Crítica sin spoilers de Vengadores: Infinity War como producto y como película

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Que diez años y dieciocho películas del UCM llevan a Infinity War ya nos lo han repetido hasta la saciedad. Que es la segunda película más cara de la historia –lejos aún así de los 500 millones de dólares que se calculaban hace unos meses– también estaba claro; que los recuperará y compensará con cuantiosos beneficios casi inmediatos (225 millones va camino de hacer en su primer fin de semana), más aún. Sumemos a esto la descripción como crossover más superpoblado de cualquier universo cinematográfico, película culminante de una etapa del blockbuster norteamericano y jaleo tremebundo de tramas convergentes en una sola. Y ya tendríamos lista una reseña en internet del último producto de masas del Marvel cinematográfico de Disney. Ahora, hablemos de la película.

Lo que llega y lo que se va

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Esta película cierra, para bien o para mal, una etapa de tramas convergentes convenientemente planificadas desde el estudio para conducir de forma lógica las aventuras autoconclusivas de dieciocho películas hacia un conflicto común. Se puede analizar cada una de las películas y su mejor o peor calidad de forma individual –cosa que no voy a hacer aquí por razones de espacio, tiempo y simple improcedencia– pero evaluar en conjunto la planificación centralizada de todo el mashup de personajes y tramas lleva a una conclusión necesariamente positiva: pocas sagas cinematográficas revelan una intención inicial tan concisamente diseñada y aplicada con tal constancia. Esto se debe principalmente a dos factores: el hecho de contar a sus espaldas con un estudio multimillonario que ha preestructurado la dirección de cada película de manera a menudo castradora de las libertades creativas de cada director –resultando en un tono homogéneo, para lo bueno y lo malo– y la posibilidad de contar como soporte con una amplia biblioteca de cómics; cientos y miles de tramas disponibles con las que sostener este entramado argumental que caminaba hacia un horizonte ya conocido.

Siendo Vengadores: Infinity War la conclusión de tanto trabajo previo de desarrollo, no es de extrañar que se haya convertido en la película con más libertad de desarrollo del estudio hasta la fecha, y el consiguiente cambio de tono. Lo cual tampoco es decir gran cosa. Sí, cuenta con películas indivuduales (o incluso colectivas) previas que han allanado el camino al haber ido introduciendo a los personajes que la componen, ahorrándole así un enorme esfuerzo narrativo de condensar en una misma película las presentaciones de personajes y su encuentro. Por tanto, se entiende que esta película pueda parecer cero desarrollo y todo clímax: toda la cinta es una cuenta atrás constante hacia el evento más anticipado de toda la saga cinematográfica. Por otro, ante la falta de necesidad de cuadrar en esta película los elementos que componen el futuro del UCM –eso será tarea de la segunda parte– la sensación de poder finalmente concluir de forma más o menos definitiva sustituye a la de teaser permanente de algo más grande que está por venir.

Estas son las ventajas con las que jugaban los Russo: facilidades a la hora de trazar una película meramente conclusiva, puramente bombástica, exclusivamente climática. Pero esto puede ser también un lastre. Las dos horas y cuarenta y cuatro minutos de La batalla de los Cinco Ejércitos de Peter Jackson saturaban hasta al espectador más sediento de set pieces, y lo hacía porque su ritmo interno era catastrófico y los eventos sosteniéndolo tampoco daban para mucho más. Aquí, sin embargo, se solapa una hipersimplificada búsqueda de las famosas gemas (o piedras, según traducción) con una sencilla pero efectiva escalada en los no tan fortuitos encuentros entre personajes avanzando hacia evitar el catastrófico evento sobre el que desde el inicio se alerta. La repetición incesante del discurso sobre las posibles consecuencias de que el villano lleve a cabo su plan no es tampoco baladí: no sólo es una exposición para los iniciados en las películas sin conocer el trasfondo comiquero, sino que actúa como alerta permanente del tipo de conflicto a evitar. Una llamada constante a recordar el carácter eminentemente conclusivo de la película, para mejor o peor fortuna de sus protagonistas.

Construir con mesura este avance hacia la resolución del conflicto es una tarea que está bien llevada en el que puede ser el guion más agitado y dinámico de todos cuantos han pasado por la compañía. El avance es tan constante y las tramas se reabren y cierran a tal velocidad que se hace difícil pensar que la película vaya a poder tener una conclusión satisfactoria. Por suerte, los momentos en los que se da paso a un tempo más relajado están bien seleccionados para equilibrar el ritmo externo y funcionan de forma coherente como choque con lo rápido del resto del metraje. Se agradece también que la música, a pesar de seguir un patrón muy convencional de este tipo de grandes producciones, abandone la machaconería del subrayado de emociones hasta en el momento más detenido en pro de una mayor versatilidad: saturar aún más un conjunto tan sobrecargado de velocidad habría hecho inútil el esfuerzo invertido en dotar de una mayor dimensión a los momentos realmente climáticos a nivel emocional. En general, se puede decir que lo consiguen: a pesar de la falta de tiempo para insertar los casi necesarios recordatorios de cada nuevo problema (la batalla de Wakanda sucede de forma inmediatamente posterior a su aviso, sin una previa al uso) la posibilidad de tirar de todo lo alertado con anterioridad hace que, de alguna manera, esta estructura funcione.

Infinity War llega en un momento de la animación por ordenador en la que el equipo de efectos especiales de Disney ha sido capaz de crear unas animaciones fluidas, densas y detalladas de increíble versatilidad. Y las ha colocado en entornos que en otras circunstancias habrían resultado sobrecargados de CGI pero que, sin embargo, no desentonan salvo en momentos puntuales. La expresividad de un antagonista eminentemente creado por ordenador era una pieza clave que separa el resultado final de esta película de alguna de las competidoras directas del género, con un acabado pulido casi hasta la impecabilidad que hace posible que entornos digitales sean compatibles con la libertad que esta vez se le permite a la cámara, adaptando el ritmo interno de cada secuencia al narrativo de la película entera.

Los Russo han podido dinamizar en mayor medida de lo que acostumbran una narrativa visual que, aún lejos de ser rompedora, es increíblemente efectiva tras deshacerse de los molestos apósitos expositivos que rompían el ritmo por necesidades puramente estratégicas. Infinity War es probablemente el blockbuster más rompedor –hay que juzgar esto en los términos increíblemente conservadores que implica ser parte del entramado del cine de estudio– que veamos de las manos de una gran productora en muchos años. Y sí, es extremadamente continuista en su tono durante secuencias enteras. Pero si los cambios que hace son efectivos es precisamente porque teníamos el precedente tonal del resto de películas tan asimilado que mantenerlo en esta misma película en tramos concretos sirve para que el impacto real llegue con mucha más fuerza. Ningún viraje de tono y forma impacta con una transición lenta, pero tampoco funciona con un cambio repentino. En ese sentido, los Russo han cumplido con creces.

Dónde poner tu dinero

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Quienes hayan vivido con emoción estos diez años del Marvel cinematográfico encontrarán en Infinity War una recompensa satisfactoria y emotiva que seguro disfrutarán. Quienes han seguido con algún interés pero ninguna satisfacción particular o permanente (o revisitable) estas producciones, como es mi caso, encontrarán en Infinity War una de las propuestas más llamativas e interesantes del Blockbuster reciente y una manera coherente (y entretenida) de justificar la existencia de las predecesoras. Quienes se hayan aburrido o indignado, incapaces de conectar de ninguna manera objetiva o subjetiva, con todo lo propuesto con anterioridad, deberían mantenerse alejados de esta película, porque dado su carácter de conclusión no les aportará nada más allá de cierto interés que se pueda tener en lo industrial de su trasfondo. Vengadores o Avengers: Infinity War es lo mejor que puede ser una película de este tipo, pero es una película de este tipo. Y no descubro la pólvora a nadie con esto.

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el autor

En twitter me llamo @pga_es y hay gente que piensa que hablo de golf. No les culpo.

12 comentarios

  1. Buenas. Grandioso entretenimeinto. Resuelto con buena mano, en lo técnico y hasta en lo épico. (Pongo mis cartas sobre la mesa, sin los fallos de la JL). Pero no me pasa lo de Hulk y Ant Man. Estafadores coño!

    • Las ventajas de saber anticipar el crossover en vez de soltarlo todo de golpe. Festín de escenas de acción sin que cante demasiado el engranaje. Lo de ciertos personajes, cosas de guardarse algunas cartas, supongo.

  2. Yo venía algo decepcionado luego de ver lo que hicieron con Spiderman Homecoming y Thor Ragnarok, pero por fortuna hicieron un buen trabajo tanto con Black Panther como con Infinity War, en el sentido de que supieron esta vez nivelar el humor con la acción y darle buen flujo a los eventos del film sin tantos momentos de estancamiento. Algo dinámico y sin que sea un abuso de chistes como cualquier comedia barata, sino una cantidad justa, y que no opaque al drama y la acción que se espera de los personajes (porque son personajes complejos con sus motivos e ideas, no solo monigotes que tiran golpes y se ven bien, es algo que debe quedarle claro a los de Disney). Infinity War me gustó mucho y espero ya las siguientes que vienen del MCU.

    • Han sabido dejar de lado tanto chiste anticlimático y se nota que funciona mejor en conjunto. También es cierto que esta película en concreto necesitaba una carga dramática algo mayor. Con todo, me gusta mucho lo que hizo Waititi con Ragnarok, aunque para disfrutarla había que asumir que era una comedia de acción lejos de cualquier nota de seriedad o incluso estándar de película de aventuras. A ver qué viene ahora.

  3. Unoquepasabaporaquí el

    Me ha sorprendido que solo haya una crítica, como me sorprendió en su día que hubiera solo una crítica de la Liga de la Justicia. ¿Se va a hacer una comparativa de ambas películas? Tipo: ¿Qué villano es mejor?, ¿Qué película desarrolla mejor a los personajes?, etc. Me sorprende que habiendo batido records de taquilla, y siendo una de las películas más esperadas del MCU, o quizás la más esperado, se le haya dado tan poco eco en la página.

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