Iniciosci-fiLa tapa del obsesoDe las notas absurdamente altas y el gafapastismo de patitas cortas

De las notas absurdamente altas y el gafapastismo de patitas cortas

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

El videojuego ha pasado de ser una cosa “de niños” o de gente muy rara a ser algo que está en todas las casas. En las oficinas gente de 40 años habla en la cafetería sobre si este año es mejor el Pro Evolution Soccer o el FIFA. Gente con niños busca huecos para pasarse el último juego que ha comprado (aunque sea aprovechando que la novia/mujer se echa la siesta). El videojuego hoy por hoy es un elemento cultural considerado como algo “normal”. Eso se ha debido, entre otras cosas, al abrumador éxito económico del sector, llegando a superar a cine y música. La gente que juega a videojuegos no es rarita, ni friki ni una subcultura orgullosa. Es gente con una afición tan mayoritaria como el fútbol o la música. Toda estética o pose de “los que jugamos a los videojuegos somos una especie culturalmente elevada” es ridícula.

El éxito ha llegado con una mejor tecnología, juegos con gráficos tridimensionales (ahora parece tonto, pero había gente que decía entonces que los juegos en 2D eran los únicos auténticos, que lo tridimensional mataría a los videojuegos, que Alone in the Dark era algo propio de herejes, etc) y, aunque no se comenta mucho, un diseño más cómodo y un control menos ortopédico. Creedme, hay muchos juegos de los años ochenta que eran espantosos. Era difícil con tan poca potencia de máquinas hacer cosas jugables y divertidas. Ahora es inmensamente más sencillo hacer un videojuego resultón con pocos recursos. Como digo en más de un post, los más viejos del lugar nos dejamos llevar demasiado por la nostalgia y queremos ver cosas mejores de las que había. El que no me crea que intente jugar a la protoaclamada La Abadía del Crímen. O que lea a Vogel, creador de las sagas de juegos de rol viejuno Avernum o Geneforge. El título del post que generó la polémica lo dice todo: “The Ugly Truth About Classic Games. They Are Terrible“. Tiene especial mérito: él vive precisamente de vender juegos con estética y modos de hacer vergonzosamente clásicos.

Como es normal, para que algo tenga un éxito arrollador es necesario hacerlo accesible a más gente. Videojuegos más fáciles, más bonitos, más sencillos de aprender a jugar, etc. Yo, como malvado que soy, estoy totalmente a favor de esto. Una de mis aficiones, los videojuegos, han pasado de algo marginal a algo aceptado por casi todos. No soy esencialista, me parece estupendo.

Y eso a pesar de que del mercado de videojuegos me gustan cosas raras: Fire Emblem, Xenonauts, Fallout New Vegas, Infinite Space (uno de los mejores juegos de la pasada generación), los Europa Universalis, Pillars of Eternity,  Dwarf Fortress, etc. Juegos cuyo aprendizaje no es intuitivo, que no es raro que impliquen leer y entender lo que lees, que implican cierta pausa y planificación, etc. No siempre, claro: me encantan los FIFA o Mass Effect. A pesar de gustarme juegos oscuros y muy muy poco comerciales como Planescape Torment o El Templo del Mal Elemental entiendo otras conductas videojueguiles. No las desprecio ni me siento superior intelectualmente por jugar a videjuegos minoritarios. Entiendo a la perfección al que llega a casa, juega media hora a su Call of Duty, a su FIFA y ya está, no es nada malo ni de gente tonta. O al que juega a Wii Sports con amigos y no toca la Wii para nada más. O a un compañero mío de trabajo que sólo tenía juegos de Rock Band y Guitar Hero, y no le hables de más, que no le interesan. Todos ellos contribuyen a que las compañías ganen más y de vez en cuando se atrevan a hacer videojuegos raritos de los que me gustan a mí. Todos felices. Bueno, todos no.

Hay toda una especie nueva en relación a los videojuegos:

Y una vez más, nos encontramos con que incongruentemente el juego más vendido no es un juego, sino un mando adicional para Wii que viene con un juego de regalo: ‘Wii Play‘. Ya ocurrió en diciembre y ha vuelto a ocurrir en enero. Plena vorágine navideña. Tras el mando, una tabla, también para Wii, ya que ‘Wii Fit‘ se sitúa en segundo lugar. ¿Y en tercero? Un volante, por supuesto, el que viene com ‘Mario Kart Wii‘. Tras ellos, más morralla tipo ‘Pro Evolution Soccer 2009’ para PS3, PS2 y PSP, ‘Brain Training’, ‘Monopoly’ y similares obras futboleras o “sociales”.

Afortunadamente, la cordura vuelve a la lista cuando miramos las ventas individuales de las consolas, donde vemos cómo por ejemplo en PS3 se ha vendido mucho ‘Fallout 3’, ‘Resistance 2’, ‘GTA IV’ o ‘Assassin’s Creed’; o juegos como ‘Gears of War 2’, ‘Fable II’ o ‘Prince of Persia’ en Xbox 360. Ya me estaba asustando…

Efectivamente, el videojuego del Monopoly no era gran cosa y el Pro del año 2009 era flojo. Llamar “morralla” al “Brain Training” tiene delito, pero supongamos que también es un mal juego (que no lo es). ¿Cuáles son las alternativas, lo que consideran “buenos juegos”? Pues videojuegos con publicidad multimillonaria que tuvieron notas de 9 o 10 en revistas del sector. Dentro de los mencionados hay juegos buenos pero sin pasarse (Fallout 3, que, estando bien, es el más flojo de toda la saga) o juegos simplemente entretenidos que han querido hacerse pasar por videojuegos perfectos (GTA IV o Assassin’s Creed).

Este tipo de espíritu puede verse en los comentarios de muchos videojuegos, en varias revistas del sector: se da por supuesto que el videojuego que llaman “casual” rebaja al sector o lo infantiliza. En cambio se da por supuesto que los videojuegos que las revistas ponen con notas de 9 o 10 son los propios de gente que le gustan los videojuegos “de verdad”, aunque en esos juegos puntuados como sobresalientes haya montones de videojuegos que nunca debieron pasar seriamente del 6. Pero montones. Pasad por cualquier tienda de videojuegos y ved como a la semana de la salida de muchos juegos de nota media 9 o 10 las estanterías de videojuegos de segunda mano se llenan de “juegos perfectos”. Qué rápido se aburre la gente de ellos, leñe. Destiny. Batman: Arkham Knight (más allá de ser un “tiramos del carro con lo mismo para recaudar más” es una de las peores adaptaciones que se recuerdan para ordenador). Cualquier Fable. Dragon Age II. No acabaríamos nunca.

Lo más chocante de todo ésto es éste considerar a videojuegos muy muy comerciales y muy muy apoyados por campañas publicitarias como cosas gafosas, elevadas culturalmente o complejísimas. Es un fenómeno rarísimo. En el cine, de hecho, es al revés: los críticos dan palos inmisericordes a las películas con mucha publicidad detrás. No es nada raro, al menos. Tampoco que den vivas a películas tiernísimas de paquistaníes hablando con sus cabras sobre filósofos de Ulan Bator. En música, grupos que sacan su segundo álbum son destripados y llamados “vendidos”: un ritual habitual. La conducta algo impostada y falsamente intelectual a la hora de poner notas a videojuegos sólo la he visto comentando series de televisión, dando nueves y dieces a porrillo a cosas que no superan a Dinastía o Topacio (cof, The Walking Dead, cof). Además, encontrando significados en los que no pensó nadie al hacer la serie, como queriendo “intelectualizar” cosas que no existen.

En los videojuegos no: todo videojuego con campaña de publicidad detrás es aclamado por la teórica crítica del sector, salvo casos terribles que no había por donde esconderse, como con The Order: 1886. Juegos no tan publicitados pero francamente buenos (Resonance of Fate tiene gráficos, historia y una de las mejores y más originales mecánicas de combate que se han podido ver en años) tienen peor nota. Críticos de cine o música darían mucha bola a Infinite Space o al maravilloso, genial y sublime Viewtiful Joe, que debería ser un ejemplo de libro de cómo hacer un juego divertido, original, desmadrado y ultrafriki. Dark Souls, al que ahora adora todo el mundo, fue en su día vergonzosamente ignorado por la crítica especializada, y su éxito se debió al boca a boca internetero, a los foros y demás usuarios que buscaban juegos de rol desafiantes.

Pero, si lo pensamos, esto indica algo. El gafapastismo no es más que el intento de aparentar cultura donde no la hay, por el prestigio social que eso lleva detrás. Ya hablamos de ello cuando comentamos el cómic de Moderna de Pueblo. Hace unos años, antes de Internet, para ser culto había que leer o haber visto mucho cine. Aparentar eso era más complicado: leer lleva mucho tiempo, hay que concentrarse, entender un libro y lo que quiere decir implica abstracción. Los videojuegos y series son mucho menos exigentes. No hace falta casi conocimientos culturales para disfrutar de la casi totalidad de videojuegos ni para disfrutar de las series. Son cosas tremendamente pop y accesibles a cualquiera. Además, el ritmo tan lento de las series actuales no requiere tanta concentración; la duración de los juegos y su enfoque mayoritariamente cinematográfico ayuda a no dormirse. Cualquiera con relativamente poco tiempo puede hacerse pasar por experto en series o videojuegos. Internet ha ayudado a que sea fácil encontrar opiniones sobre cualquier serie o videojuego, y más de las más mayoritarias.

Como cualquier expresión artística exitosa, los videojuegos o las series son usadas por gente no precisamente experta como elementos de prestigio cultural, de gafapastismo puro y duro. Es otro síntoma más del éxito popular del videojuego o las series. Los 10 y los 9 a prácticamente todo lo que se comenta, el lenguaje absurdamente complejo y barroco, la búsqueda seria de intenciones en el producto donde no hay nada, la justificación del caos y la chapuza como algo “complejo”, la poco disimulada ignorancia a todo lo que ha sucedido antes de la propia adolescencia en los videojuegos o en la televisión, la condescendencia a quienes juegan a videojuegos deportivos o de tiros/quienes ven series españolas…todos ellos son rasgos de los gafapastas de patitas cortas actuales.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

6 COMENTARIOS

  1. Personalmente he estado siempre dentro de lo considerado “frikie” desde mi más tierna infancia y esto que comentas es algo muy obvio en la mayoría de los casos. Gente que te habla de determinadas películas, animes, comics, manga o lo que sea y lo eleva a la enésima por puro postureo. Entrar en filmaffinity y mirar cualquier anime con menos de 100 votos y ver que ninguno baja del 7 de media es ridículo y lo mismo ocurre en muchos otros ámbitos.

    Como tu muy bien dices en los videojuegos esto es más extraño y la crítica se desmarca de lo que suele ser común en su profesión y adoran videojuegos totalmente manufacturados y que se hacen en cadena con la misma fórmula año tras año. Quizás es que es un medio diferente, quizás influye el público, o quizás como bien apuntas al principio es dificil que digan que un videojuego de hace 30 años pueda ser mejor que uno de hoy en día. De lo que no hay duda es que la unanimidad a veces se da con ciertos productos, pero incluso ahí el gafapastismo y el postureo tambien entra.

    Este tema da para mucho en todos los medios y ámbitos y hay y siempre habrá de todo esto. Yo creo que hay de todo y habiendo respeto y honestidad todos podemos aprender unos de otros. En el artículo sobre “Cooltureta” mencionas el hecho del ego y la superioridad y es de hecho un problema grave en internet. Saber más no te hace tampoco mñas inteligente y a menuda una opinión con base y explicaciones no tiene tampoco porque tener mayor razón que la persona que coge y dice que le gusta porque le entretuvo. no se si me explico lo suficientemente bien xD

    Yo tengo 30 años y he vivido y consumido un poco de todo en todos los ámbitos y si algo me gusta es aprender y disfrutar de todo lo que puedo. Creo que en internet falta mucha humildad y bueno, los críticos en general viven en un mundo diferente. Pero esto es una opinión personal claro 😉

    Interesante artículo sobre un tema que da para mucho.

    Un saludo.

    • Siempre he sido igual pero Internet lo ha elevado a la máxima potencia. Creo que las cosas te gustan o no y si para ello tienes que depender de la opinión de una gafapasta eres un tio que no merece tener gustos propios.

      • No se si has entendido mal mi comentario o yo entiendo mal el tuyo, pero aquí cada uno tenemos nuestra opinión sobre cualquier producto que consumimos y no dependemos de nadie, faltaría más. De hecho no he entendido yo que el post fuera por ahí, sino más bien por el postureo, el ego y la supuesta “superioridad intelectual” que buscan muchos a pesar de no haber disfrutado esos prodcutos o ni siquiera entenderlos en la mayoría de los casos.

        Un saludo.

        • No me refería a tí en absoluto. Pensé en dejar mi comentario de aprobación a través de tu respuesta.

          Está claro que ahora las notas están infladas y muchas veces nos dejamos guiar por las opiniones de los demás sin contar la nuestra propia.

          Un saludo

          • Comprendo. Como se suele decir “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”. Curiosamente en el 90 % de los casos en internet todo el mundo parece tener la verdad absoluta y saber más que los demás. Y como bien trata ete post, los grupos de los sabios, que vaya uno donde vaya siempre hay uno con su propio rebaño.

            Un saludo.

    • Lo de las notas altas creo que es algo común. Es muy dificil ver cosas por debajo del 6. Y entonces yo me pregunto, son todo obras de arte ? Para mi un 6 ya es algo interesante y un 7 supone una obra buena y no creo que abunden tanto como para que esten todas por encima xD

      Un saludo.

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