Crítica de John Wick 3: Parabellum

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Cuando en 2014 se estrenó John Wick, lo hizo de forma discreta: llegó directamente a DVD en la mayor parte de países donde se distribuía, con escasas aspiraciones a convertirse en algo más allá de una película de acción minoritaria; el boca-oreja hizo el resto. Ahora, ya como fenómeno de masas, John Wick es otra cosa y a la vez exactamente la misma: la capacidad de la (por ahora) trilogía para reinventarse haciendo exactamente lo mismo película tras película ha dado como resultado una tercera entrega que –de nuevo– se convierte en su propio nuevo hito.

El más-grande-todavía

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La clave del éxito de la saga John Wick reside en ampliar sus posibilidades sin perder su esencia: coreografías rapidísimas, ágiles, milimétricamente preparadas y ejecutadas una y otra vez para conseguir la fluidez incluso (y sobre todo) en los planos más largos. John Wick (y el nombre de la saga no hace más que indicar esto) pone el acento en los personajes, en lo físico: con un montaje más lento, extendiendo algunos planos (véase la pelea final) hasta la extenuación casi física por lo constante de las coreografías, se diferencia del resto de películas de acción en las que el montaje acelerado, confuso, elimina la atención de los actores para evitar descubrir la falsedad de cada golpe. Es precisamente la capacidad de Keanu Reeves para sobrellevar cualquier desafío físico o coreográfico lo que hace de la saga única en su tiempo, acercándola a otras etapas del cine de acción de protagonistas con marcada presencia física y gimnástica –principalmente todo lo que triunfó antes de la hipersaturación de efectos visuales de la era Matrix. John Wick es imaginación, creatividad para poder extender las escenas de acción hasta el infinito introduciendo suficientes puntos de giro para mantener la variedad y la atención del espectador. Es también capacidad para narrar a través de lo puramente físico: mientras que en la segunda entrega, conocida en España como Pacto de Sangre, se hacía hincapié en desarrollar el particular microcosmos de asesinos en que se desarrollan las nuevas tramas, en esta tercera entrega se vuelve a la sencillez de comunicar tanto como es necesario saber de los personajes a través de la fisicidad de sus momentos en pantalla. Evitando el diálogo innecesario, la exposición redundante, vacía y estúpida que viene caracterizando a las películas de acción de masas durante demasiado tiempo, consigue alcanzar la categoría de película de acción pura: la trama no es una excusa para poder insertar escenas de acción –las mismas que hacen al espectador medio acudir al cine en primer lugar– sino que la trama es, de facto, la acción.

John Wick 3: Parabellum es la culminación de una propuesta suficientemente atractiva para conseguir llegar a lo más alto sin contar con los medios más avanzados. La acción personal, directa, nítida, viene esta vez (directamente relacionada con los medios económicos de los que ahora disponen) acompañada de mayor capacidad de interactuar también con los entornos: la destrucción constante y apabullante de los escenarios sirve esta vez un propósito narrativo dentro de cada secuencia, construyendo diferentes metas que hacen a cada pelea distinta de la anterior. Y no me refiero tanto a la obvia capacidad de sacarse de la chistera nuevas formas de combate (a caballo, con espadas, con perros… con libros), sino también a la necesidad del protagonista de adaptarse a entornos como las cristaleras que acaban por transformar el estilo de combate en uno más cauteloso, pausado, con explosiones de violencia prolongadas que lo acercan al cine japonés del que parece beber más que nunca. John Wick 3 es el culmen mejorado y ampliado del cine de acción americano moderno –al menos de aquel que reniega del espectáculo visual desproporcionado y alejado del personaje– y a la vez tiene mucho de otra época. No cabe más que agradecer la posibilidad de tener en cartelera, y con una distribución tan amplia, una de las mejores propuestas de acción de los últimos años.



el autor

En twitter me llamo @pga_es y hay gente que piensa que hablo de golf. No les culpo.

2 comentarios

  1. Lo único que no me ha gustado es que, decían que ésta iba a ser el final de la trilogía, pero tiene el final superabierto y ya está anunciada la 4; ahora bien, si este va a ser el nivel, ya estoy esperando John Wick 47.

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