Crítica de Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra. Todos al cine pero ya

0

Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra se ha estrenado en toda España este 29 de julio, adelantando su estreno en un intento de revitalizar la taquilla, de motivar a la gente para que deje su miedo en casa y vuelva a los cines. Apenas ha transcurrido un año desde que Padre no hay más que uno se hiciese con el título de película más taquillera del 2019 y ya tenemos aquí su secuela, invitándonos a verla. Eso mismo es lo que hemos hecho: dejar el miedo en casa y acudir a la llamada de Santiago Segura, a ver qué nos servía en esta ocasión.

De qué va

Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra nos cuenta cómo sigue la vida en casa del matrimonio formado por Javier (Santiago Segura) y Marisa (Toni Acosta) y sus cinco hijos. Javier sigue siendo ese cuñado que todos llevamos dentro y Marisa tira del carro como puede hasta que se queda embarazada. Ante las continuas meteduras de pata de Javier, no queda otra que llamar a la suegra, encarnada por Loles León. Entre medias, los hijos de la pareja continuarán haciendo de las suyas hasta la llegada del nuevo bebé.

Realmente se me hace muy difícil críticar como debería Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra. Eso es así porque la jugada de Santiago Segura, director y co-guionista de la cinta, es para quitarse el sombrero. El tipo lo ha apostado todo y se ha atrevido a estrenar su película cuando los gigantes (y cobardes) americanos se han echado para atrás. Y los distribuidores han respondido, fiándolo todo a esta cinta. En el cine al que he ido, Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra contaba con catorce pases. Sí, 14 pases. Aquí debería poner al Conde Draco gritando lo de 14 y no es para menos. Creo que no lo vimos ni con Vengadores: Endgame. Esto hace que cualquier cosa negativa que podamos decir de la película nos haga quedar a la altura de Anton Ego porque, siendo francos, ni Segura ni su película se merecen críticas negativas que pueden desalentar a nadie a regresar al cine.

Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra

Con animo de ser positivos y para que el que nos lea sepa algo más de la película, decir que Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra es una continuación directa de Padre no hay más que uno, por lo que es recomendable haber visto antes la primera parte. En ese aspecto no engaña a nadie ya que es más de lo mismo. Segura confirma lo que ya habíamos intuido: es un gran director de actores infantiles. Si en la primera los niños estaban muy bien, aquí están mucho mejor. Ya advirtió el director que la prisa por hacer una secuela no venía dada por el dinero sino por aprovechar mejor a los actores antes de que crecieran más de la cuenta.

Ya es característica propia de Santiago Segura que sus amiguetes hagan un cameo y aquí sigue igual. Junto a Silvia Abril y Leo Harlem, tenemos a José Mota y Florentino Fernández (que han compartido gira teatral con el director) y unas cuantas sorpresas más. En cuanto a los protagonistas, destacar siempre a Toni Acosta y a Loles León en el papel de suegra, dando la réplica al sufrido Segura. Sin embargo aquí es cuando me sale el Anton Ego que llevo dentro y me obliga a destacar que su relación y su química en pantalla me ha sabido a poco. No es que estén mal pero personalmente esperaba algo más de punch, algo más de mala leche entre Santiago Segura y Loles León. Por contra, me lo ha pasado mejor cuando salen los niños e interactúan con ellos.

Y es que Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra es, al fin y al cabo, una película muy, muy familiar, lo que acaba derivando en una comedia blanda apta para todos los públicos. Eso en sí mismo no es malo, al contrario. Es el objetivo que perseguía el director cuando decidió adelantar su estreno: llevar a todo el mundo a los cines y eso obliga a no excluir a nadie. Eso lo cumple con creces porque la película es entretenida, te ríes (con algunos gags más que con otros pero eso siempre pasa) y se te pasa el tiempo volando aunque lleves la mascarilla puesta. Ahora solo nos queda a los espectadores responder al envite. Un saludo y sed felices.

P.S.: la mejor escena es la de la comunión de Rocio, la hija que quiere ser andaluza a toda costa. Y permitidme un spoiler final: cuando vas a Disneyland Paris, aquello no está desierto.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Nacidos de la bruma es una de las sagas más importantes del prolífico escritor Brandon Sanderson. Me podría arriesgar al decir que es quizás su…