Las 20 mejores femme fatales de la historia del cine

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Podríamos hacer cien artículos sobre el papel de la mujer en el cine. No es una cuestión banal. Hablamos del medio de comunicación más importante del siglo XX. Y solo una directora ha ganado el Oscar en sus noventa ediciones.

Uno de los arquetipos femeninos más interesantes de la historia del cine ha sido el de la mujer fatal, más conocida como femme fatale. En un primer momento, sobre todo en el cine mudo, donde adquirían el título de vampiresas o mujeres vamp, eran mujeres que utilizaban su sexualidad para atrapar al héroe.

Sin embargo, a medida que el cine avanzaba y entramos en el periodo clásico, la extrema censura que el código Hays impuso en Estados Unidos obligó a los productores a prescindir de desnudos y cualquier tipo de vestimenta o diálogo indecente. Por ello, los guionistas comenzaron a escribir papeles femeninos fuertes basados únicamente en su inteligencia y en una conducta basada en el sugerir más que mostrar. En este sentido, las mujeres de la screwball comedy y del cine negro americano han sido las más empoderadas de la historia del celuloide, mucho más que las que podemos ver ahora, salvo honrosas excepciones.

Por ello, siguiendo la misma dinámica que con el top de las 20 mejores batallas, realizaré un repaso a las que, a mi juicio, son las 20 mejores femme fatale de la historia del cine por orden cronológico, para posteriormente exponer mi orden de calidad.

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Artículo sobre las 20 mejores batallas de la historia del cine y la televisión

Comenzamos.

  1. Marlene Dietrich en El ángel azul (1930), la femme fatale pura.

“Nunca quise enamorarme de nuevo. ¿Qué le voy a hacer? Simplemente, no puedo evitarlo.”

Marlene Dietrich alcanzó el Olimpo cinematográfico y desbordó la figura de actriz para convertirse en mito con su look andrógino en la turbia y maravillosa El ángel azul. Hasta entonces, las vampiresas intentaban corromper (sin éxito) al héroe. Hasta que llegó Lola-lola y destrozó la decencia del profesor Rath.

La historia de un profesor puritano (espléndido Emil Jannings) que se enamora y es humillado por una cantante de cabaret muestra a la femme fatale más pura de este artículo: aquella que vive para corromper al hombre, sin importar los beneficios materiales que pueda obtener. Todo ello aderezado con una sensualidad escandalosa para la época.

  1. Barbara Stanwyck en Perdición (1944), la femme fatale clásica.

“No te pido que me creas, solo que me abraces.”

Con su peluca rubia y su pulsera tobillera, Barbara Stanwyck se convirtió en la femme fatale de Perdición, la película de cine negro por excelencia, la que ha servido como modelo para la mayoría de las películas clásicas (y no tan clásicas) del género.

Phyllis Dietrichson (ojo, Dietrich-son, aquí va una posible relación con el personaje de El ángel azul) corrompe a un honrado agente de seguros y le convence para matar a su rico esposo. Fue la película que metió en la cabeza que cualquiera puede convertirse en un asesino…con la motivación femenina adecuada.

  1. Gene Tierney en Laura (1944), la femme fatale pasiva.

“Todavía recuerdo el fin de semana en el que murió Laura.”

Para muchos, Gene Tierney fue la mujer más hermosa de la historia del cine. Para agrandar su leyenda, se convirtió en la obsesión etérea, la inalcanzable, la que ahoga a los hombres en la impotencia de no estar con ella. Se convirtió en Laura.

Otto Preminger dirigió este clásico indiscutible del cine negro de los años 40 con la historia de la fijación de todos los hombres del reparto (y el espectador) por aquella mujer aparentemente asesinada.

  1. Joan Bennett en Perversidad (1945), la femme fatale cruel.

¿Cómo puede un hombre ser tan tonto … Quería reírme en tu cara desde el momento en que te conocí. Eres viejo, feo y estoy harto de ti…”

Sin duda alguna, la más cruel de todas las femme fatale que han aparecido en una pantalla de cine. A ello ayuda la presencia de uno de los papeles masculinos más patéticos de todos los tiempos.

Perversidad es la historia de una burla, cada vez más y más indigna. La de una chica que se aprovecha del amor, del dinero, de los bienes materiales y hasta del talento de un bonachón oficinista infelizmente casado. Conforme avanza la trama es imposible no sentir vergüenza ante la humillación que sufre el protagonista masculino.

Si os gusta Perversidad, casi imprescindible verla en sesión doble con La mujer del cuadro, con el mismo reparto.

  1. Gene Tierney en Que el cielo la juzgue (1945), la femme fatale posesiva.

“Las personas que uno ama nunca mueren.”

Tras haber fascinado al mundo con su papel de femme fatale “pasiva”, Gene Tierney fue un paso más allá al protagonizar este drama de suspense en el que interpreta a una mujer cuyo rostro de ángel es la máscara de un carácter dominado por los celos. 

Poco a poco, irá convirtiendo la vida de su enamorado y de su familia en un auténtico infierno. Y es que nada podrá separar a Gene de su amor: ni su propia hermana, ni el mejor amigo de este…ni su hijo nonato.

Como curiosidad, ésta es una de las películas favoritas de Martin Scorsese. Tiene buen ojo el hombre.

Si queréis disfrutar de femme fatales dominadas por los celos, también podéis ver Cara de ángel, de 1952.

  1. Ava Gardner en Forajidos (1946), la femme fatale instintiva. 

“- ¿Por qué volviste con él?

— Tal vez porque le odio. Soy un veneno para mí y para los que me rodean. Tengo miedo de estar con quienes quiero por el daño que les hago.”

Cuando un par de sicarios acaban con El sueco, un antiguo boxeador reconvertido en matón, se extrañan de la facilidad con la que han acabado con su vida. Casi como si se hubiera dejado matar. Esta es la historia del error del Sueco por inmiscuirse en el crimen organizado. En definitiva, la del encuentro entre el Sueco y Kitty Pride, 

Entramos en terrenos más pasionales. Hasta ahora, hemos hablado de auténticas bellezas, pero la Ava Gardner de Forajidos fue la primera que despertaba abiertamente la sexualidad del respetable. Por ello, a Ava Gardner se la llamó como «el animal más bello del mundo», gracias a una interpretación casi felina.

Como a muchas de las actrices de esta lista, jamás se libró de aquella imagen de la mujer sexual que utiliza su cuerpo para conseguir lo que desea. Y nosotros entendemos que El sueco acabara haciendo algo malo y hasta perdiendo la vida por ella.

  1. Lana Turner en El cartero siempre llama dos veces (1946), la femme fatale llevada por la pasión.

“Me hicieron una prueba. La cara les gustó, pero ahora las películas son habladas. Y en cuanto empecé a hablar desde la pantalla, descubrieron lo que era, y yo lo comprendí también: una tonta de Des Moines que tenía tantas probabilidades de triunfar en el cine como un mono. O menos. Porque el mono siquiera hace reír. Y yo lo único que conseguía era dar asco.”

1946 fue el año de las femme fatales pasionales clásicas. En este caso, hablamos de la visceral Lana Turner y su historia de idas y venidas con el protagonista de la sensacional adaptación de la novela corta de James M. Cain. Ella es la infeliz esposa del dueño de un motel de carretera en el que Frank Chambers, un buscavidas, comienza a trabajar.

Pronto, comenzarán a verse atraídos el uno por el otro y, con ello, empezará una historia de asesinatos, pasión, celos, avaricia y desconfianza. 

  1. Rita Hayworth en Gilda (1946), la femme fatale que ni come ni deja comer. 

“¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo.”

Johnny Farrell es un hombre que huye de Estados Unidos rumbo a Argentina. El porqué no lo sabemos, pero su comportamiento cínico y amargado nos hace entrever que algo malo le ocurrió. Cuando el dueño de un casino lo convierte en su hombre de confianza y le presenta a su esposa, todo se revela: ella es Gilda, la mujer que le convirtió en el hombre que es ahora.

Como toda película con imagen icónica, Gilda va mucho más allá de una mujer impresionante quitándose un guante o de un bofetón. Es una de las películas más interesantes sobre las relaciones que actualmente clasificamos como tóxicas. Una historia en la que el amor y el odio, a través de los celos, se solapan e intercalan. Y claro, está Rita Hayworth, que jamás pudo quitarse la etiqueta de Gilda en su amarga vida.

Aunque no tiene mucho que ver, si queréis ver a Rita Hayworth en otro rol de femme fatale más clásico, la tenéis en La dama de Shangai. 

  1. Jane Greer en Retorno al pasado (1947), la femme fatale de rostro inocente. 

“Dime por qué eres tan duro de complacer…”

Con un inicio absorbente, un nudo en forma de largo flashback que se va complicando y un final fatalista, Retorno al pasado es uno de los noir clásicos más valorados.

Jeff Bailey es un ex detective que ejerce como dueño de una gasolinera hasta que un hombre de su pasado vuelve a encargarle una última misión. Bailey recuerda cómo acabó en un pueblo perdido y cómo nadie puede escapar de la sombra de su pasado… ni de Kathie Moffett.

Interpretada por Jane Greer, Kathie es pura contradicción entre la pureza de su rostro y lo corrupto de su alma. Al fin y al cabo, es difícil para el protagonista y el espectador el no confiar en una mujer tan “desvalida”. De hecho, sus intenciones no quedan claras hasta el final de la película.

Para más mujeres fatales que no matarían ni a una mosca, tenéis Callejón sin salida, con el gran Humphrey Bogart y una femme fatale con el rostro de Lizabeth Scott.

  1. Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses (1950), la femme fatale desquiciada. 

“¡No necesitábamos diálogos, teníamos rostros!”

Un auténtico monumento al cine, tanto por su valor artístico como por los elementos metaficcionales con los que cuenta. Gloria Swanson, mítica actriz del cine mudo, regresa veinte años después del fin del cine mudo para interpretar a una ex actriz desquiciada en su intento de recuperar la fama tras perderla con la llegada del sonoro. Erich Von Stronheim, director de las películas más famosas de la actriz, interpreta a su mayordomo.

Ambos residen en una mansión anclada en el recuerdo de una etapa mejor para ambos. Un lugar de locura en el que se refugia un guionista de segunda que la actriz utilizará para corregir el guión que supone “su vuelta al cine”.

Si la mayoría de las mujeres fatales de esta lista hundían a los hombres por su belleza o sexualidad, esta es la única que los arrastraba con su locura.

  1. Gloria Grahame en Los sobornados (1953), la femme fatale de rostro marcado.

Supongo que la cicatriz no es tan horrible, solo está en un lado. Siempre puedo pasar por la vida de lado.”

El sargento Dave Bannion, un hombre íntegro, comienza a investigar a unos mafiosos que controlan la ciudad y que tienen sobornada a la policía. Por este motivo, encuentra varios obstáculos…

Contemplar la filmografía de Fritz Lang no solo suponer arrodillarse ante un monstruo del cine (Metrópolis, M…), sino también ante un monstruo del cine negro. No es extraño que tres de las femme fatale de esta lista aparezcan en películas del director vienés. Eso teniendo en cuenta que otra de sus películas ha estado a punto de aparecer.

En el caso de Los sobornados, una de sus mejores películas (es decir, una obra maestra incontestable), tenemos a Debby Marsh, la mujer fatal novia del brutal Vince Stone que, a mitad de la película, merced a una desfiguración con café ardiendo. Pura metáfora, pues es cuando su alma se muestra reflejada en su rostro que reconoce quién es y decide ayudar al policía protagonista.Nunca te metas con una femme fatale, y menos con una con el rostro de la gran Gloria Grahame.

  1. Gloria Grahame en Deseos humanos (1954), la femme fatale carnal.

«Es más importante estar guapa que ser inteligente, todos los hombres que conozco tienen ojos pero ninguno cerebro.»

Un maquinista que teme perder su empleo decide utilizar a su mujer, con la que mantiene una fría relación, para seducir a su jefe y mantener el trabajo. Sin embargo, al enterarse de lo que su mujer ha hecho con su jefe, el maquinista lo mata. Posteriormente, la mujer acude a un compañero de su marido que sabe que está enamorado de ella para decirle que su marido le está chantajeando…

Tras Los Sobornados, Glenn Ford, Gloria Grahame y Fritz Lang se reencontraron en este turbio thriller que recrea un triángulo amoroso malsano, dominado por una mujer insatisfecha demasiado consciente de la pasión que ejerce en los hombres. Sabe lo que ellos quieren de ella, y lo utiliza para esclavizar al desgraciado protagonista y para torturar a su impotente marido.

En este sentido, Grahame encarna a la femme fatale puente entre la figura clásica y la no censurada de los 60 en adelante.

  1. Faye Dunaway en Chinatown (1974), la femme fatale heroína.

“Es mi hermana…es mi hija.”

Los Ángeles, 1937. El detective Gittes, especializado en divorcios, recibe la visita de la esposa de Mulwray, el jefe del Servicio de Aguas de la ciudad, que sospecha que su marido la engaña. Al mismo tiempo, Gittes descubre que los agricultores acusan a Mulwray de corrupción por su negativa a construir un pantano que paliaría la sequía que sufren. Poco después, el escándalo salta a la prensa, pero la cosa se complica cuando una mujer se presenta en el despacho de Gittes con una sorprendente revelación.

Considerada la gran revisión del género negro norteamericano en los años 70, Chinatown no solo presume de uno de los mejores guiones de la historia, sino de una de las grandes femme fatale del cine. Evelyn Mulwray parece una mujer de intereses inciertos más…hasta que descubrimos que, en el fondo, esos intereses se centran en salvar una vida.

  1. Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo (1981), la femme fatale sudorosa.

“-Mi temperatura sube un par de grados, alrededor de cien. No me importa. Es el motor o algo así.

– Quizás necesites una puesta a punto.

– No me digas. Tienes la herramienta adecuada.”

Ned Racine , un joven abogado de Florida, lleva una vida normal hasta que conoce a Matty Walker, una tentadora y sensual mujer casada con un rico hombre de negocios. Ned pronto se da cuenta de que Matty es la clase de mujer por la que un hombre sería capaz de matar.

El adiós al cine clásico también supuso el de la censura y, con ella, la desaparición de lo sutil de la femme fatale. Es el caso de Kathleen Turner, toda una bomba sexual que no deja de ser una femme fatale sin nada que sugerir y mucho que mostrar. Una mujer por la que el protagonista pierde la cabeza…y la hidratación. Probablemente, una de las películas más calurosas de la historia del cine.

  1. Anjelica Houston en Los timadores (1990), la femme fatale materna.

“Te di la vida dos veces. Ya es hora de que me devuelvas el favor.”

Roy Dillon, hijo de una prostituta, se encuentra dividido entre el amor que siente por su madre Lilly, una atractiva mujer que trabaja para un violento estafador, y su amante Myra, que está dispuesta a todo con tal de alejar al joven de la influencia materna.

Interesante mezcla entre película de timadores, cine negro y comedia más negra aún, Los timadores bien podría haberse llamado Las timadoras, porque las reinas de la función son la veterana Anjelica Houston y la entonces ascendente Annette Benning. La última es una femme fatale exagerada, casi una parodia de la Kathleen Turner de Fuego en el cuerpo. Sin embargo, la primera es una apisonadora, una mujer que no está dispuesta a dejar de apostar aunque tenga que aplastar a su propio hijo. En este sentido, la escena final es una de las mejores de los 90.

  1. Sharon Stone en Instinto Básico (1992), la femme fatale erótica.

“-¿Salía usted con Johnny Boz?

– Yo no salía con él, follaba con él.”

Johnny Boz, antiguo cantante de rock y propietario de un nightclub de San Francisco, aparece brutalmente asesinado en su cama. La última vez que se le vio estaba con su novia, Catherine Tramell, una atractiva escritora de novelas de intriga. El agente Nick Curran, que atraviesa un mal momento, pues acaba de desintoxicarse de su adicción al alcohol y a las drogas, recibe el encargo de vigilar a Catherine, principal sospechosa del crimen.

Taquillazo erótico de principio de los 90, Instinto básico posee algunos de los tópicos del cine negro clásico, pero una trama tremendamente efectista y con gusto por el escándalo: las escenas lésbicas y lo sórdido de las escenas eróticas y de los diálogos fueron carne de taquilla tras el grito en el cielo puesto por los puritanos.

Lo mejor de la película es ella. Catherine Tramell. Promiscua y turbia como ella sola, capaz de hacer regresar a los infiernos por el camino del sexo y la droga al pobre y vicioso policía protagonista.

  1. Nicole Kidman en Malicia (1993), la femme fatale que no ves venir.

“Pregúntale a Dios cuantas botellas de bourbon se tomó antes de abrirme el abdomen.”

Endy  y Tracy, un joven matrimonio de recién casados, lleva una vida aparentemente cómoda y feliz. Ambos entablan amistad con Jed, un joven y atractivo cirujano recién llegado a la ciudad, que fue compañero de colegio de Endy. Una noche, una alumna del instituto donde trabaja Endy sufre una agresion sexual. Poco después, otra alumna aparece asesinada…

Infravalorada y desconocida película de intriga, Malicia es la magnífica historia de una estafa con una femme fatale despiadada que no te esperas. Cortesía de un guión del gran Aaron Sorkin (Algunos hombres buenos, El ala oeste de la Casa Blanca…). Probablemente, la más detestable de toda esta lista.

  1. Linda Fiorentino en La última seducción (1994), la FEMME FATALE.

“¿A quién hay que chupársela para conseguir una copa en este antro?”

Bridget Gregory es una mujer fría y calculadora que huye con un millón de dólares que ella y su marido  habían conseguido traficando con medicamentos. En un pequeño pueblo conoce a Mike Swale , un hombre que se enamora perdidamente de ella, pero a Bridget él sólo le interesa como instrumento para librarse definitivamente de su marido y quedarse con el dinero.

Otra película a reivindicar que consigue devolver a primera línea la figura de la femme fatale, el personaje principal de esta magnífica película. Porque La última seducción va de cómo Bridget consigue sus objetivos cuesta lo que cueste y caiga quien caiga.

  1. Kim Basinger en L.A. Confidential (1997), la femme fatale honesta.

“-Me gustaría verla otra vez.
– ¿Quiere una cita o me está pidiendo hora?
– No lo sé.”

Años 50. Tres policías de Los Ángeles se ven envueltos en una intriga criminal que destapa los trapos sucios del Departamento. Para recuperar el prestigio perdido, tres agentes muy diferentes entre sí, el impetuoso Bud White, el formal Ed Exley  y el ambicioso Jack Vincennes  se hacen cargo de la investigación del caso.

La mejor película moderna de cine negro y una de las mejores de todos los tiempos. Un monumento al clasicismo actualizado de la mano de un reparto de personajes impresionante con su femme fatale correspondiente, la honesta Lynn Bracken, que le otorgó un Oscar a Kim Basinger por su papel del único personaje honesto durante toda la película: la que sabe quién es realmente desde el inicio hasta el final de esta incontestable obra maestra.

  1. Jessica Chastain en El año más violento (2014), la femme fatale familiar.

“- ¿Entonces cuál es el plan?
Voy a lograr ésto, y no la haré mediante trampas.
 ¡Dios, eres demasiado! Has vivido toda tu vida como si todo ésto fuese por tu trabajo duro tu buena suerte, tu carisma, el señor Sueño Americano, y no fue tu buena suerte quien te ayudó todos estos años, ¡fui yo!”

Nueva York, año 1981 -según las estadísticas, el año con más crímenes y atracos de la historia en la ciudad-. El inmigrante hispano Abel Morales y su mujer Anna  han conseguido sacar adelante con éxito su empresa de distribución y venta de gasóleo. Ahora están a punto de lograr la última pieza de su sueño americano: comprar un cotizado terreno frente al río Hudson, un enclave que les permitirá expandirse en el negocio y superar a su competencia. Pero la violencia que sufren en el transporte de sus camiones y una investigación policial amenazan con destruir todo lo que han logrado hasta ese momento.

Otra joya desgraciadamente desconocida sobre un hombre que intenta ser honesto pese a las presiones de su mujer, hija de un mafioso de la ciudad. Jessica Chastain encarna a una mujer fría y muy de su familia, acostumbrada a conseguir sus ambiciones a través del crimen y la corrupción. No olvidemos que, aunque quiera tirar de su marido hacia el crimen, lo hace por amor.

  1. BONUS: Eva Green en Sin City: Una dama por la que matar (2015), la femme fatale que bien merece ver una mala película.

“El sexo siempre te puso estúpido, listo para creer cualquier cosa. Acabas de hacerme una mujer muy rica. Hazme un último favor, amor. Quédate lo suficiente para que te vuele los sesos.”

En una de las historias de esta secuela de Sin City, Dwight, un detective privado de divorcios, no puede evitar la llamada de Ava Lord, la mujer que antaño le destrozó la vida y que le pide ayuda porque su millonario marido, Damian Lord, le está maltratando…

Seamos claros, la secuela de Sin City es una mala película, una indigna continuación de un largometraje mítico…sino fuera por Eva. Por Eva Green, claro. El único motivo para ver una mala película es su despiadada femme fatale de cuerpo perfecto y ojos verdes. Desde luego, Eva es una mujer por la que tod@s mataríamos.

Y ahora, tras exponer la lista en orden cronológico, paso a enumerar las que son mis favoritas:

21. Eva Green en Sin City: Una dama por la que mataría.

20. Jane Greer en Retorno al pasado.

19. Gloria Grahame en Deseos humanos.

18. Kim Basinger en L.A. Confidential.

17. Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo.

16. Rita Hayworth en Gilda.

15. Gloria Grahame en Los sobornados.

14. Anjelica Houston en Los timadores.

13. Lana Turner en El cartero siempre llama dos veces.

12. Sharon Stone en Instinto Básico.

11. Faye Dunaway en Chinatown.

10. Ava Gardner en Forajidos.

9. Nicole Kidman en Malicia.

8. Marlene Dietrich en El ángel azul.

7. Jessica Chastain en El año más violento.

6. Linda Fiorentino en La última seducción.

5. Gene Tierney en Que el cielo la juzgue.

4. Gene Tierney en Laura.

3. Barbara Stanwyck en Perdición.

2. Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses.

1. Joan Bennett en Perversidad.

¡Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

6 comentarios

  1. Creo que no tienes mucha idea de lo que hablas, valga de ejemplo los ridículos adjetivos que utilizas para referirte a las chicas, o sugerir que Sin City es una mala película…

    Por lo menos, sacas chicas guapas en escena y mencionas una película que ni conocía «El año más violento».

    Así que, por mi parte, satisfecho.

    • Fernando Vílchez el

      Respeto tu opinión, aunque te aclaro que, si lees en el apartado dedicado a Eva Green, me refiero a la secuela de Sin City, no a la película original.
      Un saludo!

      • Buenas, muchas no las he visto pero personalmente no considero que faye dunaway o kim bassinger fueran femme fatales. Dado que normalmente cometen actos terribles por motivos egoístas o en algún caso por su modo de entender el amor. Sin embargo faye dunaway me parece en la película más una víctima que una femme fatale y kim bassinger se limito a hacer su trabajo, no utilizo al personaje de russell crowe, sino que fueron sus superiores, ella más bien se enamoró de él. Es por eso que pienso que esas dos en concreto no las considero femme fatales, por otro lado totalmente de acuerdo con lo de Eva green, ella es lo único que merece la pena de esa película, que hermosa y que gran actriz es, esta genial haga el papel que haga y en mi opinión no es una actriz lo suficientemente reconocida.

        • Fernando Vílchez el

          Me parece muy interesante tu comentario, entre otras cosas porque no son femme fatales en el sentido estricto, pero sí que las he incluido como una «subversión» del arquetipo clásico. Figuras que en la superficie aparentan llevar a la perdición al protagonista pero en cuyo fondo subyace una intención bien distinta. Incluso, en el caso de Dunaway, una intención noble.

  2. Veo que metes cosas mas modernas y se te olvidan clasicones como Eleanor Parker en el hombre del brazo de oro. Si no la conoces creo que la disfrutaras.

    • Fernando Vílchez el

      Muchísimas gracias por tu aportación. Lo cierto es que la lista ha sido elaborada a partir de la visualización de casi un centenar de películas, entre clásicos y modernos, pero no caí en revisionar El hombre del brazo de oro.

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