Injustice 2 (PC, XboxOne, PS4): es sólo rocanroul, pero nos encanta

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

En una página sacrosanta como la nuestra no sólo hablamos de animes necesarios para la vida, series de televisión que te hacen mejor persona o cosas con páginas y una tapa. También nos gustan cosas depravadas como los juegos de mesa. Incluso exponemos a nuestros esponjosos e inocentes cerebros a aficiones que llevan, como bien sabe Ana Rosa Quintana, a las matanzas, al caos y a los programas de televisión de por la mañana. Yo cuando veo que este sitio sigue en pie y que la gente lo lee me lo tomo como una prueba más del imparable avance de la entropía. Nos iremos todos por el sumidero, vamos de la nada a la nada como decía el pastor aquel, pero mientras tanto seremos felices. Al infierno de cabeza, pero felices.

Bienvenido a las fuerzas del Mal, jugador del Mario Kart

Y pocas cosas nos hacen más felices que los superhéroes. Sus películas. Sus series. Incluso aquellas cosas en las que aparecían dibujados, aparecían letras y te entraba dolor de cabeza si pasabas más de tres páginas. Leer es cansadísimo. Menos mal que con el paso de los años tuvimos videojuegos, aunque en la prehistoria de lo videojueguil muchas de las cosas no había por donde cogerlas. Sí, sacaban de vez en cuando algún videojuego potable en la época de los 8-16 bits, pero la cantidad de horrores de Superman o Spider-Man que nos hemos comido darían no para un artículo sino para un libro de terror, como el del vídeo de justo debajo de estas líneas, que yo me lo comí para Amstrad:

Las dificultades de hacer videojuegos con esta gente

Al fin y al cabo, representar según qué poderes es difícil. No es ninguna sorpresa que Batman haya sido con Spider-Man el mejor representado en los videojuegos. El balanceo en las redes, la superagilidad de Spider-Man son divertidísimos en su último juego de PlayStation 4, el ocultarse y aparecer por sorpresa ya estaba muy refinado antes de aparecer los Arkham. Pero meter a Superman, Flash o Wonder Woman es complicadísimo. La magnitud de sus poderes sigue siendo un reto no tanto técnico (con Flash, por ejemplo, podríamos tirar de lo que hemos visto en juegos de Formula 1) sino de diseño. Cómo hacer divertido jugar con Superman, Wonder Woman o Thor, cómo hacerlo con gente que convierte en filetes a ejércitos alienígenos enteros. Soy de los que creen que un videojuego de rol encajaría mejor a un supergrupo o a superseres de este nivel, como se hizo maravillosamente con Freedom Force, pero entiendo que da más dinero un videojuego de acción pura y dura. Nada que objetar: aquí somos muy de acción directa, virilidad y testiculina, excepto cuando somos los que pierden y se arrastran por el fango, momento en el cual reivindicamos lo indie y los videojuegos de ir andando por sitios y fliparse con lo que uno va viendo como si tuviera 4 años.

Hay que decir que en eso Marvel fue por delante. Al fin y al cabo, los Marvel vs Capcom son ya una saga clásica de los juegos de peleas (no sin cosas horribles de por medio, vaya). Con personajes de DC empezamos a ver cosas así con el espantoso Mortal Kombat vs DC Universe, pero podemos decir que fue un entrenamiento para poder ver más tarde el primer Injustice: gods among us. El juego fue acompañado de su versión en comic como hemos estado comentando también por aquí (1, 2 y 3). Al Pueblo le gustó, más o menos, el primer año, no le disgustó el segundo y algunos han perdido la fe en el tercero. También hay una parte del Pueblo que odia esa parte de DC, pero no sé deciros: posiblemente haya una parte del Pueblo que lo odie absolutamente todo, incluso a los donuts de chocolate.

Es más de lo mismo, pero nos encanta

¿Qué nos encontramos con esta segunda parte de Injustice? Esencialmente lo mismo: un modo historia en el que descubrimos una trama no muy larga de enfrentamiento entre superseres, Brainiac que viene en su nave para destruir el planeta y muchísimos combates entre todos para determinar quién va a salvarla y con qué métodos. Por momentos parece un debate entre madridistas sobre si el entrenador ideal es Mourinho o Zidane. Creo de todos modos que la justificación de los combates es mejor chanante que otros productos similares como Mortal Kombat 9, aunque lo forzados que parecían allí hacía que hasta tuvieran encanto por lo surrealista que eran según qué cosas.

Además de tener dos finales en función de a quién queramos como jugadores dar la razón, el juego repite muchas de las mecánicas y formas de hacer las cosas del anterior juego. Es más bien continuista, lo cual no es malo: el primer Injustice era realmente divertido y variado. Se ha llegado a un punto en los videojuegos de lucha en el que se hace más énfasis en que los personajes sean muy diferentes, hasta con mecánicas diferentes, cosa que es realmente mejor que tener 200 personajes clónicos de apenas 10. Esto hace, unido a la cantidad de ellos que hay, que combatir con ellos sea realmente distinto. No es sólo que Catwoman ataque muy rápido o que Bane sea un dolor de cabeza en las distancias cortas, es que el poder único de cada personaje le da posibilidades que los demás no tienen.

Los equilibrios

En este punto hay una gran injusticia (je). Los poderes únicos varían muchísimo en utilidad real. El de Batman da un poco de pena y no es muy útil. El de Wonder Woman, Superman o Bane me parecen bombas atómicas. Otros son simplemente extraños de jugar como el Dr. Destino. En fin, las historia y el juego hacen que sea posible que Superman se pegue con Green Arrow y la cosa dure más de un segundo, cosa que me parece bien, pero en cuanto a lógica del juego hay mucha descompensación en los poderes únicos. En combos, golpes especiales y demás pelea normal no tanto. Aprovecho, de nuevo, para alertaros sobre Bane como adversario. Qué trauma cada vez que me lo cruzo, madre.

El juego es amable para todo el mundo: tenemos no sólo tutoriales para el combate en general (es decir, como hacer golpes especiales, agarrar a la gente, etc), sino sobre estrategia básica y avanzada de los videojuegos de peleas. Como mantener las distancias o acortarlas en función de lo que nos viene bien, etcétera. Además, hay tutoriales individuales de cada personaje, en el que nos enseñan los puntos fuertes de cada uno. Esa parte es estupenda, accesible incluso viniendo de cero.

Además de la parte online, a la que van dirigida tantísimos videojuegos hoy, tenemos una parte offline estupenda aprovechando el concepto de multiverso de DC. Podemos visitar mundos alternativos con el personaje que queramos e intervenir en diversas crisis a través de varias batallas, con sus requerimientos de nivel, personaje, otras batallas ganadas, etcétera. En estos combates pueden cambiar mucho las vestimentas de los adversarios y las propias condiciones del combate, pudiendo encontrarnos con combates en los que van cayendo bombas, ítems que recuperan vida, en los que uno de los dos va perdiendo vida automáticamente y muchos más. La recompensa es subir de nivel y conseguir trozos de armadura/traje que cambian la apariencia, las estadísticas e incluso nos añaden poderes al personaje. Tiene la lógica de las cajas aleatorias y etcétera, así que en eso es lo de siempre. El mercado es el que es y el Pueblo elige pagar por comprarse cajas y vestidos dentro del juego, así que estas cosas no parecen tener fin próximo. Yo preferiría lo de los Mortal Kombat: ganas dinero en el juego por ganar combates y vas comprando sin cajas aleatorias. Pero como soy demócrata (de momento) acepto las decisiones de la mayoría.

Los combates no son un desmadre en cuanto a velocidad pero tampoco lentos, así como no tenemos que estar golpeando a alguien dos años antes de perder un round como pasaba en algún Marvel vs Capcom. Los tiempos del primer Street Fighter y sus combates ganados con dos golpes especiales pasaron, y el equilibrio encontrado en este tema ha ido a mejor. Han pasado dos años desde su lanzamiento y es fácil encontrar la versión completa más o menos barata, con tropocientos mil personajes entre los que están las Tortugas Ninja o Raiden de Mortal Kombat. Yo hubiera preferido que hubieran rescatado a Raven, metieran de una vez al bueno de Booster Gold o incluyeran como personaje totalmente distinto de Green Lantern a Guy Gardner (no sólo un cambio de skin, vaya), con sus frases propias y demás. Que esa es otra: las pequeñas charlas antes de las peleas entre personajes es todo un museo de referencias a los cómics, las series, las películas y demás. Hay muchos vídeos recopilando las mejores, las que son más tristes, las más cómicas o las de tonteo. Es un detalle realmente cuidado y de agradecer.

Lo artístico y acabando

En la parte mala decir que aunque en general la parte artística no es precisamente mala (destacando los escenarios de las peleas) hay cosas mejorables. Creo que los supervillanos están mejor diseñados artísticamente que los héroes, destacando maravillosamente el Joker, Harley Quinn o Grodd (Luthor o Sinestro esta vez ni aparecen). Wonder Woman es simplemente extraña, Canario Negro es fantástica, no estoy seguro de si me gusta mucho el mazacote que es Batman y Robin también está bien pillado. No puede decirse que artísticamente sea un sindiós y no haya unidad, pero hay suficiente disparidad en este punto como para darse cuenta que no todos han recibido una cantidad de trabajo parecida. 

Por acabar, el videojuego es divertidísimo, variado, accesible incluso a patanes a la hora de hacer combos como yo y espectacular. No pasará al Olimpo de los videojuegos de peleas ni de los superhéroes pero es algo merecedor de echarle unas horas. Y más al precio al que está ahora, claro.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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