Análisis de Saga. La mejor serie de ciencia ficción que puedes leer

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He comentado en más de un artículo que Image es la editorial de cómics que debes seguir si te gusta la ciencia ficción. En esta independiente hay muchas y variadas lecturas de esta temática que tienen un nivel altísimo (Ciencia Oscura, El Este del Oeste o Descender por ejemplo). Pero la primera gran obra que abrió esta vía fue Saga, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples. Estamos ante una de las series más ambiciosas de Image, ya que los autores tienen previsto que dure alrededor de 108 números. Actualmente se han publicado la mitad, 54, recogidos en 9 volúmenes que en España está publicando Planeta Cómic. Aprovechando que Brian K. Vaughan y Fiona Staples se están tomando un descanso y aún no se sabe cuándo volverán a publicar nuevos números, vamos a dedicar un artículo al que sin duda es uno de los mejores cómics que se pueden leer en la actualidad. 

Un universo en guerra siempre es un buen punto de partida para cualquier historia

En un primer momento, la premisa de Saga puede parecer muy trillada, ya que no deja de ser una historia de Romeo y Julieta ambientada en un escenario de ciencia ficción. Dos facciones antagónicas, una con un trasfondo mágico y otra muy avanzada tecnológicamente, entran en guerra arrastrando con ellas a todas las razas del universo y haciendo que todos los mundos se vean obligados a tomar partido por uno u otro lado. En medio de ese conflicto Marko y Alana, soldados de los dos bandos en conflictos, se enamoran perdidamente y, aunque se supone que tal cosa no es posible, tienen una hija, Hazel, que será la que nos cuente la historia de su vida como narrador omnisciente del relato. Ambos imperios quieren muertas a esta extraña familia para que no salga a la luz que es posible el entendimiento entre ambos lados, materializado además en la mestiza y adorable Hazel. 

Marko y Alana y la pequeña Hazel

Hasta aquí, no hay nada especialmente llamativo, pero es que la labor de los autores a la hora de dar vida a todo un universo es realmente magnífica. Tomando referencias de muchos lados, desde el citado Romero y Julieta, hasta Star Wars, pasando por el Señor de los Anillos e incluso por las intrigas políticas de Juego de Tronos, Brian K. Vaughan y Fiona Staples alumbran un universo enorme, vivo y que respira, rico en matices y con personajes carismáticos que hacen que el lector se encariñe con todos los protagonistas y quiera saber que va a pasar con ellos. 

Esos personajes son complejos, maduros, con mucho desarrollo psicológico. El reparto es verdaderamente amplio incluyendo además de a la familia formada por Marko Alana y Hazel, al príncipe Robot IV, descendiente de la aristocrática sociedad del Reino Robot, a The Will y The Brand, mercenarios contratados para capturar a los amantes, Izabel, la primera niñera de Hazel que además es un fantasma del que sólo se puede ver la mitad de su cuerpo desmembrado, y un largo etcétera de figuras adultas en las que caben los conflictos existenciales, refugiados e inmigrantes y  todo tipo de orientaciones sexuales haciendo de esta lectura una oda a la diversidad y la inclusión sin perder por ello un ápice de diversión. 

La raza robótica de Saga tiene un aspecto muy interesante

Y otro apunte más al hilo de la diversidad. Los diseños de Fiona Staples son absolutamente geniales. Las múltiples razas que pueblan el universo de Saga están muy bien diferenciadas y con detalles que hay que tener muy en cuenta. Como la raza robot, que se caracteriza por tener de cabeza una televisión donde se ven imágenes de sus sentimientos sin que a veces puedan evitarlo. O la cazarecompensas arácnida The Stalk, que da mal rollo nada más verla. No sé hasta que punto la responsabilidad de estos diseños recae en Fiona Staples o es un trabajo conjunto con el guionista, pero sin duda es uno de los grandes atractivos de la obra. 

De todas maneras, el trabajo de la dibujante es uno de los puntos que dan personalidad a la obra. Tiene un estilo peculiar que en principio podría no ser el adecuado para una obra de ciencia ficción ya que no está muy dotada para dibujar tecnología (la nave en la que viajan los protagonistas es un árbol, no digo más). Aun así, no se podría entender Saga sin la aportación de su artista, que además de en los diseños, logra destacar a la hora de plasmar los momentos más intimistas, haciendo que los protagonistas muestren sus emociones de manera clara. Y tampoco es manca a la hora de dibujar otro tipo de escenas como las de acción o las más escabrosas (y de estas también hay unas cuantas). 

Las relaciones entre especies están a la orden del día en este universo

La historia es magnífica. Está llena de giros inesperados, muertes horribles de gente que se había ganado un hueco en el corazón de los lectores, diálogos geniales y escenas tanto intimistas como de acción que dotan de un equilibrio a la narración que hace que en ningún momento se haga pesada. Pero Saga es mucho más que una historia al uso, es un vehículo que sirve a sus autores para reflejar su visión de la sociedad y la cultura actual. Vemos acontecimientos de mucha importancia dentro del marco de una guerra a gran escala y sus funestas consecuencias y también hay tiempo para reflexionar sobre literatura y el poder de las palabras. Aunque el tema principal que mueve la trama es el amor y como puede ser el arma perfecta contra la guerra. 

Otra nota característica de Saga es su uso del sexo. No recuerdo ningún cómic donde este elemento estuviera tan presente. A veces parece que los personajes sólo pueden pensar en follar y en desahogarse. Pero es que no son solo los personajes. Hay algunos paisajes que recuerdan poderosamente a órganos sexuales y hay muchas decisiones argumentales en las que los autores se empeñan en mostrar sexo aunque pueda no venir a cuento (por ejemplo, hay una escena en las que los protagonistas van buscando un dragón macho y para mostrar que encuentran uno se le ve haciéndose una autofelación).  Hay que tener en cuenta este aspecto a la hora de abordar la lectura de Saga ya que no es un producto apto para todos los publicos.

El sexo está muy presente en Saga

Cuando se empieza a leer Saga el uso del sexo y la provocación sorprende y hace gracia, pero después de muchos números empieza a cansar. Y ese desgaste no es algo relativo solo al sexo, va más allá. Lo que antes era original empieza a poco a poco a ser más previsible. Y los primeros en darse cuenta de ello han sido los propios autores. Por ello han decido pausar su publicación para coger impulso y lo hacen con una historia que deja varios momentos impactantes, de esos que el lector no se espera. No sabemos cuándo podremos leer nuevos cómics de Saga, pero lo que es seguro que después de leer el impactante cliffhanger del último número yo estoy impaciente por que vuelva la serie. 



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

2 comentarios

  1. Buena reseña. Y, es que Saga lleva siendo LA SERIE desde hace años… y todos los que le quedan. Si éste va a ser el nivel, por mí, que se tomen todo el tiempo que necesiten.

    • Juanjo Avilés el

      Que tal Manuel? un gusto ver que como siempre coincidimos, Saga es uno de los mejores comics que se pueden leer.

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