Los Vigilantes Blasillos

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¨ Si quieres saber cómo es blasillo dale un carguillo ¨. Este refrán ha perdurado en el tiempo incólume en ese manual que derrama sabiduría adoptada del poso cultural de este país. Y es algo que los héroes y vigilantes que adornan las páginas de los cómics también nos han enseñado a los que los leemos desde hace más de treinta y cinco años. Cuando un poder te cae del cielo o la mano de la providencia decide depositarlo sobre ti generalmente en los próximos días quedarás definido. Sabrás estar a la altura de lo que conlleva y serás elevado a la categoría de héroe o cruzarás a la otra orilla llevado en volandas de los mezquinos impulsos que empujan la bajeza del ser humano y serás un villano. Así han comenzado las historias de todos los personajes que protagonizan el mundo de los cómics.

En Watchmen, para mí el mejor cómic que he leído, se humaniza a los vigilantes usando sus habilidades o dones como un espejo que devolviera la imagen deformada de ellos mismos según el carácter de cada uno. Así se podía ver cómo el tener ese cargo de vigilantes sacaba lo más inmundo de sus almas o por contra actuaban con discreción y humildad en favor de la sociedad. Pero no sólo en esta obra maestra está ese mensaje implícito. Jamás hemos visto al Capi envalentonarse con su legado y habilidades. Batman nunca ha deformado su carácter gracias a los atributos adquiridos. El mensaje del héroe al que amo, Spiderman, es: ¨Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad ¨. Y no sólo hace referencia a no volver la mirada ante los peligros que podríamos subsanar si no también a la responsabilidad de no cambiar, de no sentirnos nada, porque nada somos, de seguir en el barro donde de verdad se ensucian los héroes y no en el pedestal auto fabricado.

Pocas veces el buen vigilante se auto denomina como tal, ni el súper héroe de verdad tampoco lo menciona. Es un error de bulto que tira por tierra el propósito del cargo. Y te define como lo que eres. Como siempre digo, los mensajes y situaciones delineadas en los cómics a menudo se pueden extrapolar a la vida real. Por eso tengo cuarenta y un años y los sigo leyendo. Y al mismo tiempo que la madurez se asienta en mis espaldas y en las arrugas de mi alma voy extrayendo nuevos mandamientos que antes no había descubierto. Y al final la naturaleza de dichos mensajes es la misma en todas las culturas. ¨ Si quieres saber cómo es blasillo dale un carguillo ¨. ¨Todo poder conlleva una gran responsabilidad¨. Dios y Adán tocándose la punta de los dedos en la Capilla Sixtina. La marea sólo arroja lo inútil. Sistema, poeta, sistema, empieza por contar las piedras, ya contarás las estrellas. Primero sé hombre y luego sé ángel. Al final todo es lo mismo cuando el mensaje es de buena naturaleza. Tenemos una sociedad llena de blasillos que se destapan como tales en cuanto reciben un carguillo al igual que un detonador activara una bomba latente durante tiempo inmemorable.

Los vigilantes blasillos están entre nosotros y nos acechan deseosos de hacernos saber que lo son. Podéis tropezaros cualquier día con uno de ellos o en cualquier situación. Les suele faltar llevar una pancarta con el carguillo que les han otorgado. Tened cuidado con ellos pues ninguno estamos libres de su presencia. Lo mejor es sentarse en una colina alejado de todos y continuar leyendo nuestros cómics. Al menos ahí cada uno está bien definido y el bien suele triunfar sobre el mal. Y el aire que se respira es más puro y nos limpia el pecho de la contaminación del ambiente. Y nuestros oídos descansarán del ruido que hacen los blasillos. El ruido generado por la mezquindad de espíritu que ha sido detonado por el cargo adquirido. Un ruido que no llega muy lejos, de pocos decibelios, pero que se queda dentro de la cabeza golpeando por un buen rato y puede llegar a desviaros del propósito de sonreír con el que os habéis levantado esa mañana. Y esto es lo que menos perdono a los blasillos. Una sonrisa borrada no tiene perdón. Ni olvido. Y ocurre demasiado a menudo. Tened cuidado con ellos.

Un abrazo a todos.

 



el autor

Escritor y superviviente. Autor del libro ¨Mi faro en las Estrellas ¨ disponible en Amazon. Pienso y algunas veces acierto.

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