“Cómo hacer mi propia recreativa arcade desde cero”

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Es difícil pensar ahora en lo que eran las salas de máquinas recreativas. Ahora cualquier consola, incluso las portátiles, tienen una potencia que les permite mover cantidades bárbaras de datos, gráficos, sonidos, etc. En los años 80 no era así. El mercado del videojuego casero era escaso, hasta el punto que en España las pocas videoconsolas que se vendían se podían encontrar en tiendas de electrodomésticos, con un desconocimiento enorme de los propios dependientes sobre aquella cosa tan rara que tenían que vender con sus muy conocidas lavadoras o frigoríficos.

Los salones recreativos tenían billares, pero también las máquinas recreativas: enormes muebles que tenían una pantalla, un mando, botones y una ranura por la que introducir dinero para poder jugar hasta que acabáramos el juego o nos mataran. Las máquinas recreativas eran, sobre todo, arcade. Es decir, videojuegos que requerían reflejos, rapidez, memorización de patrones de enemigos, conocimiento de la localización de enemigos, etc.

Aquellas salas fueron un elemento común de toda una generación que aún no tenía consolas en casa. Además, era un sitio de quedada con amigos y, también, uno de los primeros contactos de muchos niños-adolescentes con toda una fauna humana muy característica (1 y 2).

La llegada de consolas a las casas y su mejora progresiva convirtieron en algo decadente a estas salas en España. De haber muchísimas por todos los lados, se pasó a tener alguna aislada de modo casi testimonial. De la abrumadora presencia de alguna máquina en prácticamente todo los bares, se pasó a su práctica desaparición.
Con el paso del tiempo la mística de las máquinas recreativas ha llevado a mucha gente a montar una máquina recreativa en casa. La tecnología la teníamos para los ordenadores desde hace tiempo con el simulador MAME, que nos permitía jugar en cualquier PC con los videojuegos arcade de la época. Pero ya pasar a tener una máquina recreativa como las de entonces, con su mando, botones, mueble y demás era otra cosa. Hay toda una serie de gente que se está haciendo sus propias máquinas en casa.
En ese sentido, libros como “Cómo hacer mi propia recreativa arcade desde cero” que se presentó en el último RetroMadrid son de gran ayuda. Uno puede buscar por foros, videotutoriales y demás, claro, pero en este caso el libro nos muestra  una comparativa de los diferentes materiales a usar, unos planos muy claros del mueble a realizar y una muy sencilla explicación de cómo configurar la parte informártica. Es de agradecer la sencillez y claridad con la que está explicado todo. El propio autor tiene una dirección de correo para reservarlo (mimaquinarecreativa@gmail.com) y cuesta algo más de 10 euros. También tiene una página web (http://www.mimaquinarecreativa.com/) desde donde podéis ver cómo queda la máquina una vez acabada o novedades sobre cómo realizarla. 
 
Echadle un vistazo. Yo me estoy pensando montar una.


el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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