One Piece 939, la nueva habilidad de Luffy

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Bienvenidos una vez más, fieles adeptos de Oda, a un nuevo análisis de One Piece. En esta ocasión, del capítulo 939 del manga. Un capítulo de nuevo bastante descafeinado, sin poner pegas por ello, pero con un giro final realmente interesante. Somos partícipes de la nueva y próxima habilidad de Luffy, algo sin duda bastante interesante. Comencemos.

Zoro y Komurasaki

La mayoría de lo que tenemos en esta parte es una sobreexplicación bastante pesada de todo lo que ya sabemos. Otra vez la historia de Momonosuke, el viaje en el tiempo, otra vez nos explican la diferencia de edad por si acaso no lo habíamos entendido, etc. Sabemos también que la persona encargada de criar a Komurasaki fue Kawamatsu el Kappa (basado en un ser de la mitología japonesa, parecido a una tortuga humanoide), que sigue en algún lugar de Wano dispuesto a ayudar en la revuelta. Nosotros ya sabemos donde. En la cárcel, efectivamente, a puntito de escaparse con ayuda de Raizou.

Probablemente lo más interesante de este primer fragmento de capítulo sea cuando nos desvelan por fin a los 9 vainas rojas. Ya conocíamos a la mayoría, pero ahora tenemos el reparto completo. Aun así, a dos de ellos no le hemos puesto cara todavía y de uno desconocemos también su historia y su aspecto físico. Ellos son Kin’emon, Kanjuro, Raizou, O-Kiku, Inuarashi, Nekomamushi, Kawamatsu, Denjiro y Ashura (Shutenumaro). La situación está complicada como bien dice Zoro, ya que ahora no pueden quedar en el lugar dispuesto puesto que los aliados de Kaido y súbditos de Orochi lo conocen y están en plena persecución.

El viejo, Luffy, la prisión y la nueva habilidad

Luffy y el viejo todavía siguen en el tatami de sumo luchando contra más y más enemigos que Queen va enviando. Esto ya parece un RPG con genéricos para dar y tomar que no dejan de spawnear y que no se acaban nunca. No se cuanto tiempo llevarán los dos allí derrotando gente pero parece que aún queda. Además, Luffy tiene que cargar con el viejo, lo ayuda como vemos de unas formas un tanto rebuscadas y extrañas, pero que les funcionan después de todo. La imagen que yo por lo menos tenía del viejo era de inutilidad total, aunque aquí la cosa cambia.

En primer lugar parece que el haki de observación de Luffy ha mejorado repentinamente. Ya es capaz de ver el futuro sin esfuerzo y mientras se ocupa de otros menesteres. Ya no necesita la concentración tan extrema como contra Katakuri. Durante una de las batallas lo vemos dudar, hasta el viejo se lo dice. Se repite todo el rato que “así no”, como si estuviera atacando de la forma equivocada. Entonces, explica cuál es su intención. Nada más y nada menos que una nueva habilidad. Una evolución de haki de armadura.

Rayleigh lo usaba, Luffy lo vio en él y ahora quiere conseguir hacerlo. Atacar a una persona de un puñetazo pero sin tocarla, con el simple golpe de aire. Cree que es la evolución necesaria para derrotar a Kaido, atravesando sus duras escamas y durísima piel. Pero tiene que aprender a dominarlo. Ahí es donde entra en juego el viejo que parecía un debilucho. Resulta que no solo conoce la habilidad de la que Luffy le habla sino que además es capaz de usarla, y podemos verlo en plena acción desprendiendo un poder impresionante. ¿Qué ha estado pintando el hombre cuando era capaz de hacer semejantes cosas? Parecía un auténtico inútil. En ese momento, el mugiwara queda sorprendidísimo y le pide ayuda. Ya tiene a un nuevo maestro. Solo necesitan salir de ahí (o no incluso) para aprender a hacer aquello que posiblemente le dará la victoria frente a Kaido.

Y hasta aquí el análisis de esta semana, nos vemos en el 940, en el ínterin, sed felices.



el autor

Soy, entre otras cosas, estudiante, cinéfilo, músico y lector; escribo sobre lo que me gusta y también tengo twitter @maffdecine

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