Ozark, una serie que deberías estar viendo: Reseña de las Temporadas 1 y 2

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Este próximo viernes 27 de marzo, llega a Netflix la tercera temporada de Ozark, una muy interesante serie que, protagonizada por un siempre impagable Jason Bateman, ofrece un cóctel políticamente incorrecto de policial oscuro con pinceladas de comedia negra.

¿Qué es Ozark?

Se trata de una serie creada por Bill Dubuque, quien ha sido guionista de películas como la interesante El Contable (2016), la fallida Hombre de Familia (2016) y la excelente El Juez (2018). Ozark es su primera experiencia en el terreno de las series y constituye, a mi entender, una de las grandes propuestas de los últimos años, así que si no la estás viendo, creo que deberías comenzar a hacerlo.

A primera vista, se puede decir que está en una línea que se acerca a The Breaking Bad, pero no faltan toques de humor negro que remiten a Tarantino o, aún más, a los hermanos Coen, particularmente a Fargo (tanto al filme como a la no menos excelente serie a que el mismo dio lugar); sin embargo, y sobre todo por el modelo de familia decadente que presenta, creo que la referencia más cercana es el filme American Beauty, de Sam Mendes (1999).

¿Cuál es la premisa?

Martin Byrde (Jason Bateman) es un tipo que trabaja como asesor financiero en Chicago, pero que además se dedica a lavar dinero para los carteles mexicanos. Está pensando en retirarse del negocio y mudarse con su familia a un pequeño poblado llamado Ozark, un lugar apartado y tranquilo a orillas de un lago en el estado de Missouri, de cuya existencia se ha enterado gracias a un folleto. No obstante, sus planes se ven súbitamente alterados cuando un socio suyo lo pone en aprietos al timarle a los narcos unos ocho millones de dólares. Descubierta la maniobra, un tipo apellidado Del Río (Esai Morales), que es el representante de los narcos en Chicago, liquida a su socio y está a punto de hacer lo mismo con él, ya que lo responsabiliza por igual de lo ocurrido. En ese momento y mientras espera que le vuelen la cabeza de un momento a otro, Marty tiene un instante de lucidez cuando ve a un costado el folleto de Ozark. En su desesperación, se le ocurre decirle a Del Río que tiene un negocio genial para ofrecerle: la posibilidad de lavar dinero en ese sitio, el cual ofrece, según le dice, grandes posibilidades. Se trata de un manotazo de ahogado, desde ya, pero, sin embargo, logra convencer a Del Río, quien decide enviarlo a Ozark para hacer una tarea casi imposible: montar un negocio de lavado de dinero en un pequeño pueblo en el cual no hay casi nada o, de lo contrario, tanto él como su familia irán a la tumba.

Hasta aquí, la base general de la trama. No hay que dejar de agregar que, además, la misma se sustenta sobre un brillante Jason Bateman en el papel principal, pero también en un elenco igualmente increíble desde el primero hasta el último y en una colección de personajes oscuros y retorcidos de doble moral, a lo que se suma una atmósfera que es realzada por la impactante fotografía en azul y por una violencia explícita que no deja de tener su costado humorístico y que debe mucho a los ya mencionados hermanos Coen. Ah, y por cierto, también tiene unos giros de trama más que interesantes.

Si no has visto nada de la serie y tienes intención de hacerlo, no te recomiendo seguir leyendo ya que daré una reseña de lo que ha ocurrido en cada una de las dos temporadas anteriores, que es lo mismo que decir que contendrá spoilers. Si por el contrario, quieres refrescar tu memoria, aquí tienes esta síntesis de lo ocurrido hasta el momento.

Reseña Temporada 1

Tal como dijimos antes, Del Río ha enviado a Marty a instalarse en el casi paradisíaco paraje llamado Ozark y le ha dado ocho millones de dólares (exactamente la cantidad que le habían robado) para comenzar a montar el negocio de lavado. En efecto, allí llega Marty con su familia, compuesta por su esposa Wendy (Laura Linney) y sus dos hijos. Ella viene de una historia de infidelidad, de la cual, incluso, Marty se ha enterado sin que ella lo supiese y hasta la ha filmado para después ver el vídeo en su oficina. El amante de Wendy no es ajeno a todo el problema acaecido con Del Río ya que fue quien la ayudó a retirar del banco los ahorros matrimoniales de cara al retiro que el matrimonio planeaba. Relacionando eso con el robo de su dinero, Del Río también se ha encargado de matarlo, ya que no quiere dejar testigos de las operaciones de lavado. En cuanto a los hijos del matrimonio, hay que decir que Charlotte (Sofía Hublitz) es una adolescente conflictiva en etapa de rebeldía y liberación sexual en tanto que Jonah, el menor (Skylar Gaertner), parece tener cierta obsesión con la muerte y las aves carroñeras.

En un primer momento y mientras esperan conseguir una casa, se instalan en un albergue, pero resulta que una empleada les roba el dinero: se trata de Ruth Langmore (Julia Garner), una joven cuya familia se halla vinculada al crimen local de poca monta: su padre Cade (Trevor Long) está en prisión y a punto de salir en libertad condicional, mientras que sus tíos están metidos en actividades delictivas locales. Pero, a su vez, los hijos de estos, es decir, los primos de Ruth, dan un perfil totalmente distinto, particularmente Wyatt (Charles Tahan), quien no siente el menor atractivo por el mundo delictivo de sus padres y, por el contrario, tiene fascinación por las historias de Ray Bradbury, en particular Crónicas Marcianas, en una más que interesante analogía ya que se puede trazar un paralelo entre esa gente del libro que, pretendiendo dejar sus problemas atrás, se trasladaba a Marte, pero no lo lograba; algo muy semejante a lo que les ocurre a los Byrde.

Pero volvamos a Marty: cuando descubre la pista del robo, llega hasta los Langmore y les pone al tanto de la procedencia del dinero, así como de que se están metiendo en un grave problema si pretenden conservarlo. A regañadientes, los Langmore se convencen y terminan por devolverle el dinero, a excepción de veinte mil dólares que Ruth le pide en forma de particular compensación ya que, debido a su denuncia del robo en el hospedaje, ella ya no tiene trabajo.

Marty compra una casa para instalarse con su familia; la misma pertenece a un anciano llamado Buddy (Harris Yulin), el cual padece una enfermedad del corazón y sabe que le queda como mucho un año y medio de vida. Buddy les vende la casa a condición de que le dejen también a él vivir allí por el tiempo de vida que pueda quedarle. Por tal razón, permanece junto a ellos viviendo en el sótano y se hace especialmente amigo de Jonah, a quien lo instruye en la caza.

El pueblo no da demasiados signos de brindar un futuro auspicioso para el lavado de dinero. Hay un bar de mala muerte llamado Blue Cat, del cual Marty se apropia. Allí se le presenta Ruth Langmore a pedir trabajo ya que aún sigue pidiendo compensaciones por haber perdido el anterior. A pesar de lo insólito del planteamiento, Marty termina accediendo y luego sabremos que es porque busca valerse de la habilidad de la muchacha para el robo. En efecto, va en busca de otro club nocturno aún peor y, a pesar de que el propietario no muestra interés alguno en venderle el lugar, terminará accediendo bajo extorsión luego de que, por encargo de Marty, Ruth acceda a la caja fuerte del lugar para apropiarse de papeles que lo comprometen: así, Marty logra hacerse con otro club nocturno y se aboca a cambiarle el perfil, particularmente en cuanto a la calidad de las chicas que allí trabajan.

Un agente encubierto del FBI se halla en el lugar y busca acercarse a los Langmore para, a través de ellos, establecer algún tipo de lazo que le permita conocer más de cerca a la familia Byrde. Por tal razón, termina convirtiéndose en el amante gay de uno de los tíos de Ruth, pero finalmente aclara la situación y lo extorsiona para que le consiga información. También se acerca a Ruth, a quien intenta convencer de que le saque información a Marty o que, al menos, pueda decirle dónde guarda dinero del lavado. Ruth, sin embargo, tiene sus propios planes: descubrimos entonces que su acercamiento a Marty, en realidad, había tenido por objetivo vengarse de lo ocurrido y así es como termina incluso por intentar asesinarlo cableando el muelle del embarcadero para que muriese electrocutado. Pero el agente del FBI ha descubierto el intento de la muchacha y, adelantándose, a su ejecución, retira el cableado haciendo que el plan falle. Ruth se arrepiente de haber intentado matar a Marty y se decepciona mucho con su tío al saber que ha estado trabajando para el FBI, así que termina matándolo. Con quien, en cambio, mantiene una buena relación es con Wyatt, a quien, obviamente, oculta el haber sido la responsable del asesinato.

Por otra parte, Marty ha descubierto a un pastor llamado Mason (Michael Mosley) el cual predica en el lago y a cuyos servicios religiosos los feligreses asisten a bordo de lanchas. Viendo allí una oportunidad de lavar dinero, ofrece al mismo construir una iglesia en tierra. Pero apenas comienza la construcción, irrumpen los Snell, una pareja de delincuentes locales llamados Jeremiah y Darlene, los cuales son cultivadores ilegales de amapolas. Así es como Marty se entera que lo de la iglesia en el agua es solo una forma de hacer circular heroína entre los asistentes a los servicios, algo de lo cual ni siquiera el pastor Mason está al tanto sino que, simplemente, cree que sus sermones tienen éxito. Los Snell presionan a Marty bajo amenaza para que el pastor regrese al agua, ya que es allí donde las operaciones son más fáciles de hacer, lejos de la vista de las autoridades y del FBI, pero cuando Marty se lo plantea a Mason, este no quiere saber nada y, por el contrario, sigue firme con el proyecto de la nueva iglesia, del cual el propio Marty lo había, previamente, convencido. Viendo que no hay forma de que cambie de opinión, Marty termina por decirle la verdad y así es como, con gran decepción, el pastor se entera que quienes concurrían a sus sermones intercambiaban drogas ocultas en Biblias: su desilusión es tan grande que ni siquiera quiere regresar a predicar al agua. Marty intenta convencerlo de que si no lo hace, su esposa y su bebé estarán en peligro, pero él se mantiene firme en su postura hasta que los Snell terminen matando a su esposa, quedando así viudo y al cuidado del bebé. Para terminar de limar el problema con los Snell, Marty decide incendiar la iglesia que habían empezado a construir.

A todo esto, el dinero del lavado sigue sin aparecer y ello inquieta a los del cartel. Un matón intenta introducirse en la casa de los Byrde, pero termina siendo asesinado por el viejo Buddy. El propio Del Río aparece en el lugar para ver los resultados del proyecto y, una vez más, Marty logra convencerlo de dilatar la cuestión, proponiéndole esta vez la construcción de un casino flotante luego de un hipotético arreglo con los Snell, el cual implicaría inundar parte de sus campos. Estos son bastante tradicionalistas y, sobre todo, Darlene, con ciertos “códigos de ética” acerca de no vender las tierras ni ceder ante planes de otros. A regañadientes, terminan aceptando, pero Del Río tiene la mala idea de referirse a ellos como “brutos”, ante lo cual Darlene termina matándolo de un escopetazo, lo cual no solo crea un problema nuevo sino que además obliga a esconder el cuerpo.

Marty sabe que lo que han hecho los Snell los pone en peligro a todos y que se avecina un panorama complicado, les ofrece a su esposa e hijos la posibilidad de desaparecer de allí con pasaportes falsos a los efectos de soportar en soledad su propio destino en lugar de exponer a toda la familia. Para su sorpresa, Wendy y sus hijos deciden permanecer a su lado a la espera de lo que venga.

Reseña Temporada 2

Al lugar llegan miembros del cartel y, entre ellos su abogada, con la intención de saber qué pasó con Del Río. Para sorpresa de Marty, no parecen lamentar demasiado la muerte del mismo y, por el contrario, muestran especial interés en que el casino se construya, siendo la idea que los Snell cultiven las amapolas para la heroína y, a su vez, cedan sus tierras para inundarlas, en tanto que el cartel se encargará de distribuir la heroína y Martin de lavar el dinero. La inauguración de un nuevo casino no deja de ser problemática, ya que el estado de Missouri tiene un cupo ya completo y no permite uno nuevo, lo cual significa que hay que extorsionar a varios funcionarios y legisladores para que se apruebe el mismo, cosa que, en efecto, se hace y con éxito.

Pero Darlene sigue resentida luego de que Del Río los tratara de brutos y ni siquiera parece conforme con haberle dado muerte. Sin decir palabra a Jeremiah, envenena las dosis del producto, lo cual provoca varias muertes. Dado que es el cartel quien, de acuerdo al pacto que tienen, está distribuyendo la droga, todas las miradas caen sobre ellos y, particularmente, sobre la zona de Ozark, ya que el oficial del FBI ha logrado determinar cuál es el área desde donde se irradió el problema y, al parecer, todo confluye en Ozark. Ante tal panorama y para evitarse problemas, desde el cartel piden a los Snell que destruyan sus amapolas, pero estos se niegan rotundamente. Marty sabe perfectamente que las amapolas tienen que ser destruidas o de lo contrario, todo el proyecto del casino se vendrá a pique e, inclusive, corren riesgo sus vidas.

Así es como Wendy, finalmente, mueve los hilos para quemar el campo en la noche y, a tal fin, pide ayuda a Buddy, que es quien finalmente lo hace tras lo cual el anciano muere. Martin le paga un costoso funeral e inclusive le hace construir una lujosa cripta, aunque luego nos vamos a enterar que el sentido de la misma es servir de escondite para el dinero.

Pero, por otra parte, al revisar el FBI los campos luego del incendio, han hallado restos humanos sepultados. Todo conduce a pensar que se trata de Rose, la esposa de Mason asesinada por los Snell, razón por la cual se le pone al tanto al mismo ante la eventualidad de que, seguramente, tenga que reconocer los restos. Todo ello, una vez más, pone en alerta al cartel y en peligro al proyecto. Mason, luego de la muerte de su esposa, se ha dedicado a predicar con su bebé en la calle y de ello se valen para sacarlo de en medio a través de una denuncia por tener un bebé en situación de peligro. Se logra que se lo arreste temporalmente y se le quita el bebé para entregarlo a alguna fundación.

Marty, en tanto, se entera que, en el pasado, la familia Snell ya había también sepultado en el campo a algunos de sus antiguos miembros. Valiéndose de ello, logra encontrar el osario para así cambiar los restos y que los estudios de ADN den otra cosa para decepción tanto del FBI como de Mason, quienes esperaban que los restos hallados se correspondiesen con los de la asesinada esposa del pastor; lejos de ello y tras el engaño urdido, se trata de restos que tienen entre cien y ciento cincuenta años y que, en apariencia, parecen corresponder a un viejo cementerio familiar. Pero Mason sigue furioso por la pérdida de su bebé; ya desquiciado, secuestra a Wendy y extorsiona a Marty para que consiga que se lo devuelvan. La cosa no se ve fácil, pero Marty logra acelerar la entrega en adopción y se lo lleva él mismo. No obstante, Mason sigue sin convencerse; ya no confía en nadie y teme que vuelvan por el bebé o por él mismo una vez que se haya concretado el intercambio: amenaza con un arma a Wendy y Martin termina matándolo. Otro cuerpo que tienen que hacer desaparecer. Y un bebé que, ahora, parece quedar bajo el cuidado de la familia Byrde.

El cartel, en tanto, intenta asesinar a Jeremiah y a Darlene pero no lo logra, aunque hiere seriamente al primero que, no obstante, se recupera gracias a los cuidados de Darlene. Sin embargo, el resentimiento de ella sigue en aumento, particularmente a partir del hecho de que su esposo Jeremiah ha aceptado el acuerdo con los carteles. A ello se suma su obsesión con adoptar un bebé, a lo cual él, sistemáticamente, se niega. Así, Darlene, luego de haberle prácticamente salvado la vida a Jeremiah, termina por envenenarlo y, esta vez sí, provocar su muerte.

Bien, gente: así es como quedamos a la espera de la tercera temporada que, repito, Netflix pone en su plataforma este viernes 27. Espero, en próximos días estarles acercando mi análisis de la misma.

Un saludo, que estén bien y cuídense mucho.



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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