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Grand Dolls, una gran obra menor de Osamu Tezuka

Grand Dolls no es una obra muy conocida del mangaka Osamu Tezuka… pero, cuando hablamos de un hombre tan influyente en el medio que se le ha llegado a llamar “el dios del manga”, hasta sus obras menos conocidas ofrecen algo de valor. Entre los comics que creó este increíblemente prolífico artista se encuentran Astro Boy, uno de los pioneros del shonen, y Black Jack, cuyos tomos de Planeta han sido reseñados con detalle en esta web. También es Planeta quien ha publicado esta historia autoconclusiva que quizás no alcance las cotas de fama y calidad de las mentadas, pero que merece la pena visitar.

¿Qué son los Grand Dolls?

A esta pregunta debe enfrentarse nuestro protagonista Tetsuo, hijo de un periodista que vuelve a Japón después de una estancia en China. Un día, este joven se encontrará con el cadáver de una chica mientras camina por la calle. Sin embargo, donde había un cuerpo humano, pronto se encontrará con un muñeco capaz de convertirse en mujer a voluntad. Esta muchacha le explicará que tanto ella como Tetsuo forman parte de una fuerza invasora conocida como los “Grand Dolls”, un ejército de muñecos que actúan como agentes durmientes de unos seres misteriosos del espacio exterior.

Grand Dolls

Tras este terrible descubrimiento, los dos protagonistas tendrán que enfrentarse al resto de los autómatas, que ya se encuentran repartidos por todo Tokio y que tienen planeado un ataque sorpresa contra la humanidad. Su único punto débil se encuentra en el cuello, que tratan de proteger a toda costa. Paralelamente, contemplaremos cómo la revelación tiene un efecto devastador sobre el estudiante, que se verá obligado a desarrollar una nueva determinación para hacer frente a los problemas de su vida cotidiana.

De replicantes y dictadores

La inspiración principal detrás de Grand Dolls es tan evidente que hasta Osamu Tezuka la menciona abiertamente en el texto que se ha utilizado como epílogo de esta edición: La invasión de los ladrones de cuerpos de Jack Finney, novela en la que unas vainas extraterrestres engendraban a un ejército de señuelos con el objetivo de sustituir a los seres humanos y llevar a cabo una invasión silenciosa. En este sentido, el manga toma lo mejor de esta historia y logra crear una trama repleta de giros en la que todos (hasta los propios protagonistas) son sospechosos y se construyen escenas de una gran tensión donde los héroes deben evaluar en un instante si sus interlocutores son de fiar o no.

Las aventuras y emociones fuertes, sin embargo, no suponen la única virtud del manga: por el contrario, Tezuka hace uso de su habitual vena crítica en Grand Dolls, donde construye a un intimidante ejército de replicantes que obedecen sin criterio las órdenes que reciben. Esto no solo es una crítica muy explícita a los grandes totalitarismos del siglo pasado, sino al propio funcionamiento de nuestras sociedades y a una polarización que puede convertir a los hombres en meros autómatas al servicio del partido, el credo o el equipo de fútbol de turno. El conflicto interno de Tetsuo, un chico pusilánime que siempre trata de acercarse a la corriente mayoritaria y que debe aprender a defenderse y a hacerse notar, resulta tan cautivador o más que el conflicto principal.

Hay algunos elementos de este manga que han envejecido algo mal, como suele suceder con las obras de más de medio siglo de antigüedad. La ruptura de la cuarta pared por parte de Tezuka, quejándose de las agobiantes fechas de entrega, resulta graciosa la primera vez, pero saca al lector de la historia cuando se vuelve excesiva. Asimismo, es posible que algunos no aprecien demasiado los constantes cambios de tono por los que algunas escenas de corte dramático se ven interrumpidas por gags humorísticos. Sin embargo, en favor del mangaka hay que decir que respeta la seriedad de la confrontación final con el villano, donde se hace muy clara la moraleja de la historia.

Conclusión

Grand Dolls no está a la altura de las grandes obras del cómic japonés, pero este empeño de Planeta por recuperar las obras del dios del manga nos está trayendo pequeñas joyas desconocidas como esta. Esperemos que su lectura nos dé fuerzas para aquellas ocasiones en las que, como el bueno de Tetsuo, tengamos que remar a contracorriente.

Grand Dolls

Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

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