Garth Ennis: si no existiera la cerveza… (1/2)

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Dios inventó la cerveza para que los irlandeses no conquistaran el mundo“. No sé cuantas veces lo he oído. No sé si lo ha oído muchas veces Garth Ennis, norirlandés guionista de cómics como Predicador, The Boys o El Castigador. Habrá que pensar que sí, que está hasta las narices de escucharlo. Y, en su caso, no ha podido conquistar el mundo del cómic no tanto por la cerveza sino por otra compulsión parecida.

Al contrario que tantos aficionados al cómic, Garth Ennis no empezó adorando los cómics de superhéroes. Sus favoritos eran los cómics bélicos ambientados en la Segunda Guerra Mundial. Las primeras veces que leyó cómics de superhéroes ya era más mayor. El primero que leyó parece ser que fue El Regreso del Caballero Oscuro, y le animó a leer más…aunque conforme siguió leyendo empezaron a parecerle una auténtica farsa edulcorada respecto a la violencia y una apología de una moralidad impostada, cuando no directamente cursi. Su fobia hacia el género mayoritario en el mundo anglosajón y occidental, iría con el paso de los años a más.

Tras llegar a la cantera más exitosa de guionistas de Occidente, la revista británica de ciencia-ficción 2000AD, se hizo cargo del personaje de cómic más popular nacido en Reino Unido: el Juez Dredd. Su estilo se adapta el tono general del personaje como anillo al dedo, pero Ennis ya destacó por ser mucho más explícito en todo que otros guionistas, mucho más directo y mucho más desmadrado.

Pero su popularidad para el gran público llegó con su obra más conocida para DC, convirtiéndose en uno de los iconos más famosos del cómic de los años 90: Predicador (1995-2000).

Jesse Custer es el protagonista. Un descreído sacerdote que ha sufrido la posesión de una criatura sobrenatural fruto de la relación de un ángel y un demonio. La conciencia de dicha posesión, además de darle poderes, le lleva a realizar un viaje por los Estados Unidos buscando a Dios para pedirle explicaciones. Irá acompañado de un amigo suyo, un vampiro irlandés y de su ex-novia. El cómic transcurre como si fuera una road movie y tiene claros trasfondos de western, empezando por la actitud y forma de expresarse del protagonista, las apariciones del fantasma de John Wayne como guía espiritual, la presencia de un temible personaje conocido como “El Santo de los Asesinos” que tiene una clara inspiración en el personaje de Clint Eastwood en “Sin Perdón”, etc. Los temas de Ennis aparecen en toda su crudeza: la caracterización de la religión como una plaga apestosa (Ennis nunca ha escondido que es un furibundo ateo), la ultraviolencia y la brutalidad, la amistad y camaradería como pilar de lo que es bueno, el maniqueísmo extremo o el odio profundo, visceral y sin matices a todos los que toman decisiones en altas esferas sin tener que ensuciarse las manos. Ennis es especialmente cruel en el retrato del mundo rural estadounidense, haciendo muchísima sangre (en todos los sentidos) con sus habitantes. Los malvados de la historia son, vamos a decirlo, odiosos y asquerosos sin paliativos. Los golpes duelen al verlos. Todos son malhablados y cortantes. Todo es barriobajero y nada sutil. Las cafradas reinan por doquier. El Predicador de Ennis era el equivalente en el cómic anglosajón a la aparición del punk en la música.

En una década, la de los 90, que fue posiblemente la peor del cómic occidental post segunda guerra mundial, Predicador fue de las pocas cosas que mucha gente recuerda como destacable. Aunque se pasaron por alto algunos de los más graves defectos del cómic: su comienzo muy prometedor pero iba diluyéndose con el paso de los números. Conforme pasaban los meses Ennis daba prioridad a hacer la escena más gore posible o a poner el chiste de trazo más grueso que se le pasaba por la cabeza, descuidando la coherencia de la historia o de los personajes. El cómic terminó siendo una excusa para que Ennis pudiera poner los chistes más bestias y crueles posibles, con mucha sangre saltando alrededor de todo. Pero el problema era la continuidad y la narración, no lo cafre de los chistes o las situaciones, y ahí Ennis se perdía. La explosividad inicial se fue diluyendo en cuanto tuvo que poner orden para contar algo. La recta final de la serie es un no saber adonde quiere ir ni cómo y un cerrarla de aquella manera.

El siguiente paso de Ennis fue por sus odiados superhéroes de siempre. Le dejaron llevar a El Castigador e hizo lo más parecido posible en un cómic a masturbarse: “Punisher kills Marvel Universe“. Como el título dice, El Castigador mata a todos los personajes de Marvel del modo más cafre, bestia y desmadrado posible. Tuvo que hacer cosas impensables para él, hacer números de Spiderman o Thor.

Pero sería en El Castigador donde se quedaría. Entre el año 2000 y el 2001 la serie se transforma en un cómic de Ennis más: villanos asquerosos y absurdos, violencia que salta a la cara del lector, chistes de caca-culo-pedo-pis, burla y ridiculización de los superhéroes como Spiderman o Daredevil, etc. Una gamberrada más, muy divertida eso sí. En este caso no tendría que preocuparse por poner punto final ni por concluir nada, así que consiguió evitar uno de sus puntos flojos.

En 2002 haría un cómic muy corto llamado “The Pro“. Es la historia de una prostituta que por capricho de un ser superpoderoso obtiene superpoderes. Una parodia de la Liga de la Justicia le llama a filas para combatir el mal…y Ennis aprovecha para hacer el peor cómic de su carrera. No se trata de destacar otra vez que las patadas de los personajes hagan saltar intestinos o que el semen de la parodia de Superman pueda provocar accidentes aéreos, cosas que están dentro de lo que es esperable en él. Ennis aprovecha el cómic para dar un discurso abiertamente reaccionario con la excusa de su odio al género superheróico. Para muestra lo siguiente que dice la protagonista en una reunión de la parodia de la Liga de la Justicia, preguntándoles donde estaban cuando el atentado del 11-S:

“Vosotros, tontorrones, creáis lo que creáis , no sois útiles para este mundo, en absoluto, sois un ejemplo de mierda para la gente. No sois la clase de héroes que necesitan  y no tenéis nada que ver con la realidad en la que ellos tienen que vivir (…) Lo que necesitamos son tíos con las pelotas suficientes como para tirar bombas en escuelas y hospitales, porque es donde a esos gilipollas les gusta esconderse o gente con agallas como para esconderse tras ellos y cortar todas las gargantas que pueda”

Según Ennis los superhéroes clásicos dan esperanzas falsas a la gente y la forma de mejorar esto sería dar ejemplos de gente que tira bombas a hospitales y corta gargantas. Esos deberían ser los modelos mejores, según él. No es ningún secreto que mitos del cómic estadounidense como Jim Steranko criticaran la obscenidad, cinismo o nihilismo del cómic, cosa a la que respondió Ennis dedicándoselo (se puede ver incluso en la edición española de Aleta). De nuevo Ennis desatado haciendo el mismo cómic, con sus mismos odios y su habitual desmadre, con un añadido de preocupante demagogia reaccionaria política en el contexto del 11-S.

En el próximo post  (el viernes 14 de marzo) hablaremos de cómo cuando no tiene más remedio que contenerse, deja a un lado su faceta de borrachín metido a guionista y puede hacer maravillas (su segunda etapa en El Castigador, que está entre los mejores cómics occidentales del siglo XXI). También hablaremos de cómo cuando le falta esa contención, le pueden sus tendencias naturales al nihilismo hiperviolento y a los chistes de caca-culo-pedo-pis (The Boys).



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

3 comentarios

  1. Predicador me gustaba mucho cuando lo compraba en los 90, pero poco a poco fue degenerando y los personajes no sabían dónde ir. Finalmente deje de hacerla, aunque he de confesar que la seguía leyendo.

    El final es una tomadura de pelo. Final muy malo y rozando la tonteria.

  2. Por tu artículo veo que este señor no es muy prolífico. Comics no muy buenos y lo único bueno de su carrera (Predicador) termina echándolo a perder. Claro, que aun no he leido la segunda parte, pero es que arreglar esto es complicado jajaja La verdad, se agradece que existan genios a pesar de todas sus excentricidades y altibajos, pero creo que a veces también se engrandece a alguien por una cosa y luego vive del cuento. No he leido nada de este señor, pero parece uno de esos xD
    Tendré que echar un vistazo a Predicador, aver si de verdad merece la pena 🙂

    Un saludo.

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