Crítica de Diamantes en bruto, una película no hecha para ser premiada, sino para ser recordada.

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Parece que con la entrega de los premios Oscar el año cinematográfico toca a su final. Es la semana de la polémica, de quién debería haber ganado y de quién no. También es la semana dedicada a aquellas películas que no entraron en las nominaciones. El tiempo de hablar de películas llamadas a ser recordadas pese a no ser premiadas.

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En este sentido, junto a El faro o Midsommar, probablemente la película más mencionada es Uncut Gems, thriller de los hermanos Safdie que ha sido emitida por Netflix en España al no encontrar distribuidor en nuestro país. Por cierto, película producida por A24, que también apostó por El faro o Midsommar. ¿Coincidencia?

Uncut Gems, conocida en España como Diamantes en Bruto, narra la odisea de Howard Ratner, un joyero judío que debe afrontar una deuda que no está preparado para pagar.

La película está dirigida por los hermanos Safdie, emblemas del cine independiente estadounidense pese a que aquí hayan visto sus películas cuatro gatos. Comenzaron a hacerse conocidos con Good Time, una de las mejores películas de 2017 y que también podéis encontrar en Netflix. Ambas comparten un hilo narrativo similar: la odisea de un hombre que siempre elige mal. Que es un desastre.

En Good Time es Robert Pattinson intentando liberar a su hermano de la cárcel con decisiones impulsivas y mal ejecutadas. En Uncut Gems es Adam Sandler intentado resolver sus deudas y, cuando es capaz de hacerlo, endeudarse aún más.

Por ello, a lo largo de una trama que abarca unos tres o cuatro días, vemos el reflejo de un modo de vida al filo del abismo. El de un joyero que vende a famosos y clientes exclusivos, con un nivel de vida realmente alto pero ficticio, pues camina entre continuas deudas y préstamos que apenas consigue sostener con pinzas. Un ser miserable que incluso toma decisiones objetivamente deplorables pero que empatizamos con él gracias a la magnífica elección de Adam Sandler. No solo por la propia labor interpretativa del actor, sino porque su identificación con la comedia le da ese toque patético al personaje con el que podemos conectar. Él es el principal aval de la película y su ausencia de las nominaciones a mejor actor en los Oscar ha sido sangrante.

Pero que sea el principal no quiere decir que sea la única virtud de Uncut Gems.

Los Safdie, y esto ya se pudo comprobar en Good Time, son unos maestros del suspense. Como decía Hitchcock en la conocida entrevista a Truffaut, la diferencia entre sorpresa y suspense es muy sencilla. Sorpresa es colocar una cámara en una cafetería segundos antes de que esta explote por una bomba. Suspense es observar como un terrorista coloca la bomba y, posteriormente, mostrarnos las conversaciones anodinas de los personajes de la cafetería sin saber cuándo va a explotar la bomba. De repente, estas conversaciones captan todo nuestro interés y generan tensión, aunque estén hablando de los girasoles en invierno.

Uncut Gems es un ejemplo de suspense bien llevado. Sin entrar en spoilers, una buena muestra sería la escena en la que un objeto que puede solucionar las deudas del protagonista le va a ser devuelto…pero la puerta de la joyería no abre. La tensión aumenta. ¿Llegará el objeto a las manos del protagonista? Y, una vez llegue, ¿será capaz de conservarlo en sus manos?

A esto ayuda la forma de dirigir de los hermanos, con planos cortos y cercanos al rostro de los personajes que se acercan al tono documental. Un estilo de rodar directo que nos introduce la adrenalina en el cuerpo. Además, para enfatizar este aspecto realista, la película cuenta con varios cameos de personajes famosos. El más importante es el ex jugador de baloncesto Kevin Garnett, que cuenta con un papel fundamental en el devenir dramático de la película.

Hemos hablado de la interpretación de Sandler, del uso magistral del suspense, de la forma de dirigir de los directores. Podríamos hablar también de la magnífica fotografía o de la acertada banda sonora. Pero uno de los mayores méritos de Uncut Gems radica en un guión milimétrico que, en esencia, es un magnífico estudio de personajes. No hablamos solo del protagonista. Con unas pocas pinceladas, todos los personajes con relevancia en la trama están más que descritos.

En definitiva, Uncut Gems es una película no apta para cardíacos. Un thriller tan adrenalítico y anfetamínico como puede ser la adicción del protagonista por el riesgo. Al fin y al cabo, Howard Ratner es un hombre capaz de apostar lo que tiene y lo que no tiene.

¡Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 comentarios

  1. Qué gusto da ver a Adam Sandler en otro registro que no sea el típico de sus películas de humor, que yo disfruto mucho, pero que él solito se ha encargado de cargarse con esos prejuicios. Una peli que engancha de principio a fin.

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