Hoy se cumplen 10 años del estreno de Prison Break

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Ha pasado una década y aún nos cuesta olvidar lo excelente de la primera temporada y lo nefasto de sus continuaciones. Pero quedémonos con lo bueno: Prison Break era única. En el 2005, cuando el boom de las series no había llegado y Lost todavía no estaba de moda, las andanzas de Michael Scofield para sacar a su hermano de la cárcel nos dejaron atrapados. Y todo comenzó un día como hoy: un 29 de agosto.

Por si alguien no se acuerda, era muy joven o directamente vivía en una cueva (Prison Break creció mucho gracias a la cantidad de gente y medios de comunicación que comentaban la pasión por esta serie), la trama cuenta cómo Michael Scofield comete un crimen federal para que le ingresen en una prisión de alta seguridad y así poder sacar de ahí a su hermano Lincoln, que estaba ahí condenado a pena de muerte por un crimen que no cometió. ¿Y cómo pensaba llevar a cabo ese plan? Con astucia y gracias a los planos de la cárcel que tenía inteligentemente tatuados en su cuerpo.

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Los impresionantes tatuajes de Michael Scofield

Lo que el bueno de Michael no sabía que es que en una prisión de alta seguridad suele estar reunida gente muy complicada. Esto es: gángsters, violadores, mafiosos, traficantes y, en general, gente de la misma ralea. Es el factor humano lo que desestabiliza el plan de Scofield. Además, en este periplo encuentra el amor gracias a Sara Tancredi, la enfermera de la prisión. (La misma actriz que luego sería la mujer de Rick en The Walking Dead).

¿Y quiénes estaban por ahí? Sucre, su simpático compañero de habitación; T-Bag, un molesto, desquiciado y problemático violador que no para de interponerse en los planes de Michael; Brad Bellick, el guardia más cabrón de la prisión; John Abruzzi, el prisionero que más miedo da gracias a los negocios que maneja; C-Note, la “farmacia” que garantiza infiltrar todo tipo de pirulas entre los reos; Charles, el viejo que tiene oculta una fortuna; Veronica, la ex de Lincoln y que sufre cómo este tiene que estar condenado a muerte (La misma actriz que luego dirigiría el departamento de Policía de El Mentalista. Se ve que en esta serie a las mujeres les gustan los tipos complicados). Un grupo de gente muy particular que, en general, estaban muy bien logrados.

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Lo bonito era, como suele pasar en estos casos, ver que todo el mundo tiene su corazoncito y que, a medida que avanzaba la serie, el rumor de que Michael iba a tomar las de Villadiego se propagaba y, en consecuencia, todo el mundo quería subirse a ese barco que les llevaría a la libertad. Pero claro, en esa tripulación el más normal era el capitán, el prota, el mismo que tenía todo el cuerpo tatuado. Y, mientras tanto, millones de seguidores estaban de los nervios cada capítulo esperando que todo saliese bien. Atrapaba de una manera exagerada hasta el punto de muchos aseguraban que necesitaban los parones de publicidad –o darle a pause- para tomar aire y analizar la situación. Un fenómeno de masas en toda regla.

Segundas partes…

Luego la serie se torció. Y con esto estamos haciendo un uso excesivamente eufemístico de la palabra torcer. (Ojo que vienen los spoilers) La primera temporada era de 10, las siguientes apestaban. Tenían un pase algunos momentos de la huida, o incluso cuando vuelven a otra prisión en otro país, pero es que en general todo era absurdo: los malos no eran tan malos y se aliaban con los buenos, pero luego eran malos otra vez, los buenos tampoco lo tenía muy claro, había protagonistas principales que morían de una forma exageradamente clara (hablo de ver la cabeza decapitada de la novia del prota) y luego resulta que estaban vivos otra vez, los tatuajes se quitaban de golpe, el crimen de Lincoln resultaba que tenía una importancia tal que implicaba a la presidenta de EEUU… una trama disparatada que se les fue totalmente de las manos.

El boom de las series

Diez años es mucho tiempo y muchas cosas cambian. El mundo de las series, sin duda, no era lo mismo hace una década y es posible que, gracias a Prison Break y Lost, llegase este boom. Por un lado suena lógico que, si tienes una buena historia y engancha, la lleves a cabo en varias entregas para tener a la gente pegada a la pantalla durante varios meses. Tanto es así que la Fox ha anunciado una quinta temporada para el 2016 tras un parón de siete años. La trama reanudará, varios años después, los acontecimientos de la cuarta.

Si no has visto Prison Break resérvate un día. Y digo un día porque una vez visto el primer capítulo no podrás parar hasta llegar al último. Y ahí, aunque cueste, déjalo. Quédate con ese magnífico recuerdo y no lo amargues con una mala continuación.



el autor

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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