, han estado sólidamente construidos y ello ha contribuido a que el interés nunca decayera. En ese sentido y como era lógico, la serie ha profundizado más en la psicología que la película de 2011 que le sirviera de inspiración.

Es cierto que algunos terminan siendo un misterio absoluto, como Carmichael, pero no por carencias del guion sino porque justamente la confusión, la contradicción y, llegado el caso, la conveniencia, son parte indisociable del personaje. En la vida real, después de todo, tampoco llegamos a conocer por completo a toda la gente que nos rodea…

Sandy, algo relegada en las temporadas anteriores en que no lográbamos descifrarla y la veíamos simplemente como una asesina obstinada, ha terminado por ser uno de los grandes personajes. En esta última temporada quedaron mucho más marcados sus conflictos y pudimos entenderla mejor, lo cual no es justificar.

Fue entrenada para matar y obedecer órdenes, casi como un autómata que responde a una programación. Para ella, su mundo era el único posible y, tal como alguna vez lo dijera, era preferible tener una familia ficticia que ninguna. La sola posibilidad de que todo hubiera sido un gran engaño entrañaba que su vida dejara de tener sentido y de allí su negación: solo así se explican su desencanto con Carmichael y su obstinación por matar a Hanna, a Abbas o a Nadiya.

Jules, en cambio, siempre se mostró dubitativa y así también lo hizo en esta última temporada hasta llegar el momento final en que debió tomar partido: tener conciencia de estar matando a inocentes y aun así hacerlo fue su límite y que fuera ella la encargada de escribir el acto final para su amiga Sandy se parece, en algún punto, a lo que Sandy hiciera con Carmichael, aun cuando el sentido de la acción sea totalmente el contrario: preservar el pasado en un caso, romper con él en el otro…

Pero el gran personaje posiblemente haya sido Marissa, para quien la relación tan “tormentosa” con su padre se convirtió en un pesado lastre que por momentos llegó a inmovilizarla, pero que también le produjo una fuerte identificación con Hanna.

De hecho, en este último episodio, la relación entre ambas acaba de galvanizarse cuando se entera que Gordon quemó a la joven del mismo modo que lo hacía con ella. Tanto Marissa como Sandy libran sus propias guerras personales y allí reside en buena medida el interés por sus personajes.

En cuanto a Gordon, quizás haya sido el de menos matices: un villano más lineal aunque, sin embargo, ha mostrado una debilidad especial por tener de su lado a Marissa, a quien siempre llamó “Mary“. Y tiene algo de justicia poética que haya sido ella la encargada de darle muerte, pero deja de tenerla cuando ella cae agonizante un instante después y termina muriendo en brazos de Hanna, quien, de algún modo, encontró en ella la madre que le faltó. Pero, como todo en la vida de Hanna, llegó tarde o en momentos inoportunos.

Eso mismo vale para Abbas. ¿Por qué Hanna tiene que marcharse en lugar de hacerse un destino junto a él? Quitando el hecho de que un final rosa y romántico no hubiera encajado en una serie de estas características, está también que por mucho que Hanna haya luchado por librarse de su destino, nunca podrá escaparle del todo. Lo que le han hecho la condena al anonimato pues para el mundo siempre será un animal extraño: de hecho, no fue Abbas su único intento por integrarse a la sociedad como una más. Ya no puede. Y su presencia, además, siempre será un peligro para cualquiera que esté a su lado.

Por último, quiero destacar la banda sonora, que quizás a muchos diste de parecerles memorable, pero ese minimalismo intrigante y omnipresente nos crea todo el tiempo la sensación de que algo no está bien o que algo va a ocurrir.

En definitiva, he disfrutado esta serie. ¿Se podría haber continuado? No lo sé: creo que así como se ha cerrado, está bien y cualquier intento por estirarla haría que se desdibujasen muchos de los conceptos centrales que hemos mencionado, particularmente la idea de que vayamos donde vayamos, podremos librarnos de ciertas cosas pero de otras nunca…

Gracias por leer. Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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