La perfección: un inquietante thriller de Netflix

0

La perfección ha llegado recientemente a la plataforma Netflix. Esta cinta cuenta con profesionales como su director Richard Shepard, algo desconocido pero con una amplia experiencia en series de televisión, y su actriz protagonista Allison Williams, conocida por interpretar a la novia del personaje principal en Déjame salir, de Jordan Peele. No son precisamente de grandes estrellas, pero la premisa interesante de este filme y la solidez profesional de sus responsables basta para crear interés en este curioso producto. Las películas originales de Netflix siguen teniendo muy mala fama entre los cinéfilos, por buenas razones, pero están realizando esfuerzos para aportarles un barniz de respetabilidad, con la oscarizada Roma como el exponente más claro de ello. ¿Cumple La perfección con las expectativas o se queda a medio camino? Aquí te lo contamos.

Un mundo muy competitivo

La protagonista fue en el pasado una alumna de violonchelo ejemplar, bajo la tutela de un estricto profesor que la llevó a lo más alto que podía aspirar dentro de su profesión, teniendo en cuenta su juventud. Sin embargo, cuando su madre cayó gravemente enferma hace ya una década, decidió abandonar este aprendizaje para cuidar de ella… y, así, acabó perdiendo la oportunidad de desarrollarse profesionalmente en este entorno tan exigente. A pesar de ello, se mantiene en contacto con el entorno donde se desarrolló como música, lo que le lleva a un concurso en China donde tendrá que enfrentarse a sus antiguos miedos.

Allí, se encontrará con la nueva alumna prodigio del profesor, tan obsesionada como lo estuvo ella en alcanzar el mayor grado de virtuosidad posible. Congeniarán enseguida y florecerá un romance entre ambas, pero pronto surgirán también los celos. Sin embargo, este es solo el comienzo de una trama que contiene muchos giros inesperados, y en el que la competitividad de este entorno se acaba tornando cada vez más siniestra, en una carrera por alcanzar la perfección.

Inesperada e inclasificable

Resulta difícil hablar del argumento sin desvelar ninguno de sus desarrollos más sorprendentes, ya que los giros de guión son constantes, y en ocasiones alteran por completo la percepción que teníamos hasta el momento de este largometraje. Baste decir que quien espere encontrarse con Cisne Negro de nuevo hallará innegables similitudes, pero que esta película juega a algo muy distinto, con virajes muy bruscos entre géneros que a veces no terminan de funcionar del todo. Si tuviera que clasificarla de algún modo, sería como thriller de terror, con sus componentes de horror psicológico pero también visceral.

¿Cómo llegamos desde un comienzo relativamente inocente hasta esto? En primer lugar, porque el planteamiento nunca fue inocente. De vez en cuando, somos capaces de percibir destellos que nos confirman que hay algo que no va bien, que el misterio de este argumento va más allá de una simple historia de viejas glorias. El punto de inflexión sucede durante una larga secuencia entre el primer y el segundo acto, que cualquiera que haya visto La perfección destacará como la más impactante de la experiencia. Es aquí cuando comprobamos la capacidad de esta película para perturbar y sorprender. Avisamos: no es apta para los estómagos sensibles.

Un crescendo frustrado

Después de este devastador giro de tuerca, la cinta todavía se guarda un par de ases bajo la manga, pero no vuelve a reflejar esta crudeza tan descarnada, y algunos de los intentos de gore del final provocan más risa que repugnancia. En este sentido, al clímax de este largometraje le perjudica la comparación con su segundo tramo y la escasa profundidad que se les aporta a los personajes en estos noventa minutos, además. Teniendo en cuenta su conclusión final y el tono desenfadado que adquiere en el tercer acto, este producto parece una versión extendida de un capítulo de Historias de la Cripta o de The Twilight Zone más que una película.

Precisamente, el director ya se ha encargado de un episodio de esta última antología, cuyo remake corre a cargo de, sorprendentemente, Jordan Peele. Este nexo común que une a los dos rostros más visibles de este proyecto nos lo confirma: La perfección no pretende ser una disección de la sociedad competitiva en la que vivimos, ni siquiera alcanzar las cotas de calidad de Déjame salir o de la serie original de Rod Serling. Se trata de una simple historia de intriga y miedo con momentos de brillantez pero que no recordaremos al día siguiente. No ha alcanzado, desde luego, la perfección.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado seis libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
La película El hijo ha supuesto una agradable sorpresa, sobre todo por su idea de presentar a un “Superman” malvado y las consecuencias que esto…