Crítica de El instante más oscuro, larga vida a Gary Oldman

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Enero no solo nos trae una cuesta monetaria o una dura época de exámenes. Es también una de las mejores épocas para los cinéfilos. La temporada de premios está en su máximo auge y las productoras aprovechan estos primeros meses del año para los estrenos destinados a acaparar todas las críticas positivas.

El instante más oscuro viene avalada por la sorprendente caracterización de Gary Oldman como Winston Churchill. Tras el Globo de Oro que ha recibido el veterano actor (aquí podéis ver nuestra opinión sobre lo mejor y lo peor de los Globos de Oro de 2018), veamos que ofrece la película destinada a ser el retrato definitivo de una de las figuras políticas más importantes del siglo XX. Ya os lo adelanto: no lo es, pero eso no quita que sea una película disfrutable.

UNA PELÍCULA PARA GANAR PREMIOS, PARA UNIRLOS A TODOS.

Lo tiene todo. Una historia basada en uno de los episodios más importantes de la guerra más descomunal que ha visto el ser humano. Un plantel de actores consolidados y un excelente protagonista con una transformación física inverosímil. Sin embargo, al igual que otras películas británicas como Descifrando a enigma o La teoría del todo, El instante más oscuro aqueja el academicismo y la excesiva corrección propia del cine procedente del Reino Unido.

Joe Wright suele caracterizarse por romper con el clasicismo y la teatralización en películas como Anna Kanerina o Expiación, más allá de la pasión. Esos intentos se notan en contadas escenas de El instante más oscuro (el arrasado campo de batalla en el ojo de un soldado muerto), pero no las suficientes como para desviar la película del clasicismo más puro. ¿Es esto malo? No necesariamente, pero en una película que basa su mensaje en la fuerza de los diálogos y en lo que implican las palabras, se echa en falta un poco más de dinamismo en la dirección.

Además, si bien la película es entretenida, posee cierto exceso de metraje que se hace pesado en el tercer acto, cuando muchos de los motivos que llevaron a Churchill a defender la lucha a toda costa se repiten una y otra vez. Parece que toda película que aspira a la trascendencia tiene que durar más de dos horas.

GARY OLDMAN, PRIMER MINISTRO.

Lo que no dejaría ser una correcta película histórica sobre Churchill se engrandece por la magnífica interpretación de Oldman. Tiene mejores películas, pero merece todos los premios por este papel. Sobre todo porque, en una película cuyo principal reclamo es su transformación, se te olvida tras un par de escenas que el actor que interpreta al Primer Ministro británico es el mismo que Drácula, James Gordon o George Smiley. No me ocurrió lo mismo, por citar un caso reciente, con el Lincoln de Daniel Day Lewis, donde no dejaba de ver al fenomenal actor inglés en la piel del presidente norteamericano.

Oldman es el rey absoluto de la función, tanto en su vertiente puramente política como en la personal, ambas bien reflejadas en las relaciones con las mujeres de la película. Por un lado, la joven secretaria interpretada por Lily James, que acapara más protagonismo del que muchos pensarían. Por el otro, una algo desaprovechada Kristin Scott Thomas como Clementine Churchill. Una lástima ver todo lo que ofrece en su papel y lo mucho que podía dar de sí.

El actor consigue que durante gran parte del nudo de la película notemos su soledad ante sus rivales políticos y el pueblo. Muchos se han rasgado las vestiduras ante la escena del metro pero, sabiendo de antemano que este tipo de películas se toman muchas licencias, es una secuencia bien insertada y con mensaje de rigurosa actualidad: la necesidad de dar un verdadero protagonismo al pueblo en la democracia.

Mención especial merece la fotografía de Bruno Dennobel, repleta de magníficos claroscuros y algunas imágenes para el recuerdo, como la presentación del protagonista o el plano final.

En definitiva, El instante más oscuro es una entretenida película histórica que cuenta con el plus de una extraordinaria interpretación y alguna que otra reflexión política interesante. Desde luego, no contamos con figuras tan capaces como la del citado Churchill en la actualidad.

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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