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Los Sims: el triunfo de la socialdemocracia (en algo)

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.
Hace unos días que salió la cuarta parte de Los Sims. Aunque parezca mentira, hablamos de la saga de videojuegos más vendida de la historia de los ordenadores. Hablamos de más de 100 millones de videojuegos vendidos desde que la primera parte salió en el año 2000. Los Sims es la más famosa casa de muñecas virtual que hay. Creamos personajes, creamos casitas, hacemos que se relacionen como queramos.
Tradicionalmente cada juego de Los Sims tiene la misma fama al salir. Que si es un juego “de mujeres”. Que si no es “un juego de verdad”. Que si es un juego “de gente que no compra más videojuegos” (esto último vale también para los que sólo se compran el FIFA y Call of Duty de cada año, que son legión). Es, vamos a decirlo, un juego vergonzante, que humilla al que reconoce en público que lo juega. ¡Juega a un juego de marines musculados dando yoyah y sé un hombre, por dioh! ¡el Fary se avergonzaría de ti! Luego resulta que por lo menos un 40% de los que juegan a Los Sims son hombres. El Fary se remueve en su tumba y os da igual, monstruos.
Y no debería. Los Sims son un juegazo estupendo. No tienen cinemáticas, no intentan ser una película y utilizan siempre el lenguaje de los videojuegos: la interactividad. El secreto de esta máquina de imprimir dinero es sencillo: las recompensas están perfectamente diseñadas. Los Sims es un juego abierto en el que tú como jugador decide qué hacer, no hay final. Pero tiene un sistema de microrecompensas constante. Por dar un beso a otro sim te dan puntos. Por hacer reír a otro más puntos. Por bailar, más. Los puntos te permiten comprar cosas rarísimas y tremendas. Cuando haces cosas te haces más experto en ello y abres nuevas posibilidades. El juego te recompensa constantemente y de modo perfectamente escalonado. Es un ejemplo perfecto de cómo diseñar los incentivos de un jugador para que siga jugando a tu videojuego. Para que siga haciendo lo que quiera. Desde tener una vida normal, a ser el que más liga, a casarte con sims ricos para matarlos y heredar todo, jugar a ser un cazafantasmas o a jugarnos la resurrección de un familiar con la Muerte en persona. Hay zombis, vampiros, extraterrestres, mascotas y plantas comesims que dan leche. Muy pocos juegos tienen el sentido del humor tan cafre que tienen Los Sims.

Por no hablar que fue a principios de siglo unos de los primeros juegos que se apoyaron en los usuarios, llevándose por delante al entonces muy nombrado Second Life. Sí, aquel en el que un político español dió un mitín y todo. En Los Sims no es que los jugadores esperen que la compañía de turno haga otro mapa para pegarse en él, no es necesario ser muchimillonario para tener cosas en el juego, no: aquí hay millones de personajes, casas, ropas, coches o mascotas creados para ponerlos en el juego, sin costarte nada. Sims de Britney Spears, de Superman, de Obama, la Casa Blanca, todo lo que puedas imaginarte. Han sido los usuarios los que han contribuido a la grandeza del juego con una variedad casi sin límites de contenido.

Pero Los Sims también atrae tanto y es tan poderoso como producto por ser la construcción idílica de la socialdemocracia, el paraíso de la Igualdad (a veces un poco exagerada) en un entorno capitalista. Sí, amigos, vamos a explicar el porqué.
1) Meritocracia laboral para el Pueblo: el fin de La Casta©
En Los Sims si vas a trabajar a tu hora y cumples los requisitos de conocimientos exigidos siempre asciendes. Siempre. No hay estructuras empresariales fosilizadas, techos de cristal, amigachos que se hacen con tu puesto por ser más habilidosos, racismo, sexismo, caerle mal al jefe, envidias por lo guapo que eres o incluso gente más lista y que trabaja mejor que tú. Cuenta nada más rendir bien en el trabajo y tener los requisitos necesarios. Los requisitos se pueden superar gratis en bibliotecas, gimnasios o demás, no siendo necesarias universidades pagadas ni certificados demoníacos que valen lo que no está escrito… en alguno de los juegos sí puedes comprar los libros pero nunca es algo carísimo. Al ascender ganas más, pero también trabajas menos tiempo. Dan igual tu carisma, tu genética, el poder económico de tu familia. Si rindes asciendes… y si la cagas bajas en el escalafón.
Es verdad, sí, que en algunas profesiones te piden tener un número mínimo de amigos. Pero incluso el sim con los rasgos de personalidad más desfavorables podría hacerlo sin grandes problemas. Es ridículamente sencillo hacer amigos. Y es, en todo momento, explícito cuantos son necesarios. Además, no se pisa a nadie haciéndolo.
2) Igualdad sexual para todos: la pesadilla de Houellebecq
Puedes hacer un sim gordísimo, raquítico, cachas o fondón. Con pelo, sin él, con cara rara o guapísimo. Puede ser rico o pobre. Limpio o sucio. Da igual. En Los Sims 2, por ejemplo, había ciertas características que hacían que tu sim se enamorara antes de algunos sims… pero sólo era un facilitador. Si quieres que dos sims se líen, es cuestión de que hablen y pasen tiempo. Todos los sims son muy liberales y si hay amabilidad termina habiendo amor (incluso con matrimonio de por medio, ojo). Incluso en los lejanos 2000 ya eran posibles las relaciones homosexuales en el juego… sí, fue por un error de programación, pero en posteriores entregas lo mantuvieron a propósito. Cuánta gloria.
El sim que no liga es porque nosotros queremos. No por traumas, incapacidades, fealdad, injusticia social, estigmatización o moda. Es una cuestión de voluntad pura y dura. La auténtica igualdad sexual conseguida al fin: nadie acapara relaciones sexuales, nadie acaba encarcelado en el onanismo, nadie es esclavo de la moda o de la estética. Recomiendo, a pesar de todo esto, ir duchao y mínimamente apañao cuando uno tiene en mente salir a la calle en la realidad, ya no digamos cuando intentamos llevarnos a alguien al huerto: los básicos, gente. De todos modos en este mundo Houellebecq nunca hubiera escrito ningún libro (no sabemos si esto es bueno o malo).
3) Igualdad entre hombre y mujer, incluso dando hostias

No hay diferencias en Los Sims entre hombres y mujeres. Ninguna. Bueno, sí: cuando una sim se queda embarazada vomita los primeros días, luego le sale la tripa, cambia su ropa y tiene al bebé. Pero a todos los demás efectos da igual ser hombre o mujer. Todos pueden acostarse con todos. Da igual a efectos laborales qué seas… incluso cuando llamas al servicio de limpieza no es raro que vengan hombres. No hay acosadores, violadores ni nada así.

Cuando hay una pelea entre hombre y mujer quien la gane dependerá de cuantas horas de ejercicio físico han hecho cada uno y un poco de azar: el hombre no parte con ventaja. No hay acciones específicas de hombres ni de mujeres. Tampoco al escoger las características psicológicas o las aspiraciones de los sims hay diferencias. Es una preferencia casi estética si no fuera por lo de quedarse embarazada (se puede adoptar también). El divorcio es automático.
En resumen, las políticas de igualdad entre sexos en el mundo de Los Sims no tienen sentido. Ya se ha conseguido todo. De ahí sale probablemente que los gimnasios, las piscinas o ir al estadio a ver partidos o conciertos salga gratis.

4) Igualdad económica entre el que más gana y el que menos: aprended, suecos

En Los Sims la socialdemocracia brilla que ni en Suecia. En el mundo real, los consejeros delegados de una empresa en EEUU gana más de 200 veces lo que un trabajador medio. Hablamos de una diferencia que lleva décadas aumentando. En Los Sims las diferencias salariales se parecen más a las previas a los años 80, en la época dorada de Keynes y las políticas apoyadas en su momento por Roosevelt.

Por aquí tenemos una completa guía de los salarios de los diferentes trabajos en Los Sims 3. Por ejemplo, podemos ver que en la carrera profesional de cocinero el nivel más alto (Chef Cinco Estrellas) gana 350/hora. El nivel más bajo (Pinche) gana 25/hora. Unas catorce veces más. En la carrera militar el más bajo (Limpiador de Letrinas) gana 40$/hora y el más alto (Astronauta) gana 334/hora. No llega a diez veces. En algunos trabajos puede llegar a ser de 40 o 50 veces como mucho. Y todo esto considerando el salario por hora: si tenemos en cuenta el salario a la semana la diferencia suele ser menor, debido a que en puestos más altos se trabajan menos días y menos horas. El mundo de Los Sims haría llorar a Olof Palme de alegría.

5) Alto nivel adquisitivo: caprichos y consumismo pa tós

Hasta el empleo más tirado de todos da para vivir y pagar las facturas bien. Es rarísimo no ascender con casi nada, y es muy fácil que empiece a sobrar el dinero. Incluso trabajando uno sólo de la familia no vas ahogado. Empiezas el juego comprando la casa…es decir, Los Sims es un mundo SIN HIPOTECAS y SIN ALQUILERES. Todos son propietarios. El gasto imprescindible es: comida (se gasta poquísimo, es irrelevante) y facturas (suelen ser muy asequibles).

Como la socialdemocracia está dentro de lo que es el capitalismo, es inevitable que el juego tenga derroteros consumistas. Las camas más caras son las que hace que el sim descanse mejor. Las televisiones más caras divierten más. Los sims se alegran mucho si compras cosas nuevas para la casa. Las bañeras más caras son más cómodas y te asean mejor. Más caro=mejor y más eficiente. La mayor parte del juego la cosa consiste en ver cuanto ahorras para comprarte otra tele mejor, otra bañera más molona, hacerte otro cuarto para hacer un gimnasio. En resumen: no hay agobios por las deudas a menos que tú decidas que va a ser así.

Hay que decir que es perfectamente posible vivir de pintar cuadros sin tener ni idea de dibujar desde el principio o de escribir libros sin tener ni papa. Si le dedicas tiempo, puedes ganar lo suficiente, no es una cuestión de talento, sólo de esfuerzo. Hay ventajas para ganar más con el trabajo artístico, pero cualquier sim puede vivir de ello si se esfuerza. Incluso podemos ser empresarios (Los Sims 2) o comprar un negocio y simplemente poner el cazo con los beneficios de vez en cuando. También podemos pedir dinero por tocar música, vivir de ello y terminar dando conciertos.

En definitiva, hay múltiples caminos para vivir sin ahogos fácilmente. Lo que ganan Los Sims desde el principio puede que no sea para ir derrochando desde el minuto uno, pero sí para no sufrir, trabajar, ascender, ganar más, ir ahorrando e ir comprándose caprichos u otra casa más lujosa. Cómo incentiva al juego el ahorro es fantástico: comprar ese sofá más caro hace que descanses más rápido y te de tiempo a hacer otras cosas. El efecto no es estético sólo, también práctico. El incentivo útil de ahorrar y comprar algo más caro está bien puesto en el juego.

Y es por todo esto por lo que debéis jugar a Los Sims.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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