HIT, la educación en España según tu cuñado

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Este lunes 21 se ha estrenado en Televisión Española, la televisión de todos, HIT, una serie sobre las aventuras y desventuras de Hugo Ibarra Toledo (encarnado por el actor Daniel Grao). HIT nos cuenta como su protagonista interviene en los conflictos del Colegio Anne Frank, donde la rebeldía adolescente campa a sus anchas. Seguramente muchos la consideren una serie de referencia en cuanto al estado de la educación en España; incluso se montó un debate tras su emisión para hablar del tema (cuyo primer invitado era Maria Galiana, la inmortal abuela de Cuentame; una señora que lleva décadas sin pisar un aula). Yo la considero uno de los bodrios del año. Vamos al lío.

HIT, un profesor muy particular

Hugo Ibarra Toledo, HIT para los amigos, es un profesor retirado (a la fuerza) que ahora se dedica a escribir libros promulgando sus particulares métodos pedagógicos. Una antigua amiga, la directora del Colegio Anne Frank, le pide ayuda porque en su centro las cosas se han salido de madre. HIT visita el colegio y se da cuenta de que hay una serie de alumnos a los que llamar conflictivos es quedarse cortos. Aunque HIT es reticente a volver a la docencia, decide implicarse y ayudar a su amiga. Y ese es el argumento de lo que hemos visto hasta ahora, que ha sido el primer episodio, más que suficiente para ver por dónde van los tiros. Por lo que se refiere a los aspectos técnicos, hay que decir que HIT está muy bien realizada, con una puesta en escena que trata lo que es una serie de conflictos adolescentes como si fuese un thriller, con esa iluminación en la que parece que saldrá un psico-killer a la vuelta de la esquina, con ese colegio que más bien parece sacado de un suburbio de L.A. Lo mejor es, sin duda, Daniel Grao, que borda el personaje que da título a la serie. Si quitamos la interpretación de Grao, la puesta en escena y la realización, nos metemos en otra cosa

Daniel Grao es HIT

Si HIT pretende ser un reflejo de los problemas de la educación en España mucho me temo que se han pasado de frenada. Aviso para navegantes: lo que vemos en HIT no es lo habitual en los colegios e institutos españoles. Más bien parece que el guión lo han escrito un grupo de cuñados apalancados en la barra de un bar, maldiciendo lo mal que están las cosas y jurando por sus muertos que en su época si tuvieron una buena educación. Porque es verdad que en las aulas españolas hay conflictos, si. Hay enfrentamientos con los profesores, si. Hay una perdida de autoridad por parte de los docentes por múltiples factores, si. Hay bullyng, hay drogas, hay problemas pero no al nivel que muestran en esta serie. Parece que su creador, Joaquin Oristrell, ha tomado todos los titulares de la prensa sensacionalista y los ha reciclado para escribir un guión destinado principalmente a provocar y no a mover a la reflexión.

Para empezar, el personaje protagonista, ese HIT que no esconde un burdo intento de alegoría (HIT, para los despistados, es “golpear” en inglés; que casualidad que las iniciales del nombre del protagonista marquen su destino y su carácter) es un borde de mucho cuidado, un Gregory House sin ironía al que dan muchas ganas de mandar a la mierda en la primera escena. Una primera escena que resulta también muy burda, con todo ese auditorio que asiste a su conferencia / promoción de su libro, leyendole la cartilla con frases dignas de cualquier cuñado. Pero no nos ensañemos con HIT, no. El pobre ha sufrido mucho. HIT es alcohólico y sobrevivió a un tiroteo en un colegio. Sólo faltaba que fuese veterano de Vietnam. Aunque poco le faltará para alcanzar ese estatus si sigue en el Colegio Anne Frank.

Y es que ese colegio “Anne Frank” (otro toque burdo, digno de un guión primerizo, es llamar a un colegio conflictivo con el nombre de una victima del nazismo, remarcando su sufrimiento y su mala suerte) no se lo cree nadie. Los profesores no es que hayan perdido la autoridad sino que no pintan nada y aparecen retratados como víctimas de unos alumnos que parecen la versión adolescente de Narcos, los Corleone y Tony Montona, todo junto y aliñado con toques cañí al estilo de Perros Callejeros. Esos alumnos a los que, pobrecitos, nuestro héroe HIT pretende curar (tal cual) en la realidad estarían ya en un centro de menores. Porque, por mucho que griten en Televisión Española, la de todos, esa misma que perpetra Typical Spanish y Masterchef, HIT no muestra la realidad de la educación en nuestro país.

HIT y todos los malotes del cole

Quizás porque no lo saben, o quizás porque si lo saben (no se qué es peor) los (ir)responsables de HIT situan la acción en un colegio que dan a entender que es una cooperativa, o un colegio privado. Puedo asegurar que en los institutos y colegios públicos y concertados, de cualquier comunidad autónoma española, hay mecanismos para no llegar a la situación a la que llegan en esta serie: mediadores, educadores sociales, comisiones de convivencia, inspectores y ya, en casos extremos, fiscalia de menores. Mecanismos que en esta serie brillan por su ausencia. No conozco a ningún claustro docente que se comporte como se comportan los pánfilos profesores del Colegio Anne Frank, viviendo totalmente acojonados por alumnos que los amenazan con denunciarles cada dos por tres. HIT da una imagen verdaderamente lamentable de los docentes, como si no fuesen capaces de hacer su trabajo. Pero tranquilos que ahí está HIT, que en cualquier instituto real tendría un expediente abierto por borde y maleducado. Flaco favor le hace la televisión pública a quienes se dedican a la docencia.

Por supuesto tenemos todos los tópicos de manual en cuanto a quienes son los culpables de esta situación, empezando por el demonio en forma de móvil, las quejas por falta de medios y presupuesto (¡en la primera escema!, no sea cosa que se les olvide) y terminando por esos padres permisivos y sin luces que dejan a sus hijos al pairo. ¡Que malos son los móviles! ¡Qué mala la sociedad, que socava la autoridad de los profesores y permite que los adolescentes actuen como si no hubiera ley! Me habría gustado oir alguna referencia a que en este país se cambia la ley educativa cada vez que cambia el gobierno de turno. Si hemos cambiado ocho veces de gobierno, ocho leyes educativas hemos tenido. Alguna no llegó ni a entrar en vigor. Y así no hay manera de realizar un verdadero análisis de la situación. Pero este no es post sobre la educación y sus problemas sino sobre una serie con un mensaje moral más que de dudoso.

Al estilo de Por trece razones de Netflix, HIT se apropia de un problema real, un problema muy serio, y lo distorsiona y manipula en favor de sus intereses, cayendo en el sensacionalismo más chabacano. Una pena. Sed felices y mirad otras cosas, que HIT no da mucho más de si.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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