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Crítica de El autor (2017): el ego de los artistas

Escribir no es una tarea fácil, ya no hablemos de escribir un libro, y si queremos que este sea una obra maestra, pues no pinta que sea algo sencillo. Pero, ¿qué es una obra maestra? ¿Y qué es un autor? Sobre esta y otras cuestiones, trata la nueva película de Manuel Martín Cuenca (director de Caníval, 2013 o La flaqueza del bolchevique, 2003), basada en una novela del famoso escritor Javier Cercas. Nos encontramos ante El autor, una película que intenta deconstruir la figura del escritor con ínfulas, que se puede extrapolar a cualquier genio que no pretende sino crear su propia obra maestra. Y el plantel, desde luego, no está nada mal: Javier Gutiérrez, María León y Antonio de la Torre presentes en la cinta. ¿Estamos ante una de las mejores películas españolas del año?

La película cuenta la vida de Álvaro (Javier Gutiérrez), un triste hombre que tiene una vida gris, un trabajo mediocre donde es menospreciado por sus superiores y un matrimonio en el que su mujer (María León) tiene mucho más éxito que él mismo. Lo único que parece llenarle, son sus clases nocturnas en un taller de escritura, donde un peculiar profesor (Antonio de la Torre) imparte clases magistrales, en el sentido amplío de la palabra. Álvaro se empeñará en ser escritor y crear una obra maestra para pasar a la historia.

Tuve la oportunidad de ver la película en primicia en el Festival de San Sebastián el pasado mes de septiembre, y sinceramente, es una de esas sorpresas que merece la pena descubrir.
El argumento de la película parte de una premisa y de un personaje con los que son fáciles empatizar y ponerse en situación. Pivotando todo el rato sobre la tragicomedia, el fenomenal trabajo de Javier Gutiérrez merece el visionado de El autor. Encarna a un hombre, que cuando eres consciente de su situación te transmite pena y lástima, pero al mismo tiempo cariño y complicidad por el tono con el que se narran sus desventuras. El cómo llega a la situación que supone el arranque de la verdadera trama de la película, de hecho, tiene más de comedia que de thriller psicológico, género que toca en más de un momento El autor. Cuando la trama sigue hacia adelante, va cambiando ese tono de comedia ligera de situación, hacia una deconstrucción psicológica, que al mismo tiempo que el escritor evoluciona como personaje, también lo hace la película, con un tono mucho más oscuro.

Javier Gutiérrez y el director Manuel Martín Cuenca durante el rodaje de El autor
Javier Gutiérrez y el director Manuel Martín Cuenca durante el rodaje de El autor

Pero esta película no sería lo mismo sin el enorme plantel de secundarios, que más allá de los convincentes personajes a los que dan vida María León y Antonio de la Torre como dos de los rostros más conocidos del reparto, hay está toda la comunidad de vecinos que acoge a Álvaro cuando este se muda. Desde la portera, interpretada con una soberbia naturalidad por Adelfa Calvo, a la vecina inmigrante con los rasgos de Adriana Paz. Todos ellos están maravillosos en sus respectivos roles, que al final son los que aportarán la vida a la historia que pretende escribir Álvaro en su obra maestra.

Las escenas con Antonio de la Torre también son bastante buenas, teniendo en cuenta el nivel interpretativo de Gutiérrez y de la Torre, y que estamos hablando de dos de los mejores actores del panorama actual del cine en España. Graciosas, hirientes y sorprendentes, lo mejor es ver la evolución de Álvaro, que pasa de escritor apocado y excesivamente respetuoso con su mentor, a creerse que realmente es bueno, y sobre todo, ese autor al que hace mención el título de la película.

El autor juega constantemente con todos los clichés asociados a esos autores, que bien pueden ser artistas, creadores o incluso el propio director de la película, Manuel Martín Cuenca, que están más preocupados de crear una obra maestra imperecedera, que de escribir o contar algo con lo que se sientan identificados. Al final el hecho de crear cualquier tipo de expresión artística, pasa sobre todo por no forzarlo, si no realmente tener algo que contar. No todo el mundo tiene los dotes que se necesitan para crear algo grande, y sobre todo, más que una cuestión de suerte, es una cuestión de talento y práctica. Álvaro pretende que todo surja a la primera y gracias a los consejos de un profesor que es más bien un pedante.

Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre en un instante de El autor
Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre en un instante de El autor

Lo que más sorprende de la película, no obstante, es la facilidad casi imperceptible que tiene para cambiar de tono. Si bien puede empezar siendo -o pareciendo- una comedia, El autor termina siendo más bien una tragedia, acerca de cómo las aspiraciones y la soberbia de una persona, pueden conducirle a su fracaso o a un destino, cuanto menos, fatal. La manipulación de las personas por conseguir un fin, es el objetivo más deplorable de los que hay para alcanzar el éxito. Quizás serán temas que son más comunes de lo que en un principio puede parecer en el mundo del cine.

La película se inscribe en el cine de género que tan buenos resultados está dando en nuestro país, donde parece que realmente se está empezando a hacer una industria, con algunos rostros que ya son puntales e imprescindibles, para aportar ese sello de calidad. Si seguimos por este camino, y parece que vamos muy bien, podremos seguir disfrutando de cine como El autor, una película más que recomendable.

Cabe reconocer que la nota musical la pone un grande: José Luís Perales.

Ex colaborador de la webhttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Ex colaborador de Las cosas que nos hacen felices al que agradecemos su tiempo y su aportación. Muchas gracias.

2 COMENTARIOS

  1. La película es buena y me gustó, pero…¿sabes qué me pasó? Que creo que me la vendieron mal o yo me la esperaba diferente. Me la esperaba como un thriller más oscuro, de otro modo.

    Un saludo¡

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