El cómic de la semana: Intachable: 30 años de corrupción

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy destacamos Intachable: 30 años de corrupción. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.

Como todo arte, el cómic puede ser un arma de denuncia. Lo hemos visto en Maus o en Persépolis. De hecho, suelen ser los tebeos (o novelas gráficas) que más aclamación crítica recogen, por encima de los archiconocidos cómics de superhéroes.

El cómic español no es una excepción y, de la mano de Víctor Santos, Intachable nos conduce a través de un viaje por la corrupción política e inmobiliaria de los últimos treinta años.

¿Y quién es Víctor Santos?

Básicamente, uno de los autores más importantes de nuestro país. Violent Love, Bad Girls, Silhouette o la quadrilogía Polar, adaptada para Netflix en una película de acción con Mads Mikkelsen.

Intachable es su aportación más comprometida al cómic. Una crónica negra del ascenso y, como no, caída de un político como tantos otros en la historia de España. Un político con partido sin nombre, pero que, por la presencia de un pin omnipresente con la bandera de España, podemos intuir su orientación. Es lo de menos, por supuesto, porque lo que busca retratar Santos es una radiografía de la corrupción en las más altas esferas de nuestro país.

La narrativa de Intachable se apoya en tres personajes: el embaucador César Gallardo y su ascenso en la política, el turbio empresario Gabriel Solís como aliado encubierto de Gallardo; y el detective que investiga la corrupción de la costa y acaba encontrando la relación con la política.

Aunque la historia abarca varios años, lo cierto es que cada capítulo se centra en un periodo muy concreto. Y ese es el principal defecto de Intachable. Parece que Santos quiere imponernos un mensaje en lugar de hacernos sacar nuestras propias conclusiones. Prueba de ello es que ninguno de los personajes tiene aristas. Los políticos son malos porque sí. Ni un solo ápice de empatía.

Tampoco profundiza en los agentes anticorrupción destinados a detener a Gallardo. Los vínculos son tan breves que no nos sentimos unidos a ellos. Por poner un ejemplo, apenas se profundiza en el interesante pasado del detective protagonista en el País Vasco, base de su fuerte carácter.

Probablemente el objetivo de Santos no sea hacernos reflexionar sobre la corrupción y sus garras extendiéndose por las entrañas de la situación. Más bien la denuncia sin paliativos. Por eso, las situaciones impactantes prevalecen sobre la construcción de la trama y de los mismos personajes. Vemos la progresión de César pero no se le da importancia a sus tejemanejes. Su familia está muy apartada del argumento principal.

Además, la relación entre César y Gabriel, un reflejo de como la política se ha entremezclado con la mafia y los turbios constructores de la costa, queda muy difuminada pese a que los primeros capítulos se cimentan en dicha amistad.

Si la trama tiene puntos mejorables, el dibujo es magistral. Intachable es un cómic muy cinematográfico donde predominan los diferentes tonos de rojo, azul y amarillo en función del momento de la trama. Ese entintado es lo que mejor funciona en Intachable.

En definitiva, Intachable es un cómic creado para estrellarnos en la cara la sociedad en la que vivimos. Un mundo corrupto en el que no hay piedad para políticos, medios de comunicación e, incluso, el pueblo llano y su voluble opinión. Desgraciadamente, como suele ocurrir en el arte de denuncia, el autor pretende mostrarnos a personajes tan malvados que quedan desdibujados. Sin aristas no existe un ápice de empatía. Sin empatía, no existe comprensión. Y sin compresión, no existe reflexión.

Ante este argumento plagado de personajes desdibujados, Intachable se crece ante el dibujo realista y el entintado, con viñetas en los que predomina un solo color en función de las necesidades del argumento.

Aquí tenéis el enlace de Intachable: 30 años de corrupción, en Panini Comics.

A la sombra de la burbuja inmobiliaria española, se generalizó la corrupción en cientos de municipios de nuestro país. Víctor Santos, historietista de pulso firme, narración ágil y grafismo contundente, se acerca a esta oscura realidad para narrar la historia que nadie se atrevió a contar. La de César Gallardo, padre de familia, ciudadano abnegado y político en alza. Y la de Gabriel Solís, empresario y jefe del crimen organizado de la costa mediterránea. Ambos unidos en una interesada amistad y una desmesurada ambición. Esta es su historia y la de un modo de vida. Una historia de corrupción.

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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