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Las cosas que nos hacen temblar: serial killers y el biopic

Bienvenidos una vez más a este tétrico rincón de Las cosas que nos hacen felices. Tras haber conocido diversos monstruos de pesadilla, hechos ficticios (algunos supuestamente verdaderos) que hielan la sangre, muñecos poseídos, clásicos del cine de terror, vamos a visitar el lado más irracional del ser humano, aquel que llevado por sus impulsos más primarios (y perturbados, que no se nos olvide) lleva a cabo los crímenes más atroces que cualquiera de nuestra misma especie pudiera cometer. Hablo, por supuesto, del asesinato. En este artículo voy a hacer un breve repaso por aquellos filmes que dedicaron parte de su metraje a contar la historia de aquellos que merecían ser borrados de la memoria colectiva. El atento lector se percatará del reiterado uso que hace un servidor del sustantivo monstruo, pero es que no he encontrado ningún otro que encaje mejor con la naturaleza de los personajes que vamos a conocer a continuación. Antes de empezar, aviso para navegantes, los sucesos que voy a relatar a continuación no son ficticios, por lo que son de una crudeza extrema y no aptos para sensibles.

Para más artículos de esta sección consulte el siguiente enlace: Las cosas que nos hacen temblar.

Sin más dilación, empezamos.

Ted Bundy (2002)

No podemos empezar un artículo sobre la representación en el cine de serial killers famosos, sin empezar por uno de los peores criminales que ha conocido Estados Unidos (y el mundo), Ted Bundy. Estudiante aplicado desde siempre, decidió cursar la licenciatura en psicología (supongo que atraído por la idea de poder comprender su lado oscuro) y, tras acabar, consiguió varios trabajos en los que no obtuvo el éxito que esperaba, a pesar de eso, todo parecía ir bien en la vida de Bundy. El demonio que ocultaba en su interior terminó por romper sus cadenas un 4 de enero de 1974 cuando un joven Bundy de 27 años entraba de forma sigilosa en el cuarto de una adolescente de 18 años, Joni Lenz. Tras golpearla con una palanca y violarla, la dejó tirada en el suelo de su habitación donde sería encontrada a la mañana siguiente casi desangrada, tras el coma, todos sabían que la jovial Joni no volvería a ser la misma, padecía un daño cerebral permanente. La cosa no acabaría ahí, el monstruo aún seguía sediento de sangre. Más de 100 mujeres se sumarían a su macabra lista particular (aunque sólo se llegaron a confirmar 36 de estas muertes), jóvenes de distintas edades que, engatusadas por su atractivo y su aspecto poco sospechoso, se veían indefensas al verse a sí mismas caer en la trampa que acabaría con sus vidas.

Ted Bundy, a quien su familia recordaba como un niño algo extraño, se acabaría por convertir en uno de los asesinos con más victimas de la historia. Un pasado algo tortuoso (con un abuelo que él describía como un tirano abusador) y una fuerte adicción a la pornografía, la cual había empezado cuando, siendo todavía un niño y por la curiosidad típica de la edad, solía visionar las películas pornográficas que guardaba su abuelo hasta altas horas de la noche. Más tarde, cansado de tan sólo actuar como espectador pasivo, decidió pasar a la acción y llevar sus macabras fantasías a la realidad. Moriría en la silla eléctrica un 24 de enero de 1989 a la edad de 42 años y hasta el último de sus días, en su cabeza, creyó ser la victima en toda esta historia.

La película centrada en su vida fue dirigida por Matthew Bright y estrenada en 2002, año en el que se vería en las salas de cine y en la televisión más de un estreno centrado en serial killers. El filme no es tal y como se espera, tiene un acabado notable, un reparto encabezado por un  Michael Reilly Burke en estado de gracia, que nos deja una de las mejores actuaciones de su carrera y “sutileza” a la hora de mostrar los distintos crímenes. La película nos introduce de lleno en la mente de un perturbado Ted Bundy y nos muestra las enfermas tendencias sexuales del personaje (ninguna legal, que iban desde el más absoluto sadismo hasta la necrofilia) y, quizás, abusa de esto mismo llegando hacerse repetitiva, pudiendo apreciar el espectador una clara tendencia a la repetición de efectismos. En definitiva, a pesar de sus errores, se deja ver bastante bien y es un fiel retrato del personaje, aunque, bajo mi punto de vista, no condena lo suficiente al perturbado protagonista.

Monster (2003)

https://www.youtube.com/watch?v=txFsxzY-rwU

Aileen Wuornos, apodada también como el “Monstruo” (apodo que sirve para dar título a la película que nos atañe), fue una asesina en serie estadounidense a la que se le atribuyeron unos siete asesinatos, todos los asesinados eran varones. Nacida en Rochester, una ciudad del estado de Michigan, Estados Unidos, nunca tuvo una vida fácil (algo común en los asesinos en serie, pero que no justifica los actos de los mismos, sólo se suele resaltar como un factor más), su padre era un pederasta y, por ello, se pasó casi toda su vida entre hospitales psiquiátricos y la cárcel, su madre, que había contraído matrimonio con su padre cuando tan sólo contaba con 15 años de edad, la había abandonado junto a su hermano y por suerte (más bien por desgracia, como veremos más adelante) fueron acogidos por sus abuelos maternos. Quizás, Wuornos, habría crecido psicológicamente estable si hubiera gozado de una infancia plena y sana. Su abuelo abusaba sexualmente de ella y su abuela, por culpa de su adicción al alcohol, permanecía impasible ante tales actos, por lo que desarrolló una sexualidad atrofiada, para ella era sólo un juego y solía mantener relaciones sexuales desde muy temprana edad con total naturalidad, incluso con su hermano. A la edad de 14 años se quedó embarazada y fue expulsada de casa de sus abuelos, quedando obligada a vivir en un coche y, posteriormente, en una casa de acogida para madres solteras.

Tras vivir una vida llena de baches ejerciendo la prostitución para poder subsistir, conoció a la que sería la mujer de su vida, Tyria Moore (Selby en la versión cinematográfica, interpretada por una solvente Christina Ricci). Pero eso no iba a evitar que ella siguiera cayendo dentro de su particular espiral de delincuencia, sexo y drogas, elementos que no desaparecerían de su vida hasta el mismo día de su detención. Siete victimas se cobraría este monstruo, siete victimas, que, según sus declaraciones, merecían morir por intentar violarla. Tras varios juicios polémicos, se decretó que la sentencia justa era dictaminar que muriera por inyección letal, procedimiento que se llevaría a cabo un 9 de octubre de 2002.

“Sólo me gustaría decir que estoy navegando con la roca y que volveré con el día de Independencia junto a Jesús, el 6 de Junio. Como la película, gran nave madre y todo. Volveré.”

La película, con guión y dirección de Patty Jenkins, gozó de éxito entre el público y la crítica gracias a la aproximación que hace de este crudo relato y, también, serviría como trampolín para que Charlize Theron alcanzara un merecido Oscar a la mejor actriz principal (es increíble el trabajo que hace la actriz a la hora de encarnar al perturbado personaje). La labor de la actriz sudafricana bien vale para que cualquier espectador curioso quiera dedicarle un visionado.

 

Dahmer, el carnicero de Milwaukee (2002)

Estamos ante la tercera parada en esta, nuestra particular, galería del terror. En ella conoceremos a Jeffrey Lionel Dahmer, un oriundo de Milwaukee, Estados Unidos que fue detenido el 22 de julio de 1991 tras cometer 17 asesinatos. Todas las victimas de este monstruo eran varones de diversas edades. Nadie podría haber adivinado que el sujeto que se encontraba tras los atroces asesinatos ocurridos entre 1978 y 1991 era un, en apariencia, tranquilo e introvertido Jeffrey Dahmer y a diferencia del resto de asesinos de esta lista, había tenido una infancia plena y llena de amor, sus padres lo habían educado con mano de seda y se mostraban benevolentes con él en todas las situaciones. Pero, evidentemente, no todo funcionaba como se esperaba dentro de la cabeza del perturbado Dahmer, había sido detenido con anterioridad por intentar tocar a un chico de 13 años (crimen por el que cumplió una condena de 10 meses), pero el verdadero monstruo apenas había dado un par de pinceladas al lienzo, lo peor estaba aún por llegar.

Los asesinatos empezaron en el momento exacto que Dahmer dejó libre a sus demonios dando rienda suelta a sus perversiones, y fue un joven de 19 años llamado Steven Hicks quien sería el primero en conocerlas. Tras ser recogido por el monstruo tras estar haciendo autostop durante algún tiempo, vio oportuno negarse a las constantes insinuaciones del mismo, Dahmer al verse rechazado decidió golpear en la cabeza con una pesa a la sorprendida victima que acabaría muerto tras ser estrangulado. Dahmer se sintió liberado y decidió seguir con su macabro cometido, tras jugar con sus futuras victimas, decidía estrangularlas mientras satisfacía sus impulsos sexuales, luego las desmembraba y conservaba las partes que más le gustaban como trofeo. Tras 17 asesinatos, fue detenido y, posteriormente, asesinado por otro recluso en el año 1994.

El filme dirigido por David Jacobson carecería de interés si no fuera por el gran trabajo que hace Jeremy Renner a la hora de encarnar al depravado Dahmer, convirtiendo la película en algo más digno de visionar. Lástima de su atropellado guión y de su confuso desenlace, demasiadas preguntas se quedan sin contestar.

 Henry: Retrato de un asesino (1986)

Henry Lee Lucas, a diferencia de otros de esta lista, encajaba perfectamente en el perfil de asesino. Tuvo una infancia muy difícil, había sufrido abusos y vejaciones por parte de una madre que ejercía la prostitución y maltrataba a un padre discapacitado, era obligado a travestirse y a observar a su madre mientras se acostaba con sus clientes, entre otras desviaciones sexuales poco comunes que el sujeto acabaría por desarrollar. Todos estos hechos acabaron por despertar al monstruo y Henry se lo presentó al mundo. Tras la muerte de su padre en extrañas circunstancias, abandonó su hogar y comenzó a cometer actos delictivos, pasando por varios centros para facilitar su reinserción en la sociedad (las pruebas psicológicas decían lo contrario, el psicópata encerrado en el cuerpo de Henry nunca lo abandonaría).

Tras varios acontecimientos, conocería en Miami a quien sería su amante y confesor, Ottis Toole. Ottis era otro perturbado, pirómano, caníbal, asesino, entre otras cosas que lo hacían el complemento perfecto para Henry. Juntos iniciarían un periodo de terror que duraría hasta su detención definitiva en junio de 1983. Más tarde se incorporaría al dúo la sobrina de Ottis, Becky Powell, que los acompañaría y ayudaría con los diversos asesinatos que decidían llevar a cabo la pareja de perturbados. Durante su estancia en la cárcel, hasta su muerte por paro cardíaco en 2001, admitió con orgullo haber matado más de 900 personas (lo que parece algo totalmente improbable) aunque sólo se pudieron confirmar como victimas suyas una 360 aproximadamente.

La película dirigida John McNaughton y protagonizada por un más que solvente Michael Rooker, gozó del beneplácito de la crítica especializada (el prestigioso crítico Roger Ebert la colocaba en su lista de lo mejor del año) y personajes de la industria tan relevantes como Scorsese alababan el buen hacer del director. Una película, que sin ser extremadamente gráfica, revuelve tu estómago y te hará pedir un minuto de descanso entre escena y escena.

Manson: Retrato de un asesino (1976)

Quizás sea el criminal más conocido de todos los que aparecen en esta lista, por lo que era imperativo buscar algún filme en el que se narrara alguna parte de su vida y el producto de 1976 pensado para ser emitido directamente en televisión me parecía el más idóneo para la ocasión. Charles Milles Manson también tuvo una infancia difícil en la que tuvo que lidiar con los problemas con el alcohol que tenía su madre biológica, más preocupada por conseguir la próxima bebida espirituosa (y las que no lo son, como es el caso de la cerveza) que de cuidar a su hijo. Después de varios problemas con la ley por cometer robos a mano armada y otro tipo de delitos, decidió que debía convertirse en un guía espiritual por lo que se mudó a San Francisco y fundó la que sería conocida como “La Familia Manson“, que, más tarde, serían culpables de una serie de crímenes que los hicieron famosos. Uno de los más famosos sería el de la actriz Sharon Tate, mandada a asesinar por Manson, recibiría dieciséis puñaladas tras ser atada al cadáver de Jay Sebring. Manson fue detenido en 1971 acusado de cometer siete asesinatos en primer grado y sentenciado a muerte, más tarde se cambiaría la pena por la de cadena perpetua. Moriría en un hospital de Bakersfield el 19 de noviembre de 2017 a la edad de 83 años.

La película (pensada originalmente para ser emitida en formato mini serie) dirigida por Tom Gries intenta presentar al espectador los hechos narrados por Vincent Bugliosi y Curt Gentry en su best-seller sobre el juicio de “La Familia Manson” por los asesinatos llevados a cabo en 1969. A pesar de que la película no indaga en la figura de Manson y en la del resto de los asesinos, me ha parecido la mejor de todos los productos cinematográficos basados en la figura del asesino (parte de culpa tiene el estupendo trabajo que hace Steve Railsback como Charles Manson). Una más que recomendable cinta que reúne lo mejor de las películas sobre juicios, salpicado esta vez por la historia real en la que se basa.

Bueno, ya hemos llegado, de nuevo, al final del camino. Espero que os haya gustado este breve repaso, pero antes de continuar con el debido protocolo de despedida, debo recomendaros una serie de televisión recientemente estrenada. Algunos ya sabréis el nombre de la serie de la que hablo, esta no es otra que Mindhunter, cuya estupenda primera temporada podéis disfrutar de forma integra por Netflix. ¿Que por qué la recomiendo? Muy fácil, se puede utilizar como un estupendo complemento para estas películas y la historia real en la que se basan. En ella, un inquieto agente del FBI (interpretado de forma solvente por Jonathan Groff), se interesará por el funcionamiento real de la mente del asesino con el objetivo de detectar patrones dentro de la misma, patrones que, tras ser identificados, permitan parar al asesino a tiempo. Una interesante serie que te mantendrá atento durante los diez episodios que la componen, y presentará al espectador los distintos asesinos reales que tuvo que entrevistar el agente durante su revolucionaría labor.

Análisis de Mindhunter. Parte 1 de 2. La serie del año.

Análisis de Mindhunter. Parte 2 de 2. Galería de asesinos, el futuro de Ford y devenir de la serie

https://www.youtube.com/watch?v=Dq2neeeRaWc

Y con el tráiler de la serie, me despido. Hasta la próxima, que seáis muy felices.

 

Antiguo Colaboradorhttps://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Antiguo colaborador de Las cosas que nos hacen felices al que agradecemos su tiempo y su aportación. Muchas gracias.

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