El cómic de la semana: Transmetropolitan, de Warren Ellis. Esto no es una rueda de prensa: es periodismo

0

Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana, y también quiero dar la bienvenida a los auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez. Otra semana más tenemos un especial de La Tapa del Obseso con el cómic de la semana y hoy toca: Transmetropolitan, de Warren Ellis y Darick Robertson.

Aunque no lo parezca hay unos cuantos cómics buenos sobre el periodismo. Es decir, es posible que no haya mucho de psicólogos, jardineros o funambulistas. Pero de periodistas sí. Hoy hablaremos de Transmetropolitan, de Warren Ellis y Darick Robertson, cómic del cual hemos comentado algunos números ya en este gloriosísimo blog . ECC Cómics sacó en España la serie completa en diez tomos.

El cómic de superhéroes nace a finales de los años 30, tiene su primera revolución en los 60 con el nacimiento de la Marvel de Stan Lee-Jack Kirby y podemos decir que pasa por su segunda revolución prácticamente en el siglo XXI con, precisamente, The Authority, obra de Warren Ellis. Casi todas las películas de superhéroes, un género nuevo para el cine, le deben muchísimo a The Authority de Warren Ellis y después de Mark Millar. Pero antes de eso hizo junto al dibujante Darick Robertson el cómic del que estamos hablando, Transmetropolitan.

Al hablar de este cómic siempre se menciona su ambientación ciberpunk, su fondo transhumanista y su desquiciado, violento, malhablado y obsesionado con la verdad protagonista, el ya clásico Spider Jerusalem. Y, al fin al cabo, es lo primero que vamos a ver de forma superficial: tecnologías futuristas que impactan en el día a día de todo el mundo, una diversidad vital social desbordante en cada número, una atmósfera de decadencia política y brutalidad sistemática de las fuerzas del orden, etcétera. Está bien plasmado, pero no sería la primera ni última vez que vemos todo esto. Tampoco la lucha de una persona por un noble ideal en una sociedad abrumadora en su diversidad de formas de ver las cosas y a la vez tan decrépita y tan obsesa de lo tecnológico. Y tampoco es tan extraordinario un protagonista malhablado, drogadicto y violento: los hemos tenido a patadas en libros, cómics o cine.

El periodismo según Spider Jerusalem

Transmetropolitan destaca de tantos productos más o menos similares por no tratar como idiota al que lo lee. No te masajea intelectualmente ni te deja sentirte del bando de los ángeles. Al fin y al cabo, el protagonista, que hace siempre gala de ser periodista y a mucha honra, tiene por obsesión la Verdad. No los puntos de vista, no las opiniones, no la versión de alguien: la Verdad. En todo el océano de personas mutantes, niños prostituyéndose, sectas religiosas, gente que se muere de hambre, candidatos políticos que son clones el protagonista tiene por obsesión no la república socialista ni el paraíso del libremercado ni el reino de los cielos ni el mundo libre de la opresión patriarcal sino la Verdad. Aunque dicha Verdad implique la victoria de personajes odiosamente contrarios a lo que uno quiere y ama. Porque Spider Jerusalem odia, odia fuerte echando espuma por los dientes y queriendo destruir hasta lo más profundo a quien odia. Pero debajo de todo esto odio está el periodismo, la búsqueda de la Verdad por encima de cualquier otra consideración. Por difícil, asqueroso y repulsivo de sus consecuencias. En una sociedad que es un apogeo de todo lo posmoderno el protagonista es el último asidero del mundo anterior.

Toda esta belleza moral del protagonista te golpea cuando lees el cómic. El candidato conservador a presidente es un sujeto asqueroso, cínico y espantosamente creíble. Sus enfrentamientos con el protagonista no salen siempre bien para este último. No hay nada a esconder ahí, lo que hay es lo que se ve. Pero el candidato progresista es mucho mucho peor, de hecho es el que más dolores de cabeza dará a Spider Jerusalem. Partiendo de la idea de destruir hasta la médula al candidato conservador (apodado “la Bestia”) la propia Verdad hará que Spider Jerusalem cambie de idea para proceder a ir a por todas contra el candidato progresista (el “Sonrisas”). Para ello se jugará el cuello literalmente, sufrirá campañas de banalización de su trabajo como periodista, se saltará no sabemos cuantas leyes y será muy poco civilizado para conseguir la información que necesita para destruir, machacar y hundir a los que quieren ocultar la Verdad. Spider Jerusalem lo pone lo más difícil posible al lector, siendo siempre un drogadicto y un desconsiderado de mierda con prácticamente todo el mundo. Los que le acompañan en su aventura tienen sus razones para hacerlo, siendo más o menos creíble que no le manden lejos de una vez. Es decir, este punto flaco de tanto personaje insoportable en lo personal, como Sheldon Cooper, el guionista lo salva relativamente bien (con sus momentos que más bien no, claro).

La Bestia, el candidato conservador, explicando la naturaleza de su conservadurismo

Al final, Spider Jerusalem nos da mil lecciones del periodismo de combate, como algo heroico que se hace en soledad con todo en contra. Son incómodas de aceptar las consecuencias de sus actos, pero lo atractivo del cómic, lo que le hace único, es el heroísmo en estado puro del protagonista, que es asqueroso en casi todo. Es, claro, otra de esas colecciones imprescindibles para prácticamente cualquier persona.

Sed felices.

el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

Deja tu comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Recomendado en Las Cosas felices
Bienvenidos, amantes de lo más terrorificamente irrisorio del cine, a la sección mas importante del blog (sabemos que esto es así). Aunque la mayor parte…