Llegará. No sabemos cuando pero llegará. Warcraft IV debería ser la próxima entrega de estrategia de Blizzard y, ya que para la Blizzcon de este año no parece que haya mucho que anunciar (más allá de los rumores de Diablo IV que os contamos aquí) nos gustaría pensar que, aunque sea, la idea está ahí.
También es cierto que teniendo el gigante World of Warcraft comenzar con una saga de estrategia que aborde la historia del mismo mundo es complicado. Y más porque parece que las cifras de WoW son tan poderosas que hacen que merezca la pena que Blizzard se espere todo lo necesario mientras siga recibiendo dinero. Mientras el mmorpg más grande de todos los tiempos siga siendo rentable no parece muy probable que dejen de sacar expansiones.
Recordemos que Starcraft salió a la venta en 1998 y su secuela, Starcraft II, llegó en el 2010. Doce años más tarde. Warcraft III salió a la venta en el 2003 por lo que ya han pasado los 12 años de rigor. No sabemos nada más que en el 2014 Tim Morten, uno de los responsables de Blizzard, afirmó que Warcraft IV «depende de los fans». Veremos.
¿Y qué pediríamos a un Warcraft IV? Estas son nuestras ideas.
1. Que sea fiel a la premisa de Blizzard: fácil de jugar difícil de dominar
Todos los juegos de Blizzard se han distinguido por esa norma: pasarse el juego es fácil, ser bueno en él es muy complicado. En el Warcraft III sabías qué unidades eran buenas, cuánto costaban e incluso el tiempo que tardaban en salir… pero hacerlo más rápido que tu contrario al tiempo que estabas explorando el mapa, luchando en un combate y ampliando tu ciudad no era nada sencillo. Starcraft II se mantuvo en esa premisa y el resultado ha sido excelente.
2. Una campaña que atrape
La opción fácil sería afirmar que todo lo acontecido en WoW nunca ha pasado. Que se trata de un universo paralelo con hechos posibles pero que realmente no han llegado a desarrollarse. Eso sería una cagada, hablando claro. A lo mejor alternar los hechos en WoW entre expansión y expansión y los hechos del juego de estrategia entre entrega y entrega, pero también es complicado. Si hubiese un nuevo Warcraft sería la oportunidad perfecta para añadir nuevos héroes (como lo fue Arthas, Illidan o Thrall en su día). Incluso nuevas razas (como hicieron con los no muertos) o la opción más factible: nuevos mundos que explorar, con nuevas amenazas, razas y héroes.
3. Mantener una historia utilizando diferentes facciones
Que Starcraft II fuese a estar dividido en tres juegos no gustó como idea, pero resultó ser un éxito comercial. Al tiempo que alargaban la vida del juego, y por tanto la expectación, disfrutábamos de campañas largas y trabajadas con grandes cinemáticas y muchas posibilidades.
4. Mínimo 4 facciones. ¿Y por qué no más?
El WoW se ha llenado de razas dividas en dos facciones, pero cada una tiene sus intereses e historia. En Warcraft III teníamos elfos, humanos (aliados con gnomos y enanos), no muertos y orcos (aliados con trols, goblins y taurens), pero también estaban diseñados los Altos Elfos, sus primos caídos en desgracia los Elfos de Sangre y las nagas. Ahora tenemos hombres lobo, draenei y los pandas que nunca debieron estar. Molaría por lo menos ver algo completamente nuevo. ¿Semiorcos?
5. Gráficos buenos
Starcraft II es una gozada visualmente, pero corresponde a un motor de 2010. Y aunque Blizzard siempre ha estado preocupado porque sus juegos puedan marchar en todos los ordenadores esperamos algo incluso mejor que Heroes of the Storm. Y desde luego mejor que World of Warcraft donde parece que se confunde estética «cómic» con calidad gráfica, cuando no tiene nada que ver.

6. Mantener el sistema de héroe + tropas
Fue la gran novedad entonces y ayudó mucho a crear una historia así como una gran variedad en el multijugador. Nuevos héroes crearían nuevos personajes carismáticos, pero también tienen que tener un sentido en la batalla y poseer habilidades especiales.
7. Guiños a lo anterior
Ver un Rexxar, un Khadgar o una tumba de uno y otro siempre despierta cierta nostalgia. Como visitar la tumba de Uther, el maestro de Arthas, en el WoW. Está claro que en un mundo donde existe la necromancia y los viajes en el tiempo pueden traer una vez a los mismos protagonistas, pero igual es tiempo de dejar paso a nuevas y carismáticas caras.
8. Un buen balance entre las unidades
Blizzard se preocupa mucho porque esto sea así. Pero en WoW siempre ha habido una clase más poderosa que otra dependiendo del momento (algunos aseguran que es para que los jugadores pasen más tiempo subiendo diferentes personajes). En Starcraft II ha habido un buen balance en general pero los jugadores son hábiles y son capaces de sacar ventaja a unas décimas de daño superiores puestas aquí y allá.
9. Novedades inesperadas
Blizzard siempre ha arriesgado y ha propuesto buenas ideas. Los héroes y los monstruos solitarios que guardaban tesoros en Warcraft III, la fallida subasta con dinero real en Diablo III, nuevos sistemas de mapa y objetivos en los juegos tipo DOTA en Heroes of the Storm, pagar la suscripción con oro del WoW… cualquier cosa, ya sea dentro del juego o para administrar el mismo, es bienvenida. Eso sí, les toca pensarlo a ellos.
10. Que llegue este siglo
Blizzard siempre dice «pronto» y «cuando esté terminado», y eso significa «de aquí a 10 años por lo menos». Depende de World of Warcraft y lo que dure este, pero en cuanto lo anuncien el hype crecerá día tras día.
Un saludo y sed felices.
























Si alguna vez dijeron o pensaron que esta serie es demasiado pesada, seria, oscura o dramática, adelante, ya pueden retractarse. Este sexto episodio ha sido sin duda el más divertido de toda la serie, nunca se nos habría ocurrido la posibilidad de tener a Elliot junto a Alf, pero Sam Esmail lo imaginó y lo llevó a la pantalla para nuestro deleite, lo cual le agradezco tremendamente. Se podrán decir muchas cosas de Mr. Robot, pero que carece de originalidad no es una de ellas.
En el episodio de la particular sitcom protagonizada por la familia Alderson, nuestro protagonista viaja en un convertible junto a Darlene, su padre, su madre y Tyrell, toda una aventura familiar. Elliot no tiene idea de por qué está allí, y su padre le dice que van a ir a un lugar donde él va a estar mejor. Durante el viaje se burlan de todos los dramas que vemos semana a semana en Mr. Robot. Se mofan de la locura de Elliot y del tratamiento que le han dado a su relación con Angela, del cáncer del papá de Elliot y de la violencia infringida por su madre.
Hicieron bromas sobre el trabajo de Angela en E-Corp y la muerte de su madre, de la paliza que recibió Elliot por parte de los matones de Ray y la muerte de Gideon, ya que para Sam Esmail no fue suficiente con un unico asesinato, y se le ocurrió que Alf lo atropellara. Y después de tantos episodios con la incertidumbre del paradero de Tyrell Wellick, resulta que estaba en una sitcom ochentera, encerrado en una cajuela, aunque termina siendo asesinado por el padre de Elliot. No sé ustedes, pero yo creo que eso es una pista.
Llegaron a la perfección incluyendo anuncios en los intermedios de la sitcom. Presentaron publicidad de E-Corp, de cerveza, y anuncios de una emisión de Masacre meticulosa de burgueses, la película gore de la que salieron las máscaras de F. Society. Este tipo de cosas no aportan nada a la historia, pero se disfrutan y de qué manera, convierten un capítulo que habría sido normal en algo memorable.
Hacia al final del viaje Elliot empieza a creer que Mr. Robot ganó y tomó el control de su cuerpo y por eso está atrapado ahí, pero su padre le explica que no hubo un ganador, que no le gustaría estar vivo para ver su sufrimiento y que solo está intentando que él deje el pasado atras de la forma menos dolorosa posible. Finalmente le cuenta que Ray lo llevó al hospital después de todos los golpes. Cuando Elliot despierta nos damos cuenta que todo ha sido un sueño.
Volviendo a la realidad, recordemos que el episodio anterior la detective Dominique viajó a China con sus colegas del FBI y fueron atacados por hombres encapuchados en el vestíbulo del hotel, enviados seguramente por Dark Army. Ahora, de vuelta en New York, su jefe quiere darle una licencia para que se recupere del trauma mientras que ella dice no la necesitarla y argumenta que eso sería entorpecer la investigación y hacer lo que Dark Army desea, porque si ellos hubieran querido asesinarla lo habrían hecho sin problema, y en vez de eso se suicidaron dejándola ilesa.
Después de la charla con su jefe vemos a Dom en la tienda local que suele visitar. DiPierro nota que el negocio está desabastecido, y así nos damos cuenta de las consecuencias que ha dejado el ataque a E-Corp por parte de F Society, ya que no solo ha perjudicado a la multinacional, tambien tiene en jaque a la economía de los ciudadanos de a pie.
Por otro lado, tenemos a Philip Price, el manipulador manipulado. El director general de Evil Corp carga con toda la presión sobre sus hombros, cada día hay más ciudadanos protestando en las puertas de la empresa y él debe ser auxiliado por la policía para movilizarse, los altos mandos lo acosan constantemente para que solucione los problemas, y como si eso fuera poco, White Rose que antes parecía ser su aliado, ahora ni siquiera le contesta el teléfono. Se siente bien que las cosas le estén saliendo mal.
La operación empieza, y no es tan sencilla como lo había planteado Darlene. Angela debe llegar al piso donde está instalado el FBI, mientras Darlene disfrazada entra a un hotel cercano al edificio de E-Corp y se cuela en una habitación desde donde realizará la operación. Al llegar al piso del FBI Angela entra al baño para arreglar los detalles en la computadora y se comunica con Darlene y Mobley por teléfono celular. Cuando sale del baño se topa con el agente Ross Thomas que empieza a coquetear con ella, mientras Mobley y Darlene se burlan por el manos libres y buscan información sobre él. Por fin logra deshacerse del agente prometiendo almorzar con él, empieza a conectar la femtocelda a un computador, y al terminar Darlene le dice que limpie sus huellas, aunque podría apostar que no lo hizo bien y eso la va a meter en graves problemas.
Hay una teoría rondando que argumenta que Elliot no ha estado en casa de su madre todo este tiempo, dicen que en realidad está en una cárcel, que Leon es su compañero, la cancha de baloncesto es el patio de la prisión, su madre un guardia, la sala de su casa el área de visitas y Ray un funcionario que tiene una de las pocas oficinas con computadora. Creo que es más posible que esté en un psiquiátrico que en prisión, pero lo cierto es que la teoría tiene cada vez más sentido, ya que lo tienen prácticamente secuestrado y nadie se pregunta su paradero, ni siquiera su madre que parece ser tan psicorrígida. En este capítulo Elliot despierta en una habitación de hospital, que fácilmente podría ser la enfermería de alguna institución, y después de ser amenazado por Ray lo encierran en un cuarto que si la teoría es cierta, sería un calabozo.
















Hablamos de Alan Moore quien por méritos propios es una de las leyendas del cómic. Un narrador brillante con varios títulos creados que se han convetido en clásicos del noveno arte (Watchmen, La Broma Asesina…). V de Vendetta no es un cómic más, no es una historia más, en ella nos sumergimos en un mundo oscuro y en momentos claustrofóbico
















