Pillars of Eternity II: Deadfire, el clásico del rol de esta década

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Se acabó de hablar del rol de vieja escuela, ya hay sobradas pruebas de que ese género ignorando durante 15 años ha vuelto para dejar unas cuentas joyas y que lo de antes sentó precedentes pero que lo nuevo está genial. Pillars of Eternity II: Deadfire ha sabido beber de los clásicos, de su primera entrega y poner al día todo para hacer una obra maestra.

La sombra de Baldur’s Gate es alargada, ya lo comentaba mi compañero en el análisis de Kingdom Come Deliverance, y no es para menos teniendo en cuenta que casi todos los juegos del género rolero han sido comparados con ese título. En parte era por la campaña de márketing planeada: “somos el heredero espiritual de Baldur’s Gate” dijeron los de Never Winter Nights, Dragon Age y tantos más. Y no. Nada estaba a la altura y el género se fue dejando poco a poco. Claro que nos llegaron joyas como Mass Effect entre medias (y el genial Divinity: Original Sin), pero esa sensación perderte en un mundo de espada y brujería, de querer explorar viejas mazmorras y descubrir nuevas tierras, de preocuparte por las inquietudes de los personajes… eso pocos lo logran. Entonces llegó Pillars of Eternity 1 que era correcto, sin una historia especialmente buena, pero con las mismas mecánicas y el mismo estilo, y gustó muchísimo. Pero para la segunda parte han contado con casi 6 millones de dólares de crowdfounding, por lo que podían hacer algo realmente  grande y lo han logrado.

¡Un mapa enorme que explorar!

Pillars of Eternity II nos lleva al archipiélago de la Llama Extinguida, donde tendremos que lidiar con una gran amenaza de nivel divino (la misión principal) y miles de misiones secundarias mientras vamos explorando y conociendo a nuestros compañeros. Ahora no tenemos una fortaleza que gestionar sino un barco y una tripulación, o sea un castillo ambulante. Pero no todo es quedarse en tu navío y recorrer islas, hay ciudades, mazmorras, bosques… todo tipo de ambientes entre los que nos gusta perdernos. De hecho, es todo más grande y mejor que en el uno. ¿Os acordáis de esos quince pisos inferiores debajo de nuestra fortaleza? Ahora tenemos una mega ciudad con partes distinguidas y por su puesto galerías y submundos… Y es que sí, tenemos pequeños pueblos pero la capital es la típica de libro de fantasía, como Athkatla en el Baldur’s Gate 2. Y además con mucho contexto de piratas, que siempre aumenta la sensación de aventuras (algo que, de nuevo, también hicieron en el BG2). Es decir tenemos un contexto perfecto para sumergirnos.

¿Pero tenemos los acompañantes adecuados para esta aventura? Contamos con tres personajes de la primera parte, los que más gustaron. Si los llevabas en tu grupo te gustará reencontrarte con ellos porque están realmente trabajados en esta segunda entrega, pero también hay nuevos compañeros. Sólo hay ocho opciones, previsiblemente más en las expansiones, pero tiene buenas historias y, además, se puede configurar qué clase van a ser. Es decir, si te gusta cierto personaje puedes moldear parcialmente qué será. Si originalmente es paladín te añadirán la posibilidad de que se incline por ser guerrero o multiclase mezclando las dos, así no tienes que descartar a nadie. Comparado con la quince compañeros que proponía el Baldur’s Gate parece poco pero recordemos que muchos de esos compañeros los elegías por la clase que eran, aunque también por alineamiento. En cualquier caso, si no te gusta nada de eso, te puedes montar tu grupo como en IceWind Dale y a correr. Lo que no ha gustado a este respecto, es que las opciones de exportar nuestra partida del Pillars of Eternity I son limitadas: sólo puedes exportar las decisiones y lo que hiciste con tus compañeros, nada de objetos. Puedes modificar tu nombre y personaje, que eso está bien, pero da penar perder el equipo.

Nuevas ciudades que conocer

Musicalmente la banda sonora cumple sin más, aunque el tema principal resultará muy emotivo con el tiempo, cuando lo escuchemos y recordemos nuestras aventuras. Por otra parte gráficamente es una gran mejora con respecto a lo anterior. Realmente se disfruta, tanto los personajes y equipos como los efectos y, sobre todo, los hechizos y las explosiones. Las luces están muy bien logradas y colaboran a meterte en ese contexto mágico.

En definitiva, estamos ante un clásico del género. Obviamente no ha sido nada rompedor sino que ha cumplido con las expectativas y ha mejorado lo anterior, pero es lo que los aficionados buscaban. Si tras Pillars of Eternity 2, Original Sin 2 y el que viene de Pathfinder no te crees que el rol de la vieja escuela no es tan viejo sino actual, no sé qué más tiene que ofrecerte el mercado de los videojuegos para convencerte.



el autor

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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