Nacidos para el personaje: Christoph Waltz y Hans Landa

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Bienvenidos una semana más a nacidos para el personaje, sección en la que estaremos analizando los roles que nos hacen felices tanto en el cine como en la televisión. Esta sección va sobre los personajes que dejan huella en el imaginario colectivo, indistintamente del género cinematográfico, si son villanos o héroes, si han sido aclamados u odiados por la crítica, si han obtenido reconocimiento por ello o no, solo busca ser una especie de agradecimiento o justicia poética a esos personajes que tanto nos han gustado.

Aclarado lo anterior, el siguiente post va dedicado al mejor personaje de Quentin Tarantino (Dicho por el mismo), uno de los villanos que más me han gustado por ser tan maquiavélico y que te deja una sensación de vacío en el estómago al verlo; no sé si les ha pasado. Al igual que el célebre Barney Stinson (Al que seguramente le dedicaré un post en su momento), en las películas de cualquier género tengo cierta tendencia a sentir más afinidad con el malo, villano, antagonista, porque me parecen personajes mejor desarrollados y con motivaciones convincentes y que además son un reflejo de todos esos malos pensamientos que hemos tenido alguna vez. Esos pensamientos que no se expresan por los prejuicios de la sociedad. Como en la ficción todo es posible podemos disfrutar de estas interpretaciones que nos dan una idea de dicha maldad.

El coronel Hans Landa es un villano excepcional interpretado por el austríaco Christoph Waltz, un actor poco conocido hasta ese momento. Aunque en un principio el papel era para Leonardo DiCaprio, por problemas de agenda no aceptó el papel. El director Quentin Tarantino al desarrollar más a fondo el personaje se cuestionó llevar a cabo el proyecto, si no conseguía a un actor que encarnara a Hanz Landa con todas las características que este le dio iba a desistir de hacer la película. Lo que quiere decir que Malditos Bastardos no sería lo mismo sin Christoph Waltz y el actor no tendría el reconocimiento del que ahora goza (Ni su primer Óscar) sin este papel. La combinación actor-personaje es magistral, ahora analizaremos esas características que hacen de este personaje un villano encantadoramente repulsivo.

Si vas a ser malvado tienes que ser el peor.

En la película al Coronel se le da el título de “El cazador de judíos” y este en vez de molestarse por dicho apodo, le hace mérito al nombre y lo acepta. El odio que demuestra hacia los judíos es tan convincente que hace parecer que el actor de verdad los desprecia. En uno de los diálogos aclara que su talento para cazarlos parte de la idea de que sabe cómo piensan y que harían, esto le diferencia del​ resto de los soldados alemanes. Como espectadores somos testigos de las crueldades que se comenten a lo largo de la cinta por parte de ambos bandos, mostrando lo peor de la condición humana, pero es el coronel quien se lleva el premio en cuanto a pura maldad.

El orgullo y la superioridad que muestra con sus enemigos y colegas por igual.

Uno de los problemas que tiene Hans Landa es que desde su punto de vista no tiene un rival a su nivel, no siente afinidad con la ideología de los nazis y muy en el fondo, sabe que el propósito que se plantean no será posible. Me gusta la falsa modestia del personaje al disculparse si no se hace entender bien en italiano, dejando a Brad Pitt como un completo imbécil. También denota superioridad en la forma en que mantiene la compostura en público, mostrándose como una persona de modales y buen gusto. El coronel hace un análisis de las palabras dichas por sus enemigos, notando la incoherencia o los argumentos poco convincentes del mentiroso. En la expresión de su rostro le hace entender que no está engañando a nadie, puede que no sepa del todo la verdad, pero les convence de que sabe más de lo que imaginan y eso basta para sembrar la duda.

 El arte de provocar, insultar y presumir valiéndose de su artillería verbal en diferentes idiomas.

Una de las razones del éxito del personaje más allá de la película, es que cada vez que el actor entra en escena genera una atmósfera tensa tanto en el film, como en los espectadores. Es como si fuésemos cómplices de lo que se está tramando. En la película tomarse tranquilamente un vaso de leche o comerse un strudel, pueden pasar de ser situaciones triviales a ser algo estresantes gracias a los diálogos estupendos que tiene la cinta. El dominio que el actor demuestra en cada uno de los idiomas en que se expresa, no hace más que maravillarnos por más repugnante que sea el personaje.

Siempre sirve a sus propios intereses por encima de las ideologías políticas. 

Para Hans Landa la esvástica no significa absolutamente nada, por lo cual no duda es aprovecharse del plan de los bastardos para su propio beneficio. Dado el momento llegué a pesar que el coronel quedaría completamente impune, ya que su plan es perfecto y toma en cuenta tantos detalles que parece infalible. Se puede decir, que su único error en toda la historia es que no todos los aspectos del plan serían controlados por él en el proceso de entrega.

Realista hasta el punto de ser inhumano.

Por más que cause incomodidades y molestias su manera de pensar cruel, frívola y calculadora, no carece de razón. Una característica que compartimos todos los seres humanos es que el exceso de sinceridad nos molesta y nos incomoda. A nadie le gusta escuchar que otro exponga sus defectos, debilidades y miedos, menos si se es consciente de que están diciendo algo que es cierto. La manera de razonar del personaje manifiesta que este se compromete con sus ideales y no se arrepiente de pensar como lo hace, no le preocupa en lo más mínimo ser tildado de cruel e inhumano porque en su propósito, el fin justifica los medios.

Pese a todos los prejuicios que involucran el interpretar un personaje tan peculiar, su actuación (porque al final de cuentas es una actuación), le hizo ganador de un más que merecido premio Óscar en el año 2008. Por si existía alguna duda de la calidad del actor, este se hizo con el premio nuevamente en 2012 también de la mano de Tarantino. El director sabe cómo sacar el mejor provecho del austríaco, pues ambos roles comparten similitudes pero no suficientes como para encasillarlo. Ya a estas alturas su fama en Hollywood está consagrada por ser el primer personaje de Tarantino en ganar un premio de la academia.

Sin duda, uno de esos personajes difíciles de olvidar y que nos hace recordar que la única manera de disfrutar las cosas buenas de la vida, es siendo consciente de que la maldad existe. Aunque este tipo de películas no son para todos los gustos y no las recomendaría a personas impresionables, son obras de ficción que deben apreciarse como lo que son, una fantasía que proviene de la imaginación de alguien y no necesariamente debe ser fiel a la realidad.

Un saludo y sed felices.



el autor

Ing. en Informática, Músico Aficionado, Adicto al Café, no necesariamente en ese orden. Entusiasta del mundo del cine, las series de televisión, el Comic, los libros y relatos de Ciencia Ficción.

2 comentarios

  1. Fernando Vílchez el

    Enhorabuena por tu articulo, Gabriel. Lo cierto es que Hans Landa es lo mejor, de largo, de Malditos Bastardos, y el unico motivo que convierte un largometraje fallido en una pelicula estimable. Es cierto que siempre se le relacionara con este personaje, pero no puedo evitar hacer mencion a su papel totalmente opuesto en Django. Si hay algun director que entiende a Waltz es Tarantino. Un saludo

  2. Gabriel A. Escobar S. el

    Fernando Gracias por el comentario, ideológicamente es un personaje distinto pero ambos comparten ese aire que el actor le da a sus interpretaciones, es más últimamente he visto las películas en las que ha participado (Spectre y Tarzan) y toma algunos elementos de esta actuación por ser la primera a mi parecer tiene más mérito además es difícil ignorar las similitudes de este papel en relación a los que le siguieron.
    Un saludo Compañero!

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