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Dragon Age Inquisition: el Jardín Prohibido de BioWare

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Todos estabamos como monas con BioWare. Nos la había liado con Dragon Age 2, vendiéndonos una cosa rara que tenía poco que ver con la primera parte y que, y esto es lo importante, era un aburrimiento y un tostón insufrible. Además el fin de la trilogía de Mass Effect había hecho que toda clase de insultos y torrentes de horror internetero cayeran sobre BioWare. Mientras tanto Bethesda sacó un nuevo Elder Scroll y lo llamó Skyrim, sacudiendo todo el género de los videojuegos de rol y coronándose como nuevo rey y referencia.

Skyrim era lo opuesto como idea de juego a la de Dragon Age. Personajes irrelevantes, diálogos sosos y nada cuidados, historia tirando a irrelevante pero libertad de acción máxima y foco en el jugador como creador de su historia. Ante los varapalos sufridos últimamente, BioWare cedió y decidió que el camino de Skyrim debía seguirse en parte. Decían en público una y otra vez que habían aprendido de sus errores, que copiarían se inspirarían en Skyrim y que habría más misiones y territorio a explorar que en dios sabe cuantos juegos de rol juntos. Habían caído en la tentación de hacer un mata-mata, pero la culpa no era de ellos, era el mercado, repleto de videojuegos de Ubisoft del tipo “Imagina ser mamá” y las nuevas entregas de lo que en Telemadrid llaman “Biuti Col“, que era así. Yo creo que los chicos de BioWare eran, como yo, grandes fans de Sandro Giacobbe. Y quién no.

Hay que decir que desde el inicio todo parecía que iba a ser un batiburrillo de mucho cuidado. Skyrim, que está arrasando, sí. También es un Dragon Age, así que los compañeros tendrán sus propias motivaciones, habrá actos sexuales e incluso amorosos, etc. Además, aunque digamos que hemos aprendido de nuestros errores, mantendremos cosas de la segunda parte, entre ellas algún personaje, como el cansino enano pícaro o el sistema de conversaciones.

Este último lo hacían para que no nos comieramos la cabeza: para qué poner varias líneas con opciones de diálogo posibles si con una rueda de tres opciones, en la que la de arriba a la derecha SIEMPRE es la de ser bueno y la de abajo a la derecha es SIEMPRE la de ser un macarra ya nos quedamos más tranquilos y nadie que juegue sufre ansiedad. Y con iconitos con imágenes de si es una respuesta borde o intentamos tirar los trastos a alguien, por si aún así no lo pillamos. BioWare siempre está preocupada por nuestros niveles de ansiedad, al menos desde que sacaron los Mass Effect. Con los recortes en Sanidad, que incluyen también la parte de salud mental, nos ha venido muy bien.

Tiene que entendernos, estimado lector. Veníamos de algo bastante decente como Dragon Age a algo insufrible como Dragon Age II. Veíamos como se venía sobre nosotros un batiburrillo de lo teórico mejor de cada casa para la tercera parte. Teníamos miedo. O cansancio. Y algo de ilusión. Todo junto. Aquello era difícil. Y más con un juegazo como la copa del pino que sacaron unos belgas no hace mucho: Divinity Original Sin. Juego que es clásico, profundo, con sentido del humor y, claro, dificilísimo. En resumen, un juego de rol gafapástico a más no poder. Hablaremos de ello, que nadie tema.

Pero ibamos con el tercer Dragon Age. ¿Es buen juego ? Yo he jugado decenas de horas, así que malo precisamente no me parece. Como suelo decir, todos somos gente ocupada, leyendo se te va la pinza, leer es cansadísimo y el interné está para bajarse películas, música, videojuegos y no para leer cosas de más de 100 caracteres, así que el resumen es el siguiente:

Es Dragon Age 1 con muchas cosas de Skyrim, no pocas de Mass Effect, más largo que un día sin pan, bonito, variado y con un control de cámara un poco mierder. 

Entre las cosas muy positivas está la variedad. Hay una cantidad de enemigos y monstruos enorme, unida a una variedad de escenarios que yo no recuerdo en otro videojuego de rol. Pantanos, desiertos, bosques, costas, metrópolis, pueblos, cavernas, ruinas, palacios, todo es precioso de ver. Y enorme. Los escenarios son gigantescos y tienen mil cosas por hacer, en la tradición de Skyrim y su exploración, en la que iremos descubriendo misiones según exploremos. Es más grande que Skyrim. Yo diría que incluso mucho más.  Al principio del juego abruma la primera zona, Las Tierras Interiores, y te parece que no vas a acabar nunca de todo lo que hay que hacer y lo extenso que es.

Es muy bueno algo que no vemos mucho en juegos de rol actuales. El juego no se adapta a nuestro nivel o equipo. No hay autonivel. Cada zona tiene enemigos de varios niveles y en una zona podemos ir alegremente y encontrarnos de bruces con enemigos mucho más fuertes que nos zurran cosa mala. En la primera zona de repente te encuentras un dragón que es abrumadoramente más bestia que tu grupo. Hay quejas en los foros, pero es algo muy bueno por parte de BioWare. Hace que vayas con cuidado aunque creas que la zona es de enemigos asequibles. También contribuye que las pociones de salud que puedes llevar están muy limitadas y que no hay prácticamente magia curativa (hay barreras mágicas, pero se agotan con el tiempo). Han sido cosas muy positivas para el equilibrio del juego, para contribuir a mantener la tensión y que no se convierta en un paseo.

También hay varios personajes que han trabajado mucho y que intentan huir de los tópicos. Sobre todo el mago elfo Solas y el mago Dorian. El primero es todo un canto al romanticismo y al lirismo. El segundo es un personaje irónico, encantador y memorable, que esconde una denuncia contra las discriminaciones hacia los homosexuales. Otros como Sera son tirando a irritantes e insoportables. Blackwall es un personaje cuyo pasado es muy turbador y otros ni fu ni fá. Hay de todo.

La dinámica del juego se divide en dos. La primera, la mesa de guerra. Allí decidiremos qué hacemos con las fuerzas de la Inquisición para tener más poder y así alcanzar los objetivos de la trama principal. Aliarnos con nobles, intrigar para poner candidatos que queramos, hacer favores a mercaderes, amenazar, sacar a gente de la cárcel…decidiremos qué hacer y qué enfoque darle a cada operación: el militar, el diplomático o el de los espías. Algunas opciones nos abren zonas nuevas, a las cuales iremos con un grupo de cuatro personajes.

Ya sobre el terreno el juego tiene más de Dragon Age 2 en cuanto a ejecución y más del primero en cuanto a dificultad. Sigue siendo posible parar el juego, y será necesario en peleas duras. Es bonito que los dragones tengan más puntos de vida que dios y es bonito que haya que estar moviéndose todo el rato para que no se te coma. Muy bien.

Los problemas de Dragon Age Inquisition, además de los habituales del género repetidos una y otra vez, vienen por varios lados. El primero, la cámara del juego en interiores. Es terriblemente frustrante, porque no ves gran cosa, se atasca con los muros y para apuntar con hechizos de zona lloras sangre. Cada vez que seleccionas un personaje la cámara se centra en él, haciendo que apuntar al mismo enemigo los cuatro personajes se convierta en una tarea tediosa.

El sistema de inventario mejora mucho, podemos construir mil cosas, recoger materiales y demás. Aunque ponernos a construir nuestras propias armaduras o armas hace que tengamos que recoger muchísimo material. Es muy cansino. También es cierto que las armaduras o armas mejores te las construyes tú, pero no hay una diferencia gigantesca entre lo que puedes encontrarte y lo que construyes. También hay quejas por la recogida de las hierbas élficas, imprescindibles para pociones curación…pero yo creo que es exagerado. Es posible encontrar de sobras mientras vas de misión en misión sin ponerte en plan rebuscar en la basura. Es algo que sí parece cansado al principio del juego, pero pasados los inicios da más igual. Que los críticos con estas cosas me entiendan: yo también creo que BioWare debería haber “aligerado” los requisitos de fabricación, teniendo que recoger menos cosas y que estuvieran más escondidas. Pero no es tan necesario ni tan importante. La cámara y los controles se han llevado muchísimos palos por parte de la gente que lo compró en PC, siendo las versiones de Playstation 4 y XBOX One las mejores en eso. Aunque hay que reconocer que la personalización de armas y armaduras es variadísima. También la del personaje que llevamos nosotros, con las habituales creaciones de personajes famosos de series o películas.

La historia principal no está mal del todo y se sale algo del esquema clásico de BioWare para hacer juegos. Tiene claros dejes de Mass Effect en la manera de contar las cosas y la estructura del guión. Incluso tiene partes de la trama francamente brillantes, como toda una fase en la que estaremos entre la aristocracia y tendremos que bailar, intrigar, acusar de traiciones y espiar, todo manteniendo la etiqueta y ganándonos a los nobles. Si hubieran arriesgado más veces como en esa fase hubieran logrado algo maravilloso.

En vez de eso han hecho un buen videojuego de rol. No es el referente, no se podrá hablar de uno de los dos o tres juegos de la generación pero vale la pena jugarlo y dedicarle su tiempo. BioWare se ha redimido de sus últimas meteduras de pata y ha pasado el exámen más o menos bien. Creo que lo mejor del juego está en su parte intermedia y que su parte final está desaprovechada, sin ser malísima. Aunque esto último es habitual en casi todos los videojuegos de unos años para acá: los finales suelen ser decepcionantes y anticlimáticos. Aquí no llegamos a tanto. Desde luego los enfrentamientos con jefes o con los dragones son inmensamente mejores que Skyrim.

Los dragones de Dragon Age Inquisition: qué gozada, oigan

Videojuego recomendable para los aficionados del género y un entretenimiento casi interminable. Da la sensación que con dos o tres detalles habría sido un nuevo clásico moderno.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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