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Marte (The Martian) de Ridley Scott: en el espacio todo el planeta oirá tus gritos

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Yo había perdido ya la fe. En Ridley Scott, quiero decir. Podremos discutir sobre si Blade Runner es lo más grande que parió madre o si es una fumada sobrevalorada, pero es complicado discutir sobre Alien, el octavo pasajero. En este vuestro sitio incluso se hizo un sabio y sexy podcast sobre Alien que deberíais escuchar. Si lo habéis escuchado deberíais escucharlo otra vez. Venga, que os espero.

La gente que hace cosas gloriosas no suele hacerlas siempre, hasta el fin de sus días. Algunos tienen un sólo éxito y de eso viven siempre. Otros tienen una época más o menos corta y no llegan más allá. Algunos, pocos, tienen una etapa larga soberbia, marcando a una generación en su campo y luego, sin que nadie sepa cómo, no vuelven a dar una a derechas. Le pasó a Frank Miller o John Byrne en los cómics, le pasó a Peter Molyneux en los videojuegos y le pasaba a Ridley Scott en el cine.

John Byrne, perdedores

El período durante el cual alguien está florido, es creativo y consigue meter en vereda a su creatividad de un modo ordenado parece que está limitado en el tiempo. Hay algún momento en el cual algo pasa que todo ese impulso se derrumba y en el mejor de los casos el artista pasa a hacer cosas más o menos buenas sin pasarse y en las peores va haciendo el ridículo creyendo que sigue siendo la última coca-cola en el desierto. Hay debates encendidos sobre Miller, Byrne o Molyneux. Unos dicen que fulanito siempre fue un fraude, otros que se le falta el respeto a ese semidiós que nos hizo gozar más que la primera vez que hicimos el acto sexual de hacer el amor (con otro ser humano).

Hace poco Pedro habló aquí de la polémica sobre Frank Miller. Estando de acuerdo con Pedro, la polémica me puso un poco triste. Miller es la persona que creó el momento en que Ben Urich se quita la escayola de la mano y dice “Matt Murdock” en “Born Again”. El de la inolvidable escena que definirá a Batman para siempre, en la pelea en el barro con el líder mutante en “Dark Knight Returns“. Que alguien con ese talento narrativo brutal y descarnado acabara siendo una parodia de sí mismo, cayendo en los clichés de sus malos imitadores es muy triste. Lo cual no quita que si hace algo mal siempre debería poder decirse. Pero es tristísimo.

Y era el caso de Ridley Scott. Su primera gran película no es Alien, de hecho, es Los Duelistas, que comenta aquí fantásticamente bien Jorge San Miguel para hablar del fenómeno troll en Internet. Luego hará Alien y Blade Runner. Sólo con esas dos cosas ya se ganó el corazón de la muchachada. Pero luego vinieron muchas películas regulares o directamente malas. No iremos una por una, pero cuando hizo una medio bien encadenaba cuatro-cinco que no había por donde cogerlas. Hasta que llegó Prometheus, el Horror Reptante. Podría decir muchas cosas malas de Prometheus y seguiría sin reflejar lo que es la película. Quien quiera torturarse sobre las razones puede leerse el post de Cristian Campos sobre la película. Es largo pero valiosísimo para entender en toda su plenitud la enorme chapuza a todos los niveles que es la película:

RS: ¿Que no es un poco contradictorio que un personaje al que acabamos de caracterizar como un cobarde se lance a acariciar una serpiente alienígena acojonantemente amenazadora en la misma estancia que antes le ha hecho cagarse de miedo? No parece un comportamiento muy coherente, la verdad. Además, ¿no debería ser el botánico de la expedición el más cauteloso frente a cualquier tipo de vida alienígena?

DL: Estooo… No te preocupes por eso, los espectadores ya pensarán alguna justificación absurda para ello. Lo publicarán en sus blogs y en sus twitters y nosotros no diremos ni que sí ni que no para alimentar las especulaciones. ¡No te puedes ni imaginar la de simbolismos que es capaz de ver la gente en las chorradas más gordas! Y cuando insistan, diremos que no queríamos dárselo todo mascado y que hemos dejado la película abierta a las interpretaciones.

RS: Lo que estás diciendo es que ellos harán tu trabajo intentando dotar de coherencia interna a un guión que carece de ella por completo.

DL: Ehhh, bueno, es una manera de verlo, sí…

Yo había leído que el libro de El Marciano estaba bien a mucha gente de la que me fío (como Mario en este sacrosanto sitio). Y que la película la dirigiría Ridley Scott. Incluso que la película estaba bien. Y allá fuimos, haciendo equilibrios para encontrar un hueco para ir al cine.

Aviso: como llevamos ya mucho escrito y a nadie nos gusta leer mucho (se te va la cabeza, te aburres, te entran ganas de ir a ver videos de gatitos o de señoritas en ropa interior hablando de Nietzsche): podéis ir a verla y no saldréis cabreados ni deprimidos ni con ganas de matar. Está bien. No perdéis dinero ni tiempo yendo a verla. Ese es el resumen.

Yo doy por supuesto que los que han llegado hasta aquí leyendo saben de astrofísica, física, botánica, construcción de trajes espaciales y demás. Cuando en este país hay una crisis con gente secuestrada por piratas somalíes la gente por la calle da lecciones de navegación y tácticas militares navales. Cuando hay un megapollo económico en Grecia todo el mundo conoce la historia de Grecia de los 200 últimos años, su evolución económica y su marco legal. Ese conocimiento luego no fructifica en cosas secundarias como ganar más dinero, que el país no tenga esas deudas o cosas así, pero es por que nuestro conocimiento todoterreno lo empleamos en asuntos elevados. Es por ello que podemos (y debemos) leernos artículos del 20 Minutos o de El País o del As para pontificar sobre cómo la película se parece a la realidad de modo milimétrico. O también podemos gritar que es una estafa indignante y todos los participantes de la cinta deberían morir ahorcados (por ejemplo). Yo lo siento, pero pertenezco al porcentaje ridículo e insignificante que no sabe de cosas de astronautas para dar lecciones o gritar muy indignado. Tampoco creo que leerme un artículo de El Mundo convalide conocimientos técnicos.

Lo importante no es tanto cómo se adecua la película a la realidad. El bicho del Alien a lo mejor no es posible biológicamente, a saber, pero da miedo y la película es grandiosa por cómo se rueda la película. Cómo se estructuran las escenas. Cómo es el ambiente. Cómo el argumento. Cómo la narración es coherente y no choca ningún momento el tono con el tono de otro momento. Dentro de las premisas de las que parte la película, el relato es coherente, por más que en la realidad el bicho no sea posible.

Alien partía de la base de la soledad, del horror a algo desconocido que podía situarse por encima de ti evolutivamente y dejar claro que el hombre no era el centro de la existencia. Morías sin que nadie lo supiera, aterrorizado ante lo desconocido, ante algo antiguo que era mejor no conocer: en el espacio nadie escuchará tus gritos. Alien tenía fuertes raíces lovecraftianas. En “The Martian” se parte del lado opuesto: el hombre es el centro del mundo, y todo el mundo, incluso los malvados orientales, se ponen de acuerdo para no dejar morir a un único ser humano perdido. Hasta el punto de que su voz es escuchada en todo el planeta. Del tono claustrofóbico y depresivo de Alien al agobio pero con sensación de “este se va a salvar sí o sí” que no te abandona en toda la película. Del pesimismo sobre la centralidad humana en el orden de las cosas a su orgullosa reivindicación. No todo está perdido, amigos.

Es una película de gente muy lista. Son astronautas, y nuestro Pedro Duque ya ha dicho que la película refleja muy bien el ambiente entre compañeros en misiones espaciales. Yo diría que más bien refleja una relación más o menos cordial de un trabajo (eso sí, sin idiotas ni gente odiosa). En definitiva, si en una película de zombis muchos moriríamos en la primera oleada y en una de guerra seríamos de los que mueren mientras sale el título de la película en esta en las primeras instrucciones muchos cascaríamos dolorosamente. En ese sentido, todo es un estar cada cinco minutos pensando: “qué gente más lista, yo hubiera palmao y ya está“. Dentro de esa fascinación desde lo desconocido a nivel técnico de todo lo que te están contando el relato se mantiene. No hay trampas, por más que alguna cosa a ojos de profano parezca un poco bastante de potra y de cosas pilladas por los pelos. Pero las motivaciones y acciones de los personajes tienen sentido, no se traicionan a sí mismos (hola, Prometheus) y el tono nunca se contradice a sí mismo. Sí, sí, lo de antes.

La película parece de otros tiempos. Pasan muchas cosas cada poco, y estando como estamos acostumbrados a películas en las que filman 10 minutos para recoger un giro de cuello para hablar es de agradecer. Reconozcamos también que, además del ritmo, nuestro Ridley Scott tiene momentos en los que se ha gustado y se ha tenido que reír. Por ejemplo, cuando puso “I will survive” en los títulos del crédito de final de la película. O cuando entra el investigador negro en la sala y a su propuesta la titula “El Concilio de Elrond“…estando en esa sala el actor Sean Bean, el mismísimo Boromir de El Señor de los Anillos que ya estuvo en ese concilio en la primera película de la saga. Me imagino a Ridley Scott viendo esa parte y partiéndose de risa pensando en Sean Bean en esa sala. Yo al verlo en el cine casi me desorino. Nuestro Ridley tiene sentido del humor, pero lo disimula demasiado. Es una pena.

SPOILER: esta vez lo logra. Ridley Scott lo puede todo. O no.

Veo que hay gente que la compara con “Gravity“. El enfoque “realista” (entiéndase las comillas) las hermana, y cierto sentido de “película espacial de supervivencia con intenciones de ser lo más realista posible dentro de lo que es divertido“. No hay viajes en el tiempo, ni interpretaciones al gusto de usuario ni postmodernismo, cosas con las que tontea Cristopher Nolan últimamente. Es una película directa, honesta, muy divertida, con un ritmo “viejuno” y una caracterización de los personajes convincente (lo cual no quita que en más de una ocasión más de un personaje sea planísimo). Es cierto que además hay toda una oda a la colaboración entre países en teoría ideológicamente contrarios en busca de un bien mayor. Nuestro Ridley llega tarde al debate de la Alianza de Civilizaciones. No se gana siempre.

Para finalizar (si no querías leerte todo éste es tu párrafo), la película es recomendable. Sin pasar a la categoría de grandes clásicos de ayer y hoy, es, como Gravity, una forma de hacer ciencia-ficción directa, sin necesidad de que el público desarrolle teorías sobre el sentido de la película que el director no quiso concretar. Tiene una intención honesta de acercarse a lo “realista“, siendo al menos verosímil dentro de lo que nos puede divertir a los profanos en la materia. Puede que los personajes de estas dos películas no tengan demasiada personalidad o sean tirando a olvidables, pero el foco está en lo que está pasando, los desafíos y las soluciones, todo ello bien resuelto. El foco no está en retorcidos juegos emocionales y de significaciones tramposos en los que no hay dos personas que se pongan de acuerdo. La acción y los desafíos bien planteados y ejecutados sobre la introspección mal entendida.

Os la voy a clavar con la siguiente de Alien y lo sabéis

En resumen, Ridley Scott se ha redimido un poco de lo que nos hizo pasar en Prometheus. Un poco, Ridley, un poco, que te veo cerca de hacer la siguiente de Alien y miedo tengo.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

7 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias Raúl, me han dado ganas de ver la película. Hace mucho que no veo una buena de ciencia-ficción. Lo que me detenía era que con este argumento fuera una de esas pelis lentas y dramosas, estilo francés en las que me quiero cortar las venas desde los primeros 15 minutos.

  2. Es una gran película. Opino casi igual que Raúl. Digna de verla. Al menos se molestan en explicar las cosas y el bueno de Ridley parece que ha rejuvenecido un par de décadas.

  3. Yo también tendré que verla despues de leeros a ti y a Mario. Además eso de que se moleste o se moje explicando las cosas es de agradecer en las peliculas de ciencia ficción porque últimamente parece que nadie tiene “güevos” a aventurarse con algo de contenido. ¡Gracias, buenos artículos!

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