Crítica de 7500, en Amazon Prime

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Desde Alemania, Amazon Prime nos trae 7500, ópera prima de Patrick Vollrath que tiene a Joseph Gordon–Levitt como actor protagónico y que, si bien vuelve sobre el tan manido tópico del avión secuestrado, incorpora un enfoque interesante en cuanto al tratamiento y la estética.

Que los filmes sobre problemas en vuelo ya son un género aparte es, a estas alturas, un dato harto sabido. Es más: si es por buscar los orígenes, creo que habría que ir a la literatura y, quizás, a Muerte en las Nubes, novela de Agatha Christie que, probablemente, haya sido la primera en abordar el tema. Sin embargo, el impacto masivo llegó seguramente, a partir del best-seller Aeropuerto, de Arthur Hailey (1968) y su consecuente y también exitosa adaptación cinematográfica de George Seaton (1970), tras lo cual siguieron montones de secuelas, productos similares, parodias y no faltaron tampoco series televisivas que se subieron al avión en problemas: recuerdo hasta un episodio de Los Ángeles de Charlie en el cual Kelly (Jaclyn Smith) se veía obligada a aterrizar por su cuenta un avión de pasajeros en dificultades y con piloto ausente.

Pero todo género tiene sus subgéneros y pronto comenzaron a proliferar las películas sobre aviones secuestrados por terroristas, más nutridos por la realidad que por la ficción, pues los atentados de tal índole se hicieron, por desgracia, cada vez más frecuentes a partir de los ochenta.

Quizás ello haga que la premisa de este filme, a primera vista, no entusiasme demasiado, pues lo primero que nos viene es decir: ¿otra sobre un avión secuestrado? Sin embargo, doy fe de que el enfoque que se le ha dado es distinto a prácticamente todo lo que se ha hecho antes, ya que esta película, con la cual debuta el realizador Patrick Vollrath, tiene algunas particularidades que la hacen especial e interesante, además de muy entretenida.

La historia comienza en la cabina de un avión comercial a punto de salir desde Berlín hacia París, haciéndolo desde el momento en el cual los pilotos toman lugar a sus asientos. Nos enteramos allí que uno es alemán (el capitán), en tanto que el copiloto es estadounidense, quien, además, sostiene una relación sentimental con una de las asistentes de vuelo. Mientras la cámara se va moviendo en un ángulo limitado por las dimensiones del ámbito, vamos presenciando cada uno de los detalles y protocolos del despegue. Uno se pregunta en ese momento cuál es la necesidad de ello pero, viendo cómo sigue la historia, está claro que responde a sumergirnos de cabeza en la normalidad en que se mueven los personajes del filme, esa misma que, después, veremos alterarse de manera drástica.

En efecto, ya una vez en vuelo, un grupo de cuatro terroristas intenta tomar el avión, pero los pilotos logran reducir a uno de ellos y mantener la cabina cerrada, lo cual significa que el resto de la aeronave se halla en poder de los secuestradores. El hecho tiene consecuencias, ya que el capitán queda seriamente herido y el copiloto, por lo tanto, pasa a estar prácticamente solo en la cabina frente al destino del avión mientras los terroristas no dejan de intentar forzar la puerta y amenazan con matar uno a uno a los pasajeros.

No quiero revelar más detalles de la trama, la cual, puedo asegurarles, le pone a uno muy nervioso y sostiene el suspenso hasta el final, pero hay que destacar, por un lado, que la historia está contada en tiempo real y sin que la acción salga de la cabina, siendo únicos contactos con el resto del avión un parlante y una cámara que apenas muestra lo que ocurre al otro lado de la puerta.

El clima es angustiante y muy bien manejado dentro de una atmósfera claustrofóbica y agobiante. Los primeros planos, una tendencia de la cinematografía alemana que, a veces, puede llegar a irritar un poco, aquí contribuyen, por el contrario, a aumentar la sensación de agobio y desesperación; también es cierto que lo reducido del ámbito en que transcurre la historia tampoco deja mucho lugar para otro tipo de planos.

El papel principal está a cargo de Joseph Gordon–Levitt, actor de muy vasta trayectoria tanto en el cine como en la tv, pudiendo, por ejemplo, ser recordado por la serie 3rd Rock from the Sun (Cosas de Marcianos para España y La Tercera Roca para América Latina): de él hay que decir que hace un trabajo verdaderamente formidable al tener que sostener prácticamente toda la película sobre sus espaldas, algo que (creo) no le había tocado hacer hasta el momento. Sospecho que su inclusión puede tener que ver con darle un carácter más internacional al lanzamiento ya que, siendo, además, su personaje estadounidense, termina siendo hasta lógico que la mayor parte del filme esté hablado en inglés, algo muy conveniente a los efectos de marketing.

Es cierto que los terroristas parecen, en algún punto, algo tontos o atropellados, pero ello no quita que 7500 sea una película más que digna y con méritos interesantes si se considera que, como dijimos al principio, es para el director su ópera prima y que está hecha con un presupuesto claramente exiguo. Como detalles fílmicos relevantes, hay que destacar que está contada en tiempo real y que no incluye música durante el desarrollo, lo cual ayuda a sostener la tensión de una manera muy particular. La trama, por cierto, nos ubica todo el tiempo ante situaciones de las que se nos hace imposible pensar en alguna salida. Por cierto, el final podrá dejar conformes a unos y no a otros (para mí, no está mal), pero dista, al menos, de ser un final hollywoodense. Y el hecho de que no se sepan los verdaderos objetivos de los terroristas como tampoco la célula específica a la que pertenecen es algo que ayuda a realzar la verdadera intención del filme que, en definitiva, es crear clima y tensión de forma independiente al contexto.

En resumen, una agradable sorpresa y una interesante propuesta, que abreva más en el thriller psicológico que en las clásicas películas sobre secuestros de aviones que hemos visto antes. Ah, lo olvidaba: el 7500 a que alude el título es el código internacional utilizado en los mensajes de aviación para dar aviso de que una aeronave ha sido secuestrada.

Cuídense y sean felices…



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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