Crítica de Eizouken ni wa Te wo Dasu na!, cuando una serie ni lo intenta

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Buenas, queridos lectores, y bienvenidos a esta nueva entrada donde hablaremos de un anime que salió esta pasada temporada de invierno de Anime 2020 y que terminé apenas hace unos días. Si eres un amante o bien de la animación o bien de Maasaki Yuasa, que para muchos son sinónimos totales, entonces esta entrada es para ti. Empecemos.

Bueno, en primer lugar resaltar lo ya evidente cuando se trata de las obras de este señor, y es que su particular estilo de dibujo llega a unos niveles de calidad estratosféricos cuando se suma a su talento para la animación. La habitual fluidez de los movimientos de sus personajes destacan más que nunca en esta obra, teniendo en cuenta que al final todo gira en torno a ello. Su estilo casi expresionista deforma caras y cuerpos para conseguir lo que le plazca, y lo que normalmente nos parecería fallos por falta de detalle Yuasa lo convierte en su firma particular.

Pero es ahí donde acaba lo positivo de la serie, y es que debo admitiros que la acabo de terminar no porque esperase a que ésta estuviese terminada, sino porque no la empecé al día pero fui incapaz de mantenerla al ritmo por desinterés. Eizouken ni wa Te wo Dasu na! peca de un mal que está bastante extendido en el mundillo audiovisual, y es creer que la calidad técnica suple todo lo demás, cuando en cualquier caso, aunque tampoco justo, es al revés. Y es que a pesar de que la serie se dibujaba desde el principio como una oda a la animación (sólo hace falta ver su sinopsis, un grupo de colegialas que hacen piña para hacer el mejo anime del mundo), se ha quedado simplemente en eso, en tener un buen apartado técnico. Podríamos justificarlo con que al final es una serie en la que de lo que habla es de precisamente eso, pero la verdad es que no es siquiera didáctica, sino que parece la excusa perfecta de un grupo de animadores para poder cumplir sus caprichos artísticos, pero cobrando por ello. Supongo que en cualquier caso se lo podían permitir tirando de la fama y de la sólida base de fans, entre ellos yo, que sabían 100% les iban a seguir.

Pero seamos sinceros: la obra echa aguas por todos lados. No tiene ningún hilo conductor, ningún conflicto real, ninguna razón de ser, y además los capítulos autoconclusivos terminan por ser insípidos y aburridos. No dicen absolutamente nada salvo contarnos los desvaríos mentales e incontenible imaginación de nuestras protagonistas. Y no digo que esto me parezca mal, pero por lo menos podrían haber tenido más interés, porque de hecho todas sus genialidades son exactamente iguales y como digo al final son excusas para poner a robots u otros aparatos volando por los aires, sin ton ni son. Creo que la serie se da perfectamente cuenta de esto, porque que el descontento ha sido bastante generalizado y en los últimos capítulos hacen un triste intento de encauzar toda la serie hacia alguna conclusión tangible o mensaje, cosa en la que fracasan estrepitosamente debido a que el cero trabajo anterior hace imposible creérselo. Para los que hayan visto la serie, seré clara: Asakusa era un absoluto desastre como directora. Sus trabajos servirían para hacer excelentes anuncios, pero si algo requiriera de trama no daría un mísero duro por ella.

Y es que los personajes también han sido desastrosos y cuentan con literalmente cero desarrollo, pero por lo menos el personaje de Kanamori era más interesante. Uno de los grandes atractivos del anime y que sí me ha gustado, paradójicamente con todo lo anterior, es que la serie sí consigue reflejar y atrapar ese sentimiento de fascinación y obsesión por la animación en sí. Y no me refiero a la creación de un producto, tal como yo la admiro, sino la idolatraría al movimiento en sí mismo, así como algunos cineastas adoran la imagen en sí y no lo que cuentan, mal necesario para ser un gran artista en estos medios. Y aquí rompo una lanza por el personaje de Mizusaki, que a pesar de ser una auténtica sosada de personaje sin ninguna gracia, refleja esta admiración con total claridad y sinceridad, lo que hace de los capítulos dedicados a ellos los más interesantes y apasionantes, al saber ver donde nadie más ve nada.

En resumen, ¿es Eizouken ni wa Te wo Dasu na! un producto que merezca la pena? diría que en lo absoluto a no ser que padezcas de esa inquietud y disfrutes de la animación en sí misma, aunque si esperas aprender poco hallarás aquí además de un intenso amor por el medio.

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

2 comentarios

  1. Arturo Solís el

    Ciertamente no hay un desarrollo de personajes ni conflicto que haga la trama más interesante, pero a mi si me ha gustado el intento de acercar al espectador a lo que implica hacer una animación, los detalles técnicos y los retos que aveces pasan desapercibidas. Creo que ese es lo único a lo que abogaba Yuasa al realizarla.

    • Sí, coincido 100%, pero no es suficiente. Una serie sin trama ni personajes al final se convierte en un ejercicio técnico (muy bueno, eso sí), y un fracaso como anime…
      Un saludo

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