Análisis de Stranger Things. Temporada 3

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Muy buenas, aquí estoy nuevamente con todos ustedes para traeros mis impresiones sobre lo que ha dado de sí uno de los últimos fenómenos televisivos del siglo XXI. El pasado 4 de de julio se estrenaba la tercera temporada de Stranger Things tras dos años de una larga espera. La pregunta es ¿Ha merecido la pena? Nos ponemos al lío no sin antes recordaros los análisis a las temporadas anteriores.

Vamos a afrontar este análisis de forma diferente a lo que os tengo acostumbrados. Vamos a soltar curiosidades y aspectos que me han llamado la atención para luego hacer un balance general de la temporada. Comencemos.

Despertar sexual y mucha publicidad, mucha.

Dos aspectos me han llamado poderosamente la atención y son los que encabezan este párrafo. Cuando comenzamos la tercera temporada ha transcurrido un año desde los últimos acontecimientos. La pandilla ha crecido en ese tiempo. Y dos de ellos, Mike Wheeler y Lucas Sinclair ya no juegan a juegos de rol como antes, ahora están a otras cosas. Si habéis visto la temporada ya sabéis de que hablamos, chicas, ains. El amor, que bonito. Y que exagerado en Stranger Things. Niños de 14 y 15 años hablando de amores eternos y de proyectos. En fin que los hermanos Duffer han ligado tela de pequeñitos. Y de esto vamos a tener mucho en los primeros tres capítulos. En este sentido Once es el personaje que más va a evolucionar respecto a la temporada anterior. La relación con Hopper, su padre adoptivo, no atraviesa su mejor momento (otra vez, que mal padre, igual que en la segunda temporada) debido a que a él no le hace mucha gracia que ella esté comiendo babas todo el día. Así tras una charla de suegro a yerno, Mike pone pies en polvorosa en la relación. Esto nos sirve para ver a Once en el prisma de la joven que sufre el desamor y es socorrida por su amiga, Max. Juntas vivirán aventuras en el centro comercial y se contarán secretitos. Si bien me resulta la parte más floja de la temporada todo lo que tiene que ver con las relaciones sentimentales entre los adolescentes, he de decir que está bien llevada gracias a la química que hay entre los actores.

El otro aspecto que me ha llamado la atención ha sido la exagerada publicidad que ha recibido la coca cola en esta temporada. En el capítulo siete le dedican hasta unas líneas de publicidad por parte de Will. Todo sea por dinero. El Burger King también ha puesto su dinero. Son aspectos nimios pero que al mostrarse así tan exageradamente…

Pareja de tortolitos

Tercera temporada, mismos villanos acompañados de unos rusos muy malos.

Si hay algo que lastra esta serie desde la segunda temporada es el tema de los villanos. El otro lado vino a la primera temporada a quedarse y por mucho que Once se lo proponga no hay forma de echarlos. Respecto al aspecto sobrenatural cansa ya tras tres temporadas ver los mismos peligros. El déjà vu es demasiado y la sensación de peligro por parte de nuestros protagonistas ya no es tanto. Aquí se ve por donde cojean los hermanos Duffer y es que no tienen mucho más que contarnos sobre el universo de este pequeño pueblo que es Hawkins. Ya en la segunda parte del análisis de la segunda temporada recogí este aspecto:

“La verdad  es que la serie a mí personalmente me ha parecido muy entretenida pese a que soy muy crítico con ella. Pero lo considero lógico si me vas a dar un refrito hazlo muy bien porque ya todo lo hemos visto anteriormente. Y si, lo han hecho bastante bien pero los déjà vu son enormes. Ese final tan esperado desde episodios anteriores de Once cabalgando al rescate es insultantemente previsible. Los hermanos Duffer para esta segunda temporada no han arriesgado y es una lástima. La serie se ha asentado y debe de dar más, ha tirado a lo conformista, llevándonos a los mismos caminos de la primera temporada. ¿Y la tercera temporada? Pues parece que el azotamentes atacará por lo que hemos visto al final”.

Además tenemos a los rusos que han venido a Hawkins a tocar las pelotas tratando de abrir el portal que con tanto trabajo Once cerró. La inclusión de los rusos es muy forzada y caricaturesca. No entrañan demasiado peligro, como vemos cuando se cuelan Robin, Steve, Dustin y Claire en la zona secreta a excepción de las torturas sufridas (que menos).

Es, en definitiva, el mayor lunar de esta serie en su segunda y tercera temporada, el contínuo reciclaje en lo que al tema sobrenatural se refiere.

Las referencias, que sería de Stranger Things sin ellas.

Sorprendentemente este aspecto que estaba muy bien trabajado en las dos temporadas anteriores de lo obvias y forzadas que son en esta tercera hace que nos sintamos bastante decepcionados. Las más claras y evidentes son a La Historia Interminable (ejem a esa escena un tanto bochornosa y a la vez anticlímax total), a Terminator ( con ese ruso al estilo Schwarzenegger), a Alien y La cosa, con el monstruo de la temporada como protagonista y ya demasiado evidente a Regreso al Futuro. Sin duda los Duffer aquí no han estado nada imaginativos en este aspecto de las referencias y homenajes. Dejarnos en los comentarios todas las referencias y homenajes de esta temporada.

Volveré.

Valoración final sobre la serie.

Después de lo dicho anteriormente comprenderíais que os dijera que no me ha gustado. Pues me ha gustado, fijarse por donde. Las ocho horas del show se me han pasado volando. Es una serie en la que a poco te metas empatizas con los personajes, los cuales en líneas generales están muy bien construidos. Si bien tiene un arranque algo lento, que nunca aburrido, los tres últimos capítulos son muy entretenidos con mucha aventura y acción. También el separar a los protagonistas a lo largo de la temporada ayuda a darle un mayor dinamismo a la temporada. Por un lado tenemos a la pareja formada por Joyce y Hopper, luego la pandilla casi al completo formada por Once, Max, Mike, Will y Lucas. Nancy y Jonathan forman esa pareja anodina y que poco aporta en esta temporada. Y Dustin se merienda la pantalla en los capítulos que comparte con Steve Harrington. Igualmente de atractivos y no he dicho nada hasta ahora son los nuevos personajes de la temporada: Robin (Maya Hawke, hija de Ethan Hawke y Uma Thurman) y Erica Sinclair la repelente hermana de Lucas. Ambos personajes son muy frescos y divertidos y aportan novedad. En conclusión es la clásica serie a la que no se le debe pedir más, entretenimiento. Y lo vuelve a conseguir no sin los lastres reseñados en los puntos anteriores. Mi valoración final es, como decía, que es entretenida pero con muchas costuras siendo la menos buena de las tres y necesitando o un descanso (complicado tras ver el final) o un cambio radical en lo que a trama se refiere (harto complicado viendo la deriva de la segunda y tercera temporada).

Que se habla sobre la serie.

Evan Rachel Wood, actriz protagonista de Westworld, serie que analizamos aquí, ha lamentado y criticado el personaje de Hopper por lo tóxico que resulta en la relación que mantiene con Joyce Byers (Wynona Ryder).

“Nunca debes salir con un tipo como el policía de #strangerthings”, escribió Wood. “Los celos extremos y esas rabietas violentas no son halagadoras ni atractivas, como te hace creer la televisión. Eso es todo”.

Si a ese comportamiento de Hopper que Evan Rachel aduce, le añadimos el que tiene también para con su hija adoptiva no podemos estar muy en desacuerdo con la actriz. Hopper, que es el que tiene que proteger a todos, es de puertas para dentro un ser humano nada recomendable. Quizás un palo para los creadores que con tanto aspecto de comedia que le han querido dar al personaje en sus relaciones personales no se han dado cuenta del personaje tóxico que han construido.

Por otra parte el show no se resiente lo más mínimo. Según Netflix, Stranger Things en su tercera temporada ha sido vista por 40,7 millones de cuentas desde su estreno el pasado 4 de julio. Esto hay que verlo no sin cierto recelo, ya que no dan detalles de perfiles individuales, regiones etc. Y son cifras que da la compañía y que nosotros nos tenemos que creer sin más. Si puntualiza que 18,2 millones de cuentas han visto la tercera temporada completa.

Un saludo y sed felices.



el autor

Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

7 comentarios

  1. Juan sin Miedo el

    Pues que decir, la crítica va por los mismos derroteros de otras tantas que he leído por ahí, la serie esta “bien” pero se siente gastada. En fin, se perdió el efecto sorpresa, los niños se crecieron y la trama es un refrito cada vez más impostado que ya no aguanta otra temporada más. O los señores Duffer le dan un giro de tuerca bien extremo a la historia en las próximas temporadas o esta serie pasará a ser uno de esos casos exitosos (por el enganche de lo que fue en su primera temporada) pero poco memorables, y una lastima, porque tienen entre manos un producto que podria hacer historia en cuanto a series se refiere.

    • Carlos Porras el

      Pues muy bien dicho, Juan Sin Miedo. Los Duffer yo creo que han gastado el cartucho en esta temporada. Yo personalmente no espero ninguna revolución para una hipotética cuarta temporada.

      Saludos

      • Juan sin Miedo el

        “Hipotética cuarta temporada”, desde la 2da temporada Netflix ya ha confirmado la serie hasta la 5ta temporada, así que tendremos Stranger Things para rato, o al menos para un par de años. Ademas parece que los números de audiencia la confirman como un éxito total, así que a pesar de que Netflix tiende a acabar sus series llegando a la 3ra o 4ta temporada no creo que este sea el caso.
        Saludos.

  2. Hola , Carlos:
    Gracias por tu reseña. Noté lo mismo. Fórmula agotada. El planteo o la idea – base sobre la que se manejaba la primera temporada de Stranger Things no daba para ir mucho más allá: no se puede vivir abriendo o cerrando portales ( o bien cerrándolos mal): ni en Hawkins ni en Kamchatka.
    Lo de los rusos no lo entendí. No llegué a captar bien cuál era la intención y, además, no es creíble que los americanos hayan descuidado una población en la que se había abierto nada menos que un portal interdimensional al punto de no ver que los rusos están instalando allí una base subterránea a toda producción y sin que nadie se dé cuenta. Y a propósito: ¿¿¿ por qué usan los uniformes soviéticos estando en USA y de incógnito???
    Los detalles nostálgicos están buenos pero pueden llegar a cansar cuando se convierten en el sustituto de una historia que ya está gastada e, incluso, por momentos, ausente. En la primera temporada nada era forzado: los guiños y homenajes se disparaban casi naturalmente y sin necesidad de obviedades.
    Tampoco es creíble un grupo de niños burlando a toda una base secreta rusa. Sí, ya sé que, después de todo, estamos hablando de una serie en la cual ingresan criaturas extrañas de un universo paralelo, pero la historia tiene que tener una coherencia interna que, en la mayoría de los episodios, está ausente. ¿Y Hopper desembarazándose de cuatro oficiales soviéticos con una ametralladora? Pareciera que los rusos enviaron a sus militares más estúpidos para tan complicada y secreta misión en América.
    Por otra parte, y siguiendo con Hopper, disiento en algo contigo: si es tóxico o no, no es algo que me tenga sin sueño porque no creo que la misión de esta serie ni de ninguna otra sea la de transmitir modelos de virtudes, tal como pareciera pretender Evan Rachel Wood (quien sería bueno que se ocupara de Westworld): basta de corrección política compulsiva, por favor. Hopper me parece uno de los personajes más interesantes de la serie justamente por el hecho de que no te la hace fácil: el hecho de que no se pueda empatizar del todo con él lo hace precisamente más atractivo. No creo que una serie tenga que ser un decálogo de moral ni un manual del buen tipo.
    En fin, coincido en que se impondría un cambio fundamental para la cuarta temporada pero también coincido en que veo difícil que tal cosa ocurra.
    Un saludo y hasta la próxima reseña

    • Carlos Porras el

      Gracias Rodolfo por tus impresiones, veo que coincidimos. La fórmula está agotada pero al parecer funciona, así que creo que tendremos esta línea continuista en su próxima temporada.
      Saludos

  3. Buenas camarada. Conincidimos en mucho. Se estira la fórmula. Pero la fórmula vende. Valga la redundancia. “Y dale con el reloj”….pero ahí están, los niños haciéndose mayores, lo mayores aportando cada vez, más y mejor, rusos por aquí, referencias por allá…pero ahí están los Duffer, haciendo cash, al mando del timón de esta nave. Pero hay amigo. Ojo que el espectador el voluble. Los incondicionales seguiremos ahí. Pero el, “siempre es lo mismo”, empieza a sonar. No voy yo a mandar un mail a los Duffer para decirles por donde ir. Pero por que no cambiar de latitud, o de personajes. Aunque mantengas la trama en la edad “dorada del frikismo”, los 80′. Una nave está que no naufraga, mucho menos en cifras económicas, ni nota apenas esas críticas, como pequeñas olas que golpean su casco. Pero Duffer’s… sean valientes, den un golpe de timón en la siguiente singladura, ahora que los habitantes de Hawkins han llegado a buen puerto. Saludos amigo.

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