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“Extinction (Welcome to Harmony)”: ocho apellidos zombis

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

He visto cosas que no creeríais. Yo vi en el cine “Trece campanadas“, película pretendidamente de miedo que era un horror, pero no por dar miedo. He visto en el cine “Más de mil cámaras velan por tu seguridad“, otra de miedo en la que trabajaban varios actores de la serie “Compañeros” y cuyo principal y único mérito está el de haber sido el film que acabó con la carrera cinematográfica de los Quimi, Valle y compañía. El que quiera descubrir una de las peores chapuzas a todos los niveles de todos los tiempos en el genero de los miedos que se pase por esta antológica crítica-homenaje que hacen a la película en Cinecutre.com. En fin, y muchas más así.

La culpa, que nadie se apiade de mí, es sólo mía. Al inicio de las películas de superhéroes llevé a mi entonces novia y hoy esposa a ver cosas tan “gloriosas” como la primera de Spiderman, la tercera de X-Men o incluso el Hulk de Ang Lee. Yo intentaba compensar haciendo por ir a ver cine en versión original de vez en cuando o incluso viendo lo que a ella le gusta: las de miedo. Vimos muchísimo cine espantoso, de todo tipo. Cuando uno ve tanto cine horrible termina cogiéndole cariño. Es como el escupitajo que está en el suelo y no quieres mirarlo pero no sale de tu foco de visión. No quieres, pero lo tienes ahí. Y tampoco es que te vayas.

En fin, que hemos vuelto al cine después de dios sabe cuanto. Hace dos semanas vimos “La soga” y hace dos días “Extinction“. Dos de, en teoría, miedo. Hoy hablaremos de la segunda. Si alguien lo pide también hablamos de la primera, pero vamos a centrarnos. Nosotros vamos al cine como el que va de turismo a Benidorm. Vamos sin meternos en Internet a ver opiniones, actores, críticas ni nada de nada. “Es de miedo“, “esto es de un libro que he leído“, “esta va de ovejas asesinas“, “oh, hay cohetes espaciales“. Así nos pasa lo que nos pasa, por supuesto. Las cosas que tienen pinta de ser películas buenas o al menos no vergonzantes somos de verlas en casa. Somos felices así, qué pasa.

Por eso nos metimos a ver Extinction sin saber quien la había hecho ni los actores ni nada. A mi señora esposa le parecía de supervivencia con zombis y a mi me sonaba al videojuego The Last of Us por el trailer que vimos cuando fuimos a ver “La soga”. Yo contaba con que sería un truño nivel Antena 3 a mediodía tras la sección de furgol que hacen llamar “Deportes”, pero es parte de lo bello del asunto.

En el principio vemos un autobús con gente, entre ellos una madre con un bebé. También hay dos soldados. Todo está muy oscuro y nadie habla. El autobús se para. Un soldado baja y se le comen. La cámara se agita mucho, hay gritos y ruidos. Debido a que mucha gente que va al cine está por civilizar, los cines ponen el volumen altísimo, siendo imposible casi pensar. Esto hace que cualquier escena en la que la película tenga explosiones, gritos o cosas así se convierta en una tortura, pero por otra parte los cineastas pueden aprovechar para hacernos colar escenas que no querían/sabían rodar como “escenas realistas“. Sin que todavía sepa cómo, la madre y el bebé escapan de un autobús con gente empujando histérica contra las puertas y zombis/monstruos por la única puerta abierta. Parece que alguien ha roto ventanas, pero la madre y el bebé no tienen casi rasguños. Hay un gran lío de gritos y tensión y pasamos al grueso de la película.

https://www.youtube.com/watch?v=1uV38iybjqM

No está claro cómo, pero ha sido el fin del mundo. No se sabe en toda la película la razón, pero siempre hace un frío que ríete tú del interior de un congelador de la Guardia de la Noche. Nada de estas dos cosas se explican. No pasa nada,  vamos, entiendo que en un escenario de el fin del mundo los implicados no se enteren de las razones últimas de las cosas. No nos enteramos ahora con Internet o el Marca, imaginaos sin ellos, qué horror. Casi toda la película trata de ese bebé del principio, que ahora es una niña, el adulto que vive con ella en una casa fortificada y el adulto que vive justo enfrente en otra casa fortificada. La película va, en esencia, de sus relaciones emocionales, de sus miedos, resentimientos, sensaciones de culpa y etc.

A los cinco minutos predije qué iba a pasar al final de la película. Y no por ser muy listo, es porque tras ver cinco minutos es perfectamente posible: es tópico, típico, previsible. En teoría es la historia de la redención de un padre alcohólico, pero con zombis y monstruos porque si no se nos vería el cartón de que hay poco que contar y tampoco sabemos demasiado bien cómo contarlo. Así, podemos meter las requetemachadas cosas de la supervivencia: que nos quedamos sin latas de conservas, que tenemos un perro para que de pena a ver si le va a pasar algo, etc. Hay que comentar aquí que a pesar de llevar creo que cerca de una década aislados en esas dos casas tienen una vida no realmente mala. Tienen energía eléctrica, bebidas alcohólicas, comida, les sobra la munición y se ponen a practicar, tienen latas de conservas que duran casi una década (a ver si llegan de esas a España), casas de varias plantas y un vestuario que, la verdad, es mejor que el mío. El que cuida de la niña tiene un impecable abrigo digno de anuncio del Corte Inglés y tiene un corte de pelo perfecto. El otro va con pelos largos, pero su gorro tiene mucha mejor pinta que mi gorro de invierno que apenas he usado cuatro meses. La niña va impecable prácticamente siempre, limpísima además. Apocalipsis sí, cutrerío no. Esta gente sabe cómo sobrevivir.

En fin, que la cosa se anima cuando salen los bichos/monstruos/zombis que hace que la cosa avance al fin un poco, momento en el que espabilan algo y tratan de moverse más. En ese momento, explorando por ahí, se encuentran con Clara Lago, la actriz de Ocho Apellidos Vascos, última superviviente de la serie Compañeros, cuyos actores más jóvenes vieron truncadas sus carreras por la película Más de mil cámaras velan por su seguridad, como ya hemos visto antes. En esta película se cierra el círculo. Clara Lago, según los títulos de crédito, hace de un personaje llamado “Woman”. El peso narrativo y la importancia del personaje en la película puede entenderse de este hecho. Yo creí que iba a haber alguna tensión sexual o algo, pero no. La recogen como desmayada y les cuenta que ha estado por allí y por allá, que le gustó un chico y se quedó embarazada, sin saberlo éste. Yo empecé a pensar realmente mal de Dani Rovira, el de Ocho Apellidos Vascos que hace de noviete suyo, y más cuando ahora se ha afeitado y no tiene barba. Todo encaja: la ha preñado, ha huído y la otra se quedó en estado de shock en algún lugar más allá de la civilización, mientras él cambia de look para que no le reconozca. Y eso que iba la cosa de risas.

Ocho apellidos zombis
En principio el título y el cartel iban a ser algo así…

A partir de ahí no contamos más para no reventar aún más la película a nadie, pero decir que pasa lo que cualquiera con quince minutos de visionado puede intuir. Vimos también que los de Canal Plus y el Instituto de Crédito Oficial están detrás del invento, por lo que podemos aventurar cual es la auténtica intención de los autores. En realidad quien salva los culos de casi todos varias veces no es ninguno de los dos hombres, ni dios, ni Clara Lago: es la niña. Una niña educada por su padre en casa, como puede verse en la película, sin instituciones públicas ni programas de estudios. Hace frente a cosas impropias para su edad y demuestra más de una vez cómo apañárselas a los adultos educados en colegios e institutos. Moraleja: el homeschooling es mejor que la educación estatal, como avisan desde hace tiempo los anarquistas de derechas y de izquierdas. Si nos ponemos conspiranoicos, que nos encanta, el hecho de que algo así tenga financiación pública se debe a planes del Gobierno para reducir aún más el presupuesto en Educación en España y que la gente demande educar a sus hijos en casa. Así se reduciría el déficit público y nuestros representantes podrían ir por Europa dando lecciones a Alemania o Francia, que es lo que siempre les ha hecho ilusión hacer.

…pero al final se rajaron y pusieron todo así de soso.

También puede ser que la película sea nivel Antena 3 por la tarde tras el furgol, pero somos unos románticos y queremos creer. Bien hecho, ICO. Bien hecho, Canal Plus. No os la perdáis si la veis anunciada por la tele y se os ha roto la consola, el DVD, el ordenador, todos los libros, cómics, discos y no os queden mocos por sacar de la nariz. No os arrepentiréis.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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