IniciocineLas cosas que nos hacen temblar: enfermedades mentales y el cine (I)

Las cosas que nos hacen temblar: enfermedades mentales y el cine (I)

Bienvenidos una vez más a este tétrico rincón de Las cosas que nos hacen felices. En esta tercera edición vamos a hacer un repaso por aquellas enfermedades que han sido mostradas (con mayor o menor acierto) en la gran o pequeña pantalla y analizar, de paso, las maneras en las que éstas se han mostrado. Antes de decantarme por este tema había barajado varias posibilidades pero ninguna me atraía tanto como la idea de mostrar algo real, algo que fuera terrorífico por el mero hecho de existir. No hay nada que de más miedo que la realidad misma. Un tema peliagudo que ha sido tratado en el cine con frecuencia pero nunca de la misma manera, por ello voy a destacar aquellas veces que, en mi opinión, los responsables de la cinta han sabido dar con la tecla, aterrorizando al público de paso (no solo de screamers vive el fan del terror).

Para más artículos de esta sección consulte el siguiente enlace: Las cosas que nos hacen temblar.

Puede ser que haya algún que otro spoiler de las películas en las cuales me voy a centrar, así que cuidado. Sin más dilación, empezamos.

Esquizofrenia

La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales que más ha sido mostrada en el mundo del celuloide, ya sea como parte central de la trama o mostradas sin explicaciones pero dejando ver cada uno de sus síntomas reflejados en uno o varios personajes de la misma. La esquizofrenia es una enfermedad que causa en el enfermo, entre otras cosas, una incapacidad para que éste pueda ver el mundo tal y como es, como si le hubiesen colocado un cristal opaco que le impidiese ver la realidad, enfocando toda su atención en pensamientos interiores que lo alejan de la misma. Alucinaciones, delirios, falta de empatia, son algunos de los síntomas con los que tienen que lidiar los que la padecen. Todo esto fabrica un mundo paralelo en el que el enfermo se ve encerrado y del que solo puede salir con ayuda profesional.

Uno de los mejores ejemplos cinematográficos de construcción de un mundo paralelo, en base a sucesos empíricos y comprobables que conoce el sujeto y los amplifica, es Take Shelter (2011). El prometedor director, Jeff Nichols, nos muestra como un sujeto que padece esta enfermedad se ve encerrado en su mundo de pesadillas fabricado por su subconsciente y arrastra tras de sí a su familia. El protagonista, interpretado de forma magistral por Michael Shannon, cree que están en peligro de sufrir las consecuencias de enfrentarse a una tormenta que está por llegar, decide pues construir un refugio con el que va a proteger a su familia del inminente desastre. Todo esto solo existe en su cabeza y su yo consciente lucha durante el filme por hacerle entrar en razón ya que el único peligro inminente para su familia es él mismo. Es una película que os sorprenderá, echadle un vistazo si tenéis ocasión.

Otra película que me ha parecido oportuna para el caso es Cisne negro (2010). La protagonista de esta laureada cinta dirigida por Darren Aronofsky no comienza la historia que se nos cuenta en pantalla mostrando algún signo patológico que le diga al espectador lo que padece, no es hasta que empieza a obsesionarse con un determinado objetivo que no comienza a exteriorizar lo que en realidad le pasa. Alucinaciones (dignas de esta sección, todo hay que decirlo), manía persecutoria, paranoia, todos estos síntomas crecerán (gracias a una maravillosa Natalie Portman que refleja en todo momento de manera acertada lo que siente y padece la protagonista) en Nina a medida que avanzan los minutos. Una de las mejores películas de su filmografía, te consigue transmitir la angustia del personaje y te mete de lleno en su progresiva caída hacia la oscuridad.

Y en el misterioso mundo de tu mente acabarás convertida en un hermoso cisne negro

Psicopatía

La psicopatía ha sido definida por la ciencia como un trastorno antisocial de la personalidad que lleva al sujeto a comportarse fríamente con otras personas, como si éstas no fueran más que objetos destinados a satisfacer los impulsos del enfermo. El sujeto es manipulador, carente de remordimientos, asocial, narcisista, iracundo cuando no salen las cosas como estaban en su cabeza, entre otras cosas. Una enfermedad mental que sin control puede traer consecuencias funestas para el enfermo y para aquellos que lo rodean. Como todas las enfermedades del mismo espectro psiquiátrico, tiene varios niveles que van de menor a mayor gravedad (no todos los psicópatas carecen de sentimientos, mostrar eso es uno de los vicios del cine, pero no es universalmente así) por lo que voy a poner varios ejemplos diferentes entre sí para ver como se ha reflejado esto en el cine.

Empezamos con aquel que encabeza el post, Patrick Bateman, protagonista de una de las mejores películas del año 2.000 y todo un icono de la cultura pop. En ella podemos ver a todo lo que parece ser un ejemplo a seguir, Patrick (interpretado por un inspirado Christian Bale) es todo lo que un hombre querría ser, caballeroso, guapo, exitoso, educado, inteligente, pero detrás de toda esa fachada empapada en superficialidad se esconde uno de los mayores monstruos que el mundo del cine ha conocido. Patrick es todo un depravado que busca mediante horribles asesinatos alcanzar un objetivo totalmente hedonista, le encanta matar y cuanto más lo hace, más lo disfruta. Si todavía no la habéis visto, adelante, una imperdible de principios de la década pasada.

Continuamos con otro psicópata más que conocido por aquel que alguna vez se aventuró a conocer el cine (y por cualquiera que no haya estado viviendo en una cueva durante los últimos 30 años), este no es otro que el archiconocido, Hannibal Lecter. Lecter ha visitado con frecuencia el mundo del cine y la televisión tras su concepción en la conocida novela, El dragón rojo (1981) que más tarde sería también llevada al cine en el año 1986 de la mano de Michael Mann (aunque luego se realizaría una segunda adaptación que gozaría de mayor popularidad). El famoso psicópata ha sido interpretado por actores de gran calibre en cada una de sus adaptaciones en la gran o pequeña pantalla, actores de la talla de Brian Crox, Anthony Hopkins o Mads Mikkelsen. Con este currículum tan impresionante debemos considerar a Hannibal Lecter como todo un icono cinematográfico, sin duda alguna. Lo que diferencia a Hannibal de Patrick es que su objetivo no es para nada hedonista, matar no le produce placer, no el hecho sino el resultado, el poder probar sus dotes culinarias es lo que, realmente, le satisface. En una posible cena con el Doctor Lecter, posiblemente, tú serías el plato principal. Y si no, que le pregunten al pobre Ray Liotta.

Otra que debería ser delito no sacar en cualquier artículo que hablase sobre psicopatía es el clásico por excelencia y uno de las culpables de que el cine de psicópatas se pusiera de moda, Psicosis (1960) del maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Como es una de las películas más comentadas de la historia del cine y este es un artículo sobre enfermedades mentales, me voy a centrar en la locura que padece su piedra angular, Norman Bates. En la cabeza de este personaje no solo cabe la sintomatología propia de este tipo de enfermedad sino que desarrolla un tipo de personalidad múltiple que lo perseguirá durante el resto de su vida. La locura de Norman no es fortuita, ni aparece de la nada, surge tras una vida controlada por su madre, una madre que vuelca todas sus frustraciones en el trágico personaje. Éste acabará por desarrollar un enfermizo complejo de Edipo (no es lo único freudiano que vemos en el personaje) que lo llevará hasta las primeras fases de locura y obsesión. La madre encuentra un sustento masculino que acabará con toda esa frustración acumulada pero todo eso no hará más que aumentar la locura de su hijo que ve en el amante de su madre a un peligroso competidor. Tras presenciar una tórrida escena entre los amantes, Norman convertirá a ambos en sus primeras victimas.  Tras la muerte de su madre surge la, ya mencionada, personalidad múltiple. Norman es un niño traumatizado, un adulto reprimido sexualmente y una madre controladora y religiosa hasta el extremo, tres cerebros dañados en una misma cabeza. Os invito a ver la recientemente finalizada, Bates Motel, que solo por la interpretación de Freddie Highmore en el papel de Norman merece la pena su visionado.

No quisieras visitar los oscuros rincones de mi mente pues conoces la entrada pero no la salida

Y para no dejarme buenos filmes en el tintero mencionaré algunos de ellos a modo de recomendación. Funny Games (2007) es un buen ejemplo (y cruento) para ver hasta donde puede llegar un ser humano cuando comparte aficiones horribles con otro semejante. Hard Candy (2005) es un ejemplo de como una psicopatía puede ser utilizada para conseguir lo que la persona enferma cree que es correcto, el castigo a un enfermo sexual mediante métodos horribles. Os recomiendo cada una de ellas (estas últimas y las anteriormente mencionadas), si es que no las habéis visto ya.

Hasta la próxima

Y hasta aquí hemos llegado, esta parte termina pero veremos varías entradas de esta sección enfocadas en el complejo mundo de la mente humana, capaz de lo mejor y de lo peor. Espero que os haya gustado y nos veremos en futuras entregas. Dormid bien… si es que podéis. Sed felices.

Antiguo Colaboradorhttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Antiguo colaborador de Las cosas que nos hacen felices al que agradecemos su tiempo y su aportación. Muchas gracias.

2 COMENTARIOS

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