Crítica de Toy Story 4, estirar el chicle de tu sabor favorito

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Buenas queridos lectores, y bienvenidos a esta nueva crítica de la última entrega  de Toy Story, posiblemente una de las mejores sagas de películas de todos los tiempos, y no sólo hablo de animación. Cuando Toy Story 4 fue anunciada muchas fueron las voces que pusieron el grito en el cielo (incluyendo la mía) diciendo que no podía ser, que iba a ser un desastre, que la saga ya había quedado cerrada y que reabrirla era un disparate y sacar tajada a costa de una gran obra. ¿Lo que pienso ahora? pues que no está mal, pero que en efecto, como digo en el título, ha sido estirar el chicle.

Toy Story 3 me pareció una película excepcional en muchos aspectos. El principal el que era una muy buena película de por sí, con la que me reí a carcajadas y que encajaba perfectamente con las anteriores entregas aun habiendo cambiado de estudio, cosa que no es moco de pavo. La segunda es que era una tercera entrega increíble que había cerrado todo la historia de Andy y sus juguetes de forma definitiva y magistral, cosa que no puedes decir de muchas otras sagas. Pero supongo que el problema de hacer una tan buena tercera película es que se te cerraban las puertas a futuros proyectos, porque se te quedaban colgando. ¿Iban a estropear el desarrollo de Woody, que se destacaba por una lealtad desmedida y que emocionaba? ¿Sería posible que se atreviesen a ponerlo en las manos de cualquier otro niño que no fuese Andy y en cualquier caso Bonnie? es decir, ¿se iban a cargar todo lo que hicieron en la anterior película y a las conclusiones a las que llegaron? Bueno, la respuesta es que sí, pero al menos no de esa forma. Por suerte no han jugado a que nuestros juguetes pasasen a otro niño, fórmula que además acabaría por ser repetitiva, pero se han cargado toda la dinámica que venían trayendo las anteriores entregas y que de hecho era su gracia. El dúo de Woody y Buzz desaparece completamente, dándole al último apenas unos pocos minutos de todo el largometraje en la pantalla, por no decir que el resto de protagonistas directamente desaparecen, de forma que no es nuestro vaquero quien deja atrás al resto de los juguetes, moraleja de la saga, sino la película y con ella nosotros mismos, aunque obligados. A ellos los sustituyen unos juguetes nuevos, graciosos, simpáticos, pero extraños, desconocidos. Y esto ocurre, además, sin ninguna necesidad, gratuitamente, sin que sirva como un apoyo argumental, sin que sea una fórmula o sin que sea la gracia de la película, como puede ser yo que sé, la de Dr.Who.

Probablemente muchos penséis, y no sin razón, que me puede la nostalgia, que esto no acaba de ser una crítica creada desde los ojos de las anteriores entregas y con expectativas desde las mismas. Y es verdad, pero es que la cuarta entrega de una saga no es un cómic de un multiverso, ni algo autoconclusivo, ni la nueva obra de un autor que te guste mucho, es una película que funciona como secuela, como continuación de las anteriores y que debe guardar un orden y una coherencia, cosa que no hace y en lo que de hecho me atrevo a decir que fracasa estrepitosamente. Pero, ¿ésto la convierte en una mala película? en lo absoluto. Aunque pueda decir con seguridad que ésta es la peor de las cuatro, sin ser fantástica como la tercera, insuperable y revolucionaria como la primera o que tenga una escena tan mítica y espectacular como la de Woody siendo arreglado en la segunda, la película está muy bien.

La animación es muy buena, probablemente la mejor en compedio, a lo que ayuda evidentemente que haya sido hecha más adelante y con técnicas de animación, equipos o medios con la que no contasen las anteriores. Los personajes son carismáticos, tienen encanto y algunos, como los peluches, son tronchantes e inolvidables, con un humor que no tiene nada que envidiar y que sí recuerda mucho a lo que ya se venía trayendo en Disney, incluído Marvel. Los diseños de personajes son buenos no sólo en lo puramente gráfico, están bien adaptados a las nuevas generaciones y tendencias, con personajes principales femeninos, fuertes, independientes y mandamases. Lo que respecta al guión ya me falla más, porque son demasiadas cosas, pasan demasiado rápido y pasan sin una cohesión y coherencia muy claras. Un ejemplo es el de la muñeca antigua, que sigo sin entender muy bien cómo ha contribuido a la saga, lo que me ha enseñado como “villana”, la importancia que ha tenido o lo que ha hecho para que las cosas hayan acabado como acaban. Ha sido un medio secundario para un fin de manera absolutamente descarada. El final de la película claramente quería ser conmovedor, y aparentemente lo ha sido, a juzgar por las lágrimas de mis amigos y críticas que he leído. Pero a mí no me ha convencido ni emocionado lo más mínimo, en parte porque no entiendo muy bien la necesidad de dicho final, por lo que me parece forzado, en parte porque se le ve venir de lejos en cuanto intencionalidad, me parece fácil, y en parte porque sencillamente no me siento en lo absoluto ligada a él, porque tengo claro que como saga, no ha funcionado lo más mínimo.

En cualquier caso y como ya he dicho la película está bien. Es muy divertida, tiene un apartado técnico que nada envidia al resto de entregas y analizada como elemento particular e individual sí que funciona, imaginándome perfectamente a los niños que van a ver Toy Story por primera vez saltando como enanos en el cine.

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

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